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domingo, 11 de enero de 2015

Capítulo 16


X
ANDER
Salí del baño secando mi pelo y veo a Tiago al mismo tiempo que suena el móvil.

- ¡¡Hola!! Que pronto has llegado, ¡eso me hace feliz! -Camino rápido para abrazarlo y lo siento helado por el clima afuera, restriego sus brazos mientras lo beso, todo mi cuerpo se alegra de verlo- te esperaba  un poco más tarde, pero esto es mejor -tomo el móvil al ir juntos hacia la cocina y empezar a preparar las cosas, al abrir el mensaje de correo, sonrío y rasco mi cabeza. Decido después contestar, dejo el móvil sobre la mesada y llevo los platos a la mesa, no pierdo la oportunidad de abrazarlo por la espalda, quedándome así, para hablarle- me siento estupendamente, no me duele tanto cuando me muevo, pude inclinarme a recoger algunas cosas del suelo.

-¡Bakan! eso es signo de que estas recuperándote pronto -me acaricia los brazos, terminamos de poner la mesa, rápido saco el pollo cocinado al horno que nos dejó semi hecho mamá Angelina-

- Estuve pensando que podemos salir a comprar una cama más grande -reí por la cara de Tiago al escucharme- es que esa cama es muy pequeña y no me molesta dormir apretado contigo, pero es para movernos más cómodamente en ella y no tener miedo de caer al suelo en un descuido -me sonrojo al pensar en un tipo especial de descuido y aclaro mi garganta, en eso aprovechas y hablas-

-¿No has escuchado el pronóstico? se acerca un frente frío, con posibles tormentas, una gran nevada que cerraran carreteras -su cara estaba roja, imagino como lo estaba la mía- compraremos la cama para primavera o antes.

-¡Caracoles! ¿La tormenta es para esta noche?

Miro hacia  afuera, no me gustaba mucho esas situaciones, la primera vez casi me congelé y fue el cuerpo de él que me dio calor, ese recuerdo me hizo reír, con la forma en cómo reaccionó, no me importaría terminar con su cuerpo unido al mío y de forma completa, quería que hiciéramos el amor y sabía que esta noche lo haríamos. El tenedor quedó suspendido en el aire, al recordar que no tenía condones y me puse  ceñudo

-¿Qué pasa? -su mano se cierra sobre la mía- ¿Te duele algo? -Niego, y empiezo a mover la comida de un lado para otro-

-Te pasa algo, ¿qué es? -Traté de hablar y  solté el tenedor con un ruido-

- ¡No tenemos condones!

Lo escuché reír y después toser, al mirarlo estaba rojo, más que nunca, se levantó a buscar su mochila y la trajo hasta la mesa, eso me sorprendió, hasta que  de ella sacó cuatro cajas de preservativos y una botella grande de lubricante. Se quedó parado mirando sus manos con una tímida sonrisa.

-Pensé que si estaríamos aislados… -su voz se convirtió en un susurro- debíamos hacer algo de… ejercicio moderado.

-Eres inteligente, por eso me enamoré de ti… y también por tu físico, ese de barritas que me dan ganas de morder.

TIAGO
Xander estallo en carcajadas mientras yo me sonrojaba aún más, si es que aquello se puede.

El resto de la tarde estuvimos en un muy tranquilo, cómodo y poco habitual silencio, cada vez que le miraba me sonrojaba de manera furiosa y comí tantos chupetines de cereza que de seguro estaba a un paso de la diabetes por el exceso de azúcar, simplemente no lo podía evitar, estaba nervioso y ansioso ante lo que iba a suceder, de hecho no podía concentrarme en la presentación que debía mostrar mañana para matemática… el palito del chupetín se movía de un lado para otro mientras sostenía un tazón con café negro mientras forzaba a mi cerebro a concentrarse en numerales, formulas, teoremas… sacaba mi chupetín lo sumergía en el café y lo devolvía a mi boca, sin embargo, de solo pensar en “aquello” que tanto deseo y que ahora sucedería de un momento a otro, provoca que mi corazón pierda el ritmo, que mis manos suden de nervios.

Dicen que la primera vez siempre duele ¿y si lo hacemos mal y nos hacemos daño? Xander aún está convaleciente, solo salió hace unos días del hospital, no quiero que se lastime más –comencé a hacer dibujitos sin sentido en el margen de mi cuaderno mientras divagaba en mis pensamientos- ¿me tomará el primero? ¿Le tomaré yo? –Pasé mis manos por el pelo- ¡Queridos Dioses! Ni siquiera el exceso de porno gay que he visto me está sirviendo en este instante, una cosa es la teoría y otra la práctica…

Sumergí nuevamente mi chupetín en el café y comencé a jugar con él para luego devolverlo a mi boca, cogí mi móvil y le escribí nuevamente a Peter Pan
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De: Aprendiz de Mago
Fecha: 29 de octubre 18:26 pm
Para: Peter Pan
Asunto: Necesito un trébol de cuatro hojas

Estoy muy nervioso y también ansioso por lo que va a suceder, deséame suerte.

P. D.: espero no cagarla

Aprendiz de Mago
Asistente de jardinero

Enviado desde mi teléfono inteligente Sony Xperia
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Al momento en que apreté enviar, el móvil de Xander sonó con aquella característica musiquita que indica que ha recibido un correo electrónico. Quedé petrificado.

-No… puede… ser –pensé para mi mismo mientras el cogía su teléfono y sonreía para luego mirar por la ventana-

-Está nevando tan fuerte que casi no se puede ver a más de dos metros –dices mientras estas parado frente a la ventana mientras se hace silencio entre nosotros- ¿Qué te parece si hoy… nos acostamos temprano?

Todos los nervios de hace un rato se multiplicaron por mil mientras permanecías de espaldas a mi contemplando el paisaje invernal. Froté mis manos en las piernas y carraspeé un par de veces.

-Cla… Claro, v… voy a ordenar mi… mi cama pa… para nosotros – ¡Demonios! ¿Podía sonar más idiota?-

Me fui a su dormitorio y quité todas las cobijas de su cama para colocarlas en la mía, después de todo mi cama era un poco más grande y de seguro que de ahora en adelante dormiríamos juntos cada noche
-Solo se suave –murmuraba para mi mismo- no te aceleres… primero es su placer…  después tuyo… no la cagues esta primera vez… solo no la cagues.

XANDER
Entré al dormitorio de  Tiago, me había puesto uno mis pijamas y una camiseta de mangas largas. La vista de la cama, un poco más grande, estrujó mis tripas y un calorcito subió asemejando a una lava a punto de entrar en ebullición. Yo era el volcán.

Amar a Tiago y llevar a la máxima expresión con  él ese amor, era algo que solo en sueños se había imaginado. Estaba nervioso, intrigado, ansioso.  Acercándome a la cama aparto los cobertores y  me siento en el borde, en la mesita había unas cajas de preservativos y lubricante. Un abrasivo rubor me cubrió el rostro, tomé en mi mano el frasco, lo revisé, leí su fecha de vencimiento y despacio lo bajé  de nuevo. ¿Quién lo usaría primero?  ¿Tal vez yo, o él?

Quería que todo saliera perfecto, creo… ¿sería yo el primero en entregarme? sí, quería que ser tomado y me haga parte de su cuerpo, de su alma.

-Ya limpié todo -entró Tiago en la habitación, su charla era sencilla, casual, creo lo hacía para hacer pasar el momento-

Golpee el colchón a mi lado y él vino a sentarse.

-Quiero que entiendas que has pasado a ser, un poco… lo más importante, exclusivo para mi, en mi vida, en mi corazón y antes de seguir, te diré que me siento bien y –mi voz bajo a un murmullo- mi deseo es que… que me tomes primero. Me hagas tuyo.

-Tengo miedo de lastimarte Xander

Me tomas fuerte de la mano, yo niego y suelto mis manos tomando tu rostro entre ellas; te atraigo  a mi boca, que se abre para entreabrir tus labios, mi lengua se curva, acaricia a su gemela, succiona. Un gemido se escucha al empezar a corresponder a ese beso, suelto tu rostro y deslizo mis manos para meterlas bajo tu camiseta hasta quitarla.  El calor que emanas hace que un vuelco en mis tripas me haga temblar, mi verga se tensa, estira, engrosa, jamás había sentido este deseo. Suelto tu boca, apoyo mi frente en la tuya, respiro aceleradamente, en ese momento veo como tus caderas presentan una erección  tan grande como la mía, la rozo y te tomo sobre la tela, presionando. Busco tus ojos, en ellos hay deseo y un poco de duda  ¿duda?

-¿Tienes miedo?, ¿No quieres hacerlo?

-¿Miedo? si, no quiero lastimarte, se supone que debes descansar -tu mano de desliza por mi costado aun resentido- ¿No querer hacerlo?, debes estar loco, quiero estar en ti, más que nada en este mundo.

Me levanto y paro delante, allí me quito la camiseta mangas largas, al momento me abrazas llevándome hacia ti, que me contienes apoyando tu boca arriba de mi ombligo, lames y besas, un temblor se percibe ante tanto placer, muevo mis caderas, mi erección te roza el cuerpo. Enterrado mis dedos en tu pelo, trato de imaginar cómo será, pero al final me dejo ir. Tu boca va descendiendo y a la par enrollas hacia abajo mis pijama con bóxer incluido, quedando todo en mis tobillos, envolviendo mi verga me miras a los ojos y antes de tomarme en tu boca.

Casi caigo de bruces al sentir el calor húmedo.

Es una increíble mamada, mis caderas se movían  sin control, me succionas de una manera indescriptible, no sé cómo, pero logras meter toda mi polla en tu garganta y no das signos de nauseas, tal vez nunca las has tenido, pero me siento el hombre más afortunado ahora que lo hemos descubierto. Tu lengua es diestra en encontrar aquellas zonas bajo mi capullo que provocan en mi cerebro un letal corto circuito y tal parece que disfrutas enormemente en atormentar aquellas áreas. Tus dientes raspan deliberadamente cada vez que me sacas de tu boca, la sensación que me provocas hace que mi cuerpo enteró se estremezca, sin embargo, cuando atrapas únicamente mi capullo dentro de tu boca y comienzas a morder suavemente me llevas peligrosamente fuera del límite de mi muy inestable   autocontrol.

-No quiero terminar ¡no!, ¡¡espera!! -Separo  tu boca, pero me vuelves a abrazar-

-Te amo Xander –dices dándome un ligero y tierno beso en la parte baja de mi vientre-

-Te amo Tiago –susurro mientras acaricio tu mejilla-

Mi voz sale ahogada por la emoción al ver cómo te separas y te quitas a toda prisa lo que te queda de ropa. Abres las mantas y subes a la cama para luego dar un par de golpecitos en el colchón junto a ti.

-Sube aquí

Me recosté suavemente en sus brazos, nos acariciamos desnudos, nos besamos, pasamos las manos por todo el cuerpo, nuestras erecciones se rozaban, nos masturbamos a cada uno. Era como un reconocimiento, un delicioso preámbulo en donde nos dedicamos por varios minutos simplemente a tocar, saborear y disfrutar del otro. Me encantaba el aroma de su cuerpo, siempre está impregnado a un delicioso aroma de café mezclado con cereza, simplemente delicioso.

Pero en el momento en que las cosas se estaban poniendo más serias y ya estaba por alcanzar el clímax, te detienes.

-Date la vuelta.

Al momento me acomodé en el centro de la cama, procurando no realizar sobre esfuerzos, este es un instante único y ninguna lesión en las costillas impediría que sucediera lo que deseaba. Me pasó una almohada debajo de la ingle, pero me incorporé un poco, porque mi erección se encastro en la funda.

-No quiero se rompa antes de usarla -río al decirlo-

-Tampoco quiero que se rompa

Te ríes y mientras me acomodo de espaldas contra la cama, veo como tomas un preservativo, tus manos tiemblan mientras intentas rasgar el envoltorio, es tal tu nerviosismo que después de un par de divertidas maldiciones hacia Durex, intentas abrirlo con tus dientes provocando la rotura del condón.

-Deja que te ayude

Haciendo acopio de todo mi autocontrol logro sacarlo y me ofrezco con un  gesto colocártelo. Te ruborizas de manera adorable y yo no lo hago nada de mal, siento el calor emanar de mis mejillas. Llevo el látex a tu enorme erección, antes de colocártelo, acaricio tus vellos claros en una suave caricia.

-Eres mío

Digo en un susurro que va más dirigido hacia mí, para creerme que todo esto es real. El látex se abre en tu glande, pero al tratar de deslizarlo por el tronco, éste no bajaba, tomo el condón por los bordes y hago la presión hacia abajo.

-¡Auch! –Tú te quejas y yo me río de mi error-

-Perdón –me sonrojo nuevamente- lo estaba poniendo al revés.

El nerviosismo se multiplicó y creció de manera importante cuando me acomodé nuevamente de espaldas contra la cama y le contemple,  el condón estaba puesto y Tiago se encontraba de rodillas en la cama, sabía que él estaba tan ansioso como yo, pero tomó unas respiraciones profundas, seguro que para calmarse. Mi corazón perdió su ritmo y se aceleró como conejo loco cuando suavemente separó mis piernas para encontrar su espacio entre ellas, se acercó a mí y acarició mi vientre, entre pierna, verga, testículos sólo usando las yemas de sus temblorosos dedos. Él estaba siendo tan suave y atento que sus acciones me estaban llenando el corazón a rebozar de puro amor. Mantenía su cabeza gacha mientras me acariciaba, su cabello ocultaba su mirada, pero sabía que él estaba igual que yo: impaciente, nervioso, ansioso.

-Por favor Xander, si te… si yo… si te duele… solo me dices y me detengo ¿vale? Esto es para ti… quiero amar tu cuerpo.

Mi garganta se apretó, su mirada estaba brillante y llena de convicción. Dicen que los ojos son las ventanas del alma, en ese instante no podría estar más de acuerdo, Tiago tenía tanto amor como abono en un campo de vacas y todo estaba dirigido solo a mí. No quería llorar pero la emoción del hecho me golpeó fuerte y solo atiné a asentir con mi cabeza, era incapaz de formular palabra.

-Yo… yo tengo que dilatarte… con mis dedos, seré suave, pero no sé bien lo que hago, tú me orientarás en esto ¿sí?

Volví a asentir y le observé detenidamente. Empapó sus dedos con lubricante y al aplicarlo en mi culo di un brinquito, estaba muy frío. Luego comenzó a acariciar lentamente con sus dedos mientras se inclinaba sobre mí y nos comenzamos a besar. Si lo que él pretendía era una estrategia de distracción, pues le fue muy efectiva, ya que al poco tiempo me vi obligado a separar nuestras bocas  para tomar una profunda respiración en el instante en que su dedo se deslizó en mi apretada entrada, era incomodo, pero no doloroso. Tiago inclinó su cabeza e inició su tortura en mis pezones

¡Dios! Eso se sentía muy bien

Ahora él deslizaba dentro y fuera su dedo mientras mordisqueaba mis pezones. En ese instante mi cuerpo comenzó a tomar reacciones propias, ondulando suavemente, no podía perder el control, la lesión es fresca y estaba seguro que al menor signo de dolor Tiago se detendría y con lo cabezota que es no aceptaría explicaciones y me vería obligado a retomar esto en unas semanas más.

Eso no sucedería, le quería ahora.

Estaba tan inmerso en el placer que me provocaba que no me di cuenta que ya estaba con dos dedos dentro de mi hasta que comenzó a abrirlos cada vez que los deslizaba fuera, expandiendo el anillo de músculos mientras Tiago continuaba su estrategia de distracción, hasta que sentí el deslizar total de sus dígitos fuera de mi, apoyó su peso en su brazo derecho mientras se cernía encima de mí y mantuvo con la mirada fija.

Sabía lo que venía

Comencé a respirar de manera más agitada y separé aún más mis piernas cuando sentí la punta roma de su verga contra mi entrada. Bajó su boca y comenzó a besarme mientras me punteaba lenta pero firmemente. Apoyó su frente contra la mía cuando su capullo logró atravesar el anillo de músculos.

-Estas… estas tan apretado –dijo con estrangulada voz- no quiero lastimarte –me miro a los ojos, - dime que pare y lo haré –negué con fervor-

Dolía, de eso no había duda.

Cerré mis manos en firmes puños contra la sábana mientras intentaba respirar profundo, sin embargo su mano izquierda se deslizó hasta enlazar sus dedos con los míos y no hubo movimiento de su parte esperando a que me acostumbrara él. Comenzó a susurrar en mi oído palabras que sólo son dirigidas para un amante, frases que jamás hubiese esperado de alguien tan tímido como él, cargadas de afecto y amor. Luego de un instante el solo me miró y yo asentí. Dio inicio a un movimiento muy suave, entraba y salía lentamente, penetrando de manera más profunda de manera paulatina y delicada, sentía como mis músculos internos se dilataban al máximo frente a la intromisión de su polla. Tiago fue considerado, tímido y cariñoso.

Nuestras caderas hicieron contacto.

-Dioses… estoy en ti

Dijo con voz llena a rebosar de emoción, me llenó de los más suaves y tiernos besos que jamás hubiese esperado en esa situación. Comencé a acariciarle, sentía su tensión, sus músculos estaban todos marcados, su cuerpo temblaba de necesidad contenida, sin embargo él, mi Tiago, esperó a que me acostumbrara. Estábamos unidos, al fin como un solo ser, aunque era él quien me tomaba, le sentía más cerca y más mío que nunca.

Dio inicio a una lenta retirada, dejando sólo la punta de su capullo dentro de mí para luego realizar todo el camino de regreso, mi cuerpo se arqueó y mi cabeza cayó hacia atrás mientras di un agónico gemido.

-¡Maldita sea! Juro que intento ser suave… perdón, perdón, perdón –comenzó a salir, sin embargo me enganché en su culo con manos y uñas para impedir su retirada-

-Cállate –hablé por primera vez con voz ahogada- hazlo… hazlo de… nuevo

Apoyó los antebrazos a los costados de mi cuerpo y comenzó a retirarse muy lentamente para luego penetrarme de manera profunda. Volví a gemir.

-Más

Las sensaciones que envolvían mi cuerpo cada vez que Tiago entraba en mi eran realmente increíbles, algo tocaba en mi interior que desataba y descontrolaba todas mis terminaciones nerviosas, enviando espasmos eléctricos por mi columna vertebral que provocaban contracciones musculares involuntarias, perdida del raciocinio, aumento descontrolado del lívido, golpes de adrenalina y agonía por una dulce muerte. Deslicé mis manos desde su prieto culo hasta la base de su cuello pasando muy lentamente por su espalda una y otra vez, se sentía increíble la sensación de sus músculos en constante tensión, su sudor, su respiración agitada en mi oído, el aroma a café con cereza de su piel era riquísimo, pero necesitaba más, estaba tan cerca, tan cerca. Comencé a gimotear

-Más

-No puedo –dijo angustiado- no quiero lastimarte

-Por favor… más

Ante mi ruego algo en su mirada cambió y pasó de los besos suaves a uno que era de categoría “devorador de almas”, lleno de deseo y necesidad descontrolada, su lengua barría todo dentro de mi boca, tomaba lo que deseaba y exigía aun más, sus estocadas comenzaron paulatinamente a ser más salvajes hasta el punto en que nuestro cuarto estaba envuelto en un coro erótico de gemidos, quejidos, jadeos y choques húmedos de carne contra carne, mi verga atrapada entre nuestros vientres es estimulada por el movimiento ondulado de él. Había logrado sacar su lado primitivo y descontrolado, ese Tiago que nunca había salido a la luz y que estaba oculto en el interior de este chico tímido y que ahora sale a relucir con toda gloria y majestad como un dios sensual cargado de erotismo y que para fortuna mía, me ama inmensamente. No podía estar más feliz

Sabía después mi costado dolería como una perra, pero este momento, este instante que estoy viviendo y compartiendo con Tiago lo vale todo, ver sus expresiones mientras me hace el amor, su entrega, cuidado y devoción mientras me brinda un placer infinito que corre por todo mi cuerpo hasta el punto en que es demasiado para contener, grito su nombre mientras mi placer explota pintando nuestros vientres y pechos de semen, pero Tiago no se detiene y continúa embistiendo, estimulando aquel punto en mi interior que me provoca tanto sentimientos como sensaciones. Me veo obligado a alzar mis manos y sujetarme contra el cabecero ya que con sus embistes, mi cuerpo se ha ido desplazando hacia arriba y por increíble que parezca mi agotada polla hace el intento inhumano de volver a la vida y como si tuviese un imán, Tiago desliza su mano izquierda entre nuestros cuerpos y comienza a masturbarme como un poseso. Estaba sobre estimulado.

-¡Córrete! ¡¡XANDEEEERR!!

Más que su orden, fue el oír mi nombre en ese instante de pleno placer el que me llevo, a seguirle en un orgasmo que podría desafiar cualquiera de las leyes de la física, grité su nombre mientras me derramaba en su mano por segunda vez, todos mis sentidos desaparecieron por un instante dejando solo mi visión llena de estrellas detrás de mis párpados. Él se mantuvo profundamente enterrado en mi culo mientras se corría dentro del condón, en ese instante lamenté la barrera que se interponía entre nosotros. Sentía dentro de mí el latir de su verga, el calor ardiente de su semen a través del látex, su agitada respiración  y el cantar alegre de su corazón contra mi pecho. Luego de un instante, procuró envolverme en su brazo mientras me colocaba sobre él, fue muy cuidadoso con extrema delicadeza salió de mi para luego quitar el condón y aventarlo al basurero, luego logré acomodarme sobre su pecho, allí solo tenía un pleno conocimiento del hombre que estaba debajo mi sosteniéndome en sus brazos como el mayor tesoro de su vida


-Te amo tanto Xander… tanto, tanto 

sábado, 3 de enero de 2015

Capítulo 15


T
IAGO
¿Novios?... Novios... ¡DIJO NOVIOS! Es curioso, muy curioso. Desde que estamos juntos hemos pasado por situaciones fuertes y en corto tiempo, y aunque lo nuestro no estaba bajo ninguna etiqueta, solo somos lo que somos y ya, jamás me había dado cuenta de lo significativo que resulto ser el que dijeras aquello, quedé pasmado, abrumado, sorprendido y gratamente fascinado. De puros nervios y deseo comencé a temblar un poco más.

-Ey… ¿estás bien? Yo… tal vez me excedí…

-¿no te has dado cuenta que me estas acariciando… allí verdad? Me es difícil pensar cuando haces eso Xander

Ambos nos sonrojamos y reímos tontamente cuando te percatas que tienes mi polla en tu mano y que no has parado de acariciar mi capullo con tu pulgar esperando mi respuesta. Ahora posas tus manos en la parte baja de mis caderas y retomas la seriedad.

-¿Qué dices? ¿Te gustaría?

Definitivamente no puedes dejar tus manos fuera de mi, ahora con mucha suavidad comienzas a recorrer la parte baja de mi espalda, mis nalgas y todo lo que está en mi retaguardia, escalofríos recorren mi columna y como si no fueses consciente de lo que me provocas simplemente me observas con curiosidad esperando mi respuesta. Tomo tu rostro entre mis manos y te doy un ligero besito.

-Xander, para mi…

-¡Ángelos! ¿¡Qué le estás haciendo al niño!? Estas tardando demasiado en la ducha y Xander tiene que descansar, así que deja de estar mimoso con él que necesita reposo.

Pillado, estaba pillado, atrapado, sin salida, mamá sabía todo ¿Cómo se enteró? ¿Acaso soy tan obvio para ella? ¿Nos habrá escuchado anoche? Joder, joder, joder, joder. Comencé a hiperventilar.

-Calma –dijiste mientras te acercabas a mí y me contenías entre tus brazos- ella sabe lo nuestro, lo acepta y nos respeta

-¿Lo… lo…. Lo… sabe? Pero, pero, pero…

-Ella es mamá, tienen un sexto sentido infalible, pero óyeme… ella nos acepta. -¡CLICK! En ese instante todo lo sucedido hasta hace unos instantes encajó a la perfección-

-¿Tu lo sabías? –Asentiste- ¿ella hablo contigo? –Asentiste- ¿por eso tus dudas? –Asentiste- ¿por eso no respondías mis llamadas? –Asentiste- ¿y mamá nos acepta? –Sonreíste grande- ¿no nos detesta? –Niegas con una radiante sonrisa- ¿O sea que podemos ser novios sin problema?

-¿Debo considerar esa pregunta como que aceptas ser mi novio? ¿Oficialmente?

-Por supuesto –te beso y hablo sobre tus labios- nada me haría más feliz –comienzo a besarte y me detengo abruptamente espantado- espera… eso quiere decir… HOOOOO JODER… nos escucho anoche… POR DIOS –ríes divertido-

-Por favor Tiago, ¿te espanta más el hecho de que nos haya escuchado a que sepa que te gusto? –Ríes más-

XANDER
Entre apurones, peleando por una toalla nos secamos y salimos fuera del baño, cruce  a mi habitación rápidamente y tomé unos pantalones deportivos, una playera mangas largas y fui a la sala. Una taza de chocolate estaba sobre la mesita y mamá Angelina estaba sentada esperándonos.

-Ya estoy -dije rojo hasta las pelotas. Me senté enfrente de ella, traté de acomodar mis pies, en varias posiciones, estaba nervioso. Dije a Tiago burlándome, que  le ponía nervioso su mamá, pero de verdad, a mí si me ponía-

-Vamos Xander, quédate quieto

Bebió su taza y ojeo una revista, en forma distraída, en eso veo aparecer a Tiago y largo el aire agradecido, él me mira y luego a su madre, preguntando en silencio ¿qué dijo?   Le contesto, ¡¡Nada!! , gesticulando con los labios.

-¿Quieres sentarte cielo? -la voz de mamá Angelina deja paralizado por un momento a Tiago, luego va este a sentarse junto a mí-

-Angelina -al ver la expresión de su madre, dice- mamá, creo que ya sabes qué… pues, yo… pues… -toma aire-  es difícil esto.
-Mamá Angelina, esto que quiere decir Tiago es que, lo que sentimos es algo nuevo para nosotros y queremos madurar esta relación, no sé cómo nos irá, ni sé que decir -Meto mis dedos en el pelo, los cepillo para atrás, los miro. Y sonrío- es nuevo para mí, todo.

La habitación quedó momentáneamente en silencio, pero después  ella empezó a hablar.

-Lo que quiero decirles es esto. -bajo la revista sobre la mesita y se inclino hacia nosotros apoyando los codos en su rodilla-  deberán cuidarse en las relaciones sexuales -levantó la mano para atajar nuestras palabras- estoy hablando yo -tomó aire- cuando estén juntos, nunca deben compartir pareja, tener relaciones con otros y usar condones, eso de las enfermedades muy de moda, está terrible y quiero que mis hijos no se contagien con nada. Por supuesto hay algo en que no podré decir nada, cuidado con los embarazos suspira teatralmente- no me preocuparé de eso.

La miro con cara espantada al ver su expresión y luego la sonrisa que nos regala, me hace sonreír también.

-Mamá Angelina, le puedo asegurar que no padezco enfermedad alguna, y que seré fiel a Tiago, hasta con el pensamiento.

TIAGO
-¿Embarazo? –Digo pasmado- ¿no te preocupa que tenga un novio pero si te alivia que no haya riesgo de embarazo –comencé a reír por lo inesperado de la situación-

-Hijo ¿Esperabas que me enfadara? –Asentí- ¿Qué gritara y llorara porque mi único hijo no me dará nietos? –Asentí- ¡Ay Ángelos! Te amo tanto hijo, pero a veces dudo de tu coeficiente intelectual

-¡Mamá! –Levantó la mano para aclarar su punto-

-Hijos, para mi jamás ha sido un problema la homosexualidad, la bisexualidad, heterosexualidad o trisexualidad –movió la mano restando importancia- lo único importante es compartir sentimientos, que sean sinceros y felices, cada uno vive el amor como lo siente y nace. Si ustedes son felices, se sienten completos compartiendo su vida, yo seré feliz. Lo que si me preocupa es que no toda la gente es tan tolerante con las variadas muestras de amor, no quiero que les dañen, pero sé que no puedo escudarlos ni protegerlos del mundo, ustedes como pareja deben ser fuertes para enfrentarse a lo que vendrá, mis amores. No les ocultaré la verdad, les dirán cosas no muy agradables y puede que les discriminen por amarse, pero el que su relación sea fuerte depende de ustedes y de lo fuerte que sea su amor mutuo. ¿Quieren un consejo? –se encoje de hombros y sonríe- se los daré igual: Cuídense mutuamente, ámense y sean felices, se que las cosas en la universidad no están muy bien, pienso que lo mejor es mantener su relación en privado mientras no sepamos con claridad cómo se vienen las cosas con respecto al juicio que se está llevando a cabo, no les demos motivos ni nada que puedan usar en su contra, las mentes pueden ser muy perversas y aunque su relación sé que es sincera y pura, ellos la ensuciarán si con eso ganan algo, no necesito ser vidente para saber lo retorcidos que pueden ser los decanos, buscarán o puede que hasta inventen cosas de ustedes. Ahora, vengan y denme un fuerte abrazo los dos.

Como si tuviésemos chinchetas en el culo, saltamos de nuestros asientos y ambos la envolvimos en un fuerte abrazo cargado de muchos arrumacos y besos. Mamá es la mejor del mundo, de eso no hay duda.

-Ya, ya, ya. Ahora los dos se van a la cama que ya es muy tarde, mañana me tienen que ir a dejar a la estación y espero que me mantengan al tanto de cómo va el juicio y que vayan a verme lo antes posible

Mamá tomo mi rostro en sus manos, me dio un beso en los labios y su bendición, lo mismo hizo a Xander antes de despedirnos.

-¡Tiago! Ya no es necesario que duermas en el sofá, tal parece que eres sonámbulo y sales a “caminar” por las noches, evítate el show y vete a la cama con Xander.

-¡Mamá! –Dije sorprendido, sonrojado, avergonzado y todo eso junto, ella simplemente rió con ganas.

XANDER
Amaneció pronto y nos pusimos en camino a la estación, mamá seguía dando consejos y los apuntaba mentalmente, es verdad lo que dijo, debíamos mantener la relación en forma privada todavía. El juicio estaba a la vuelta de la esquina y toda precaución era poca.

Cuando el autobús partió, nos quedamos un momento quietos, pero en seguida marchamos, hacia frio y  hoy dejaba a Tiago en su trabajo, era domingo, pero le quedaba como cuatro horas de trabajo.

-Cada vez amo más a tu madre

Reí recordando la expresión de su cara cuando le dijo lo del sonambulismo. Cuando nos fuimos a dormir, lo hicimos por primera vez abrazados sin temor a que entren a interrumpirnos. Volvimos a acariciarnos, besarnos, queríamos consumar nuestro amor, pero lo queríamos hacer estando solos.

-Ella es increíble y después de ayer, me demostró que es muy inteligente y sabia.

Llegamos al trabajo de Tiago, se bajo, después de darnos unos apretones de manos, toques de dedos y miradas de deseo, porque esto pasara.  Ya practicábamos la prudencia, volví al departamento.

Al llegar abrí mi móvil y no había email de Aprendiz de Mago ¿Qué le habrá pasado?
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De: Peter Pan
Fecha: 29 de octubre 8:59 am
Para: Aprendiz de Mago
Asunto: Planee, me volví ave Fénix 

No puedo creer como da vuelta el destino y uno puede volar y sin practica.

¿Qué se hizo de ti?  Estoy preocupado.  Da señales aunque sea de humo.
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Envié y me puse a cocinar, hoy sería la primera vez que estaríamos solos, solos en nuestro hogar, solos desde que nos dijimos que nos amábamos.

TIAGO
El trabajo en la cafetería había estado intenso, el frío siempre llama a la gente así que tiempo para la distracción casi no tuve, pero si pensé mucho en todo lo sucedido, había sido todo mejor de lo que hubiese esperado y como dice Xander, mamá es la mejor del mundo, nos entendió de manera perfecta y agradecí todos los consejos, aunque fue muy vergonzoso hablar de esas cosas con ella, después de todo es mamá, pero dejando de lado el bochornoso que fue para mí, agradecí mucho el momento de  “educación sexual”, “uso de condones y lubricante”, “sexo y amor”

-Ángelos, tendremos que cerrar la cafetería antes, avisan que viene una fuerte nevazón, así que cuadra la caja y vete a casa

Sonreí y asentí a mi jefe, con esto lograría llegar una hora antes al depa. Comencé con la cuadratura de la caja, no sin antes comprar una bolsa grande del chocolate en polvo que le gusta a Xander. Mientras contaba el dinero, pensaba

“Aprovecharé de ir al supermercado, si se avecina una nevazón necesitaremos algunas cosas, uno nunca sabe cuánto durarán y la última vez estuvimos 2 días encerrados… si, es buena idea. Compraré algo de mercadería, suministros… ¡malvaviscos! A Xander le encantan con el chocolate caliente, eso le gustará mucho, también podría comprar condo…”

De solo pensar en lo que estaba a punto de pensar y decir en mi mente me gané un sonrojo de padre y señor mío, sentía como el calor subía por mi cuello colorando de carmín mis mejillas mientras cerraba el sobre con el depósito.

Ya de camino a casa en el bus reía solo, mientras saboreaba un chupetín de cereza, por mi mala suerte. La ida al supermercado estuvo bien, compre lo justo y necesario, de todas formas el dinero no me sobraba, muy distinto fue lo que me pasó en la farmacia. Había gente… mucha gente y me fui a un rincón a esperar que la chica me atendiera, cuando tocó mi turno casi en susurros le pedí los condones y el lubricante, para vergüenza mía, ella hizo el pedido a gritos a otra persona… demasiado penoso.

Llegué a buen tiempo, casi una hora antes de lo esperado, el frío ya se hacía notar y estaba congelado cuando entre al depa, llegar fue la mejor parte, estaba templado, olía delicioso, de seguro Xander preparo algo riquísimo. Dejé caer la mochila en la entrada y comencé a buscarle mientras me desprendía de mi pesada chaqueta, él estaba en la ducha. Así que puse la mesa para el almuerzo y comencé a revisar mi correo electrónico, sonreí al ver que Peter Pan había tenido éxito en lo que fuera que le tenía deprimido. Respondí de inmediato
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De: Aprendiz de Mago
Fecha: 29 de octubre 13:09 pm
Para: Peter Pan
Asunto: sube y baja

Cuando uno va a un parque de diversiones, uno es libre de elegir el lugar al que va, en mi caso, me la estoy jugando del todo en la montaña rusa, no ha sido fácil, en solo unos días que llevo allí he tenido altos y bajos, cualquiera que hubiese subido quizás se habría bajado asqueado por tantos movimientos, subidas al cielo y bajadas abruptas, sin embargo, siento que cada reto es una manera de ganar mayor experiencia para poder enfrentarme a lo que sea que venga, ya no tengo miedo a enfrentarme a lo que puede o no puede venir, ya no estoy solo en esto.
Nunca más estaré solo.

Aprendiz de Mago
Asistente de maquinarias
Parque de diversiones “La Vida Misma”
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Sobre la mesa su móvil se encendió.

domingo, 28 de diciembre de 2014

Capítulo 14


X
ANDER
Miré como salía del departamento Tiago y fui a mi habitación, tomé mis pastillas recostándome en la puerta, al terminar de tragar, solté el aire. Por increíble que pareciera, las palabras de mamá Angelina aún retumbaban en mi cabeza, haciendo que mi corazón bombeará sangre como loco.

-¿En qué te puedo ayudar mamá Angelina? -Veo como se sienta a mi lado y toma mi mano para apretarla con suavidad-

-Xander esto es difícil para mí como madre -Baja la mirada y sus mejillas se arrebolan un poco- soy joven y aunque después de Tiago no quise más pareja, todo para poder cuidar de él y también porque creo temo amar -hace una pausa- Creo en el amor, no le soy indiferente, soy consciente de todos los tipos de amores que hay y  sobre todo quiero que mi hijo sea feliz -La iba a interrumpir y puso un dedo sobre mis labios- no digas nada, porque será casi imposible que hile lo que debo decir. Tiago es un muchacho, noble, amable, fiel, pero nunca puede demostrar eso, por su timidez. Y desde que te conoció se ha vuelto más abierto, lo veo feliz mirando a su alrededor con más optimismo. Cualquiera pensaría que no es de mi interés, pero considero que si… –carraspea- ¿Xander, amas a Tiago?, bueno quiero decir ¿te gusta en forma de pareja, como una pareja normal?


Me atraganté, creo que mi cuerpo se caldeó, empecé a sudar. Hice todo el esfuerzo de mirarla a los ojos, me era difícil ya que solo a parte de la hermana y Tiago, no había discutido de mi sexualidad y ella tenía todo el derecho a hacerlo, a preguntar.

-Mamá Angelina, yo amo a Tiago, daría mi vida por él.

-Eso lo has demostrado Xander y eso tiene mucho peso a la hora de pensármelo, lo que no sé es que han decidido ustedes, o si solo se contienen por mí -la miro al verla sonreír algo discreta- no quiero se lastimen, quiero se lo piensen bien. Tengo miedo que Tiago solo esté confundido y no sea un verdadero cariño, solo gratitud, que tú también tengas un deslumbramiento. Antes de que pase algo… -allí se calló de nuevo- si ya no ha pasado, piénsenlo antes de hacer algo y pasar a otro punto la relación.

-Yo… -pasé mi mano por la nuca, escuchar a mamá Angelina decirme que tal vez Tiago no me amara que solo sintiese agradecimiento por mí, me dejó de piedra- amo a Tiago mamá Angelina y no lo presionaré a esto, pero yo si sé que soy gay -bajé la mirada por primera vez avergonzado de defender un sentimiento que por mucho tiempo algunos ocultan por el temor a que digan o sentencien- y si esto creará algún inconveniente voy buscar ot….

-¡Noooo! -niega rápido- no he dicho eso, por favor, solo quiero saber lo que pasa y que mi ángel sea feliz y si lo es contigo, que sea, no me opondré.

Me separé de la pared y fui a la ventana, recordar esa conversación aún me perturbaba, dentro de todo ella tenía razón, ¿si él no me amaba?, ¿si solo era gratitud?

Me senté en la cama y abrí el móvil, ya había un mensaje de Aprendiz de Mago

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De: Peter Pan
Para: Aprendiz de Mago
Hora: 9:01 am
Asunto: En picada y sin paracaídas 

Se terminó el piso, y me veo cayendo, la pregunta sería ¿algo me detendrá o me recibirá? Temo a la respuesta. Muero de miedo.
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Envío el mensaje y por primera vez dejé que las lagrimas cayeran, me sentí impotente, no sabía que pasaría, por primera vez en mi vida no veía el horizonte.

Un golpe en la puerta y la voz de ella.

-¿Xander, estas bien?

-Sí, estaba tomando mis pastillas -mi voz salió un poco baja- ya voy a la salita

Tomé una toalla y voy al baño, lavarme la cara, barbearme me ayudaría a relajarme.

TIAGO
Mi llegada a la clase de matemática fue con unos minutos de atraso y podría jurar que si las miradas mataran, con la que me lanzó el profesor habría caído allí mismo muerto. Jamás entendería porqué le desagrado tanto.

Me senté al final de la clase recuperativa y aún que intentaba prestar atención al concentrado de contenidos correspondientes a toda la semana que falté a clases, me era casi imposible, algo pasaba, lo sentía como desde mis entrañas y aquello me mantenía muy inquieto, de hecho mi pie se movía de manera rítmica mientras el palito de mi chupetín de cereza se deslizaba furiosamente de un extremo al otro de mi boca… Sólo esperaba que Xander estuviese bien. Sonaba absurdo pensar eso, mamá estaba cuidándolo, pero aún así no podía quitarme aquella sensación.

El tiempo pasaba con demasiada lentitud y mi teléfono móvil quemaba en mi bolsillo de puras ganas de contactarme con él. En el momento que el profesor se giró hacia la pizarra con un rápido movimiento lo saque y coloqué sobre la mesa para revisarlo. El mensaje de Peter Pan no era alentador y me dejaba preocupado, algo le sucedía. Él necesitaría más tiempo, le respondería una vez saliendo de la universidad, así que abrí la aplicación de Whatsapp y le escribí a Xander:

TIAGO: Xander, Xander, Xander –Apareció un solo ticket-
TIAGO: Kariño ke pasa???? –Aparece solo un ticket-
TIAGO: Cuando veas esto responde, estoy preocupado –Otra vez un solo ticket-

-¡Señor Santiago! –Mierda- en vista y considerando que usted ha estado tan atento a las lecciones del día de hoy, esperaré gustoso a que el día lunes a la primera hora usted sea tan gentil de hacernos una clase formal y completa de todos los contenidos pasados el día de hoy, estoy seguro que como ha estado tan al tanto y tomando apuntes de todo la materia pasada el día de hoy que nos hará una clase magistral ¿no es así Señor Santiago?

-Si señor –dije entre dientes-

-Perdón, pero no le escuche, ¿lo puede decir un poco más alto? –dijo con una sonrisilla de mofetilla llena de satisfacción, jodido-

-Si señor

-Muy bien –sonrió más que satisfecho- créame que lo esperare con ganas.

Me mantuve en silencio y matando con la mirada al profesor lo que quedó de la clase y a penas tocaron el timbre de retirada, tomé mis cosas lo más rápido que pude antes que me agarrara para otra guarrada, además, tenía otra cosa en que pensar y que en este momento era prioridad… Xander. Al estar ya alejado del  alumnado, le llame, no sé cuantas veces lo hice, pero tienen que haber sido muchas, el teléfono simplemente sonaba eternamente con lo cual sólo aumentaba mi angustia puesto que no regresaría al depa hasta adentrada la noche.

Durante todo el viaje hacia el trabajo seguí llamando, enviando mensajes por Whats y nada, cuando llegué a la cafetería me armé de valor y llamé a mamá.

-Hola guapa, soy tu acosador ¿Qué hace una chica como tu en un lugar como ese? –dije tratando de parecer lo más normal del mundo mientras ella reía divertida-

-Esa broma es tan antigua como el hilo negro, sobre todo porque en mi pantalla sale tu foto, pequeño

-bueno, en algún momento te atrapare desprevenida –mordí mi labio- llamaba para saber cómo estabas

-¿Cómo estaba yo o cómo está Xander? Cariño, siempre has sido un completo desastre al mentir, soy tu madre, te conozco desde el día uno. Él esta bien amor, ha tomado su medicación y ahora descansa –contuve el suspiro de alivio para que ella no se diera cuenta-

El resto de la conversación pasó ligera y después, ya en mi puesto de trabajo tras la caja, miraba constantemente el reloj, ojalá y el tiempo pasara más deprisa, necesitaba verle pronto o que al menos respondiera mis mensajes, desde las tripas sabía que algo no andaba tan bien.

XANDER
El dilema de mi vida se abrió como un gran abismo, me veía a mi mismo colgado con solo tres dedos de sostén del borde, el peso de la incertidumbre de que Tiago  sólo sintiera agradecimiento y no amor por mí, era un gran lastre que me estiraba hacia el fondo, un lugar en donde terminaría destrozado y sólo, seamos sinceros, así me veía sin él.

El móvil vibró un montón de veces, los mensajes de Whatspp no dejaban de llegar, pero no podía abrirlos. También al cabo de un tiempo entraron llamadas, al final puse en silencio después de ver que eran de él.

¿Qué le diría?, en este momento nada acudía a mi mente, estaba como congelado, sin ideas, sin saber cómo reaccionar.

¿Retribución?  ¿Deuda?  ¿Solo seria eso?

Pasaron las horas y al fin me levanté, fui al salón en donde mamá Angelina cosía algunas medias, su sonrisa al verme llegar solo oprimió más mi pecho. Ella lo conocía, sabía que podía ser cierto lo que me dijo.

-¿Quieres un té con leche?  Te hará bien, hace frío -Negué y me senté con cuidado en el sofá-

- No tengo hambre

-¡Debes comer algo! -se levantó y fue a la cocina, hablándome desde allí-  hice un bizcochuelo de chocolate y vainilla, son los preferidos de Tiago

Vuelve con una taza y porción del bizcochuelo, la verdad olio una delicia, pero el nudo en el estomago no me permitiría comer nada. Para no ofenderla y que se preocupe, lo tomé entre las dos manos y bebí un sorbo.

-Mamá Angelina… -bajo la taza y la miro, ella deja de coser y se acomoda en el sofá-

-¿Tienes miedo Xander? -Abro los ojos con conocimiento de causa y asiento-

-Sí.

-Creo que todos hemos temido a no ser correspondidos -me sonríe a los ojos antes de seguir- tienes miedo que él no te ame, pero la única forma de saberlo es continuar y averiguarlo, no seas cobarde hijo, no eres así.

-No quiero que se sienta desilusionado conmigo.

-¿Desilusionado?, eso no lo entiendo -deja a un lado la media y se inclina a apoyar su mano sobre la mía- con respecto a ti, nunca lo haría, eres una ser increíble. Lo que debemos saber, que siente él y eso no sería tu culpa. Eso sería cosas del corazón.

Tapo mi cara con las dos manos, después voy bajando para despejar mi rostro. Miro alrededor, luego a ella. Me vienen a la cabeza un montón de cosas, puertas que pueden cerrarse a causa de prejuicios, pero también muchas posibilidades si él me correspondía. Es cierto, no era cobarde. Tomé de nuevo la taza de la mesita y terminé el té.

Faltaba poco para la llegada de su trabajo, intenté ayudar a Angelina en la cocina, pero fui rechazado olímpicamente, por lo que fui a mi cuarto y copie mis tareas que me hicieron llegar por mail, entre el correo llegó la citación para el juzgado, habían conseguido cerrar el caso en forma contundente. Ya nadie temería por los acosos de ellos.

Cuando los pasos de Tiago al llegar al departamento me sacaron de la concentración de mis absurdos temores, llegué a la conclusión de que uno solo es feliz si tiene el valor de intentarlo y yo tenía el valor de intentarlo, pero había que convencer a mi corazón que dejará de latir como tambor de  banda de música o morirá allí mismo de sobredosis de adrenalina.

TIAGO
Entré como una tromba al departamento, el día se me había hecho eterno y sólo deseaba llegar aquí. Me había sentido angustiado debido al mutismo de Xander, aunque mamá me dijo que él estaba bien y que las cosas marchaban como debía ser, sentía como en el fondo de mis entrañas que algo pasaba, él no me dejaría de hablar así como así ¿verdad?

Mil y un escenarios se pasaron por mi mente mientras estuve trabajando en la cafetería, cada uno de los cuales era peor que el anterior y eso solo provocaba que mis niveles de angustia subieran de manera exponencial, jamás había errado en las cuentas de la cafetería y nunca me había sucedido tantas veces en una sola jornada, de hecho tuve que poner dinero de mi propio bolsillo al final de mi turno para que las cuentas cuadraran. Necesitaba el dinero, pero más necesitaba llegar deprisa al depa y mi supervisor quedó conforme.

El viaje de regreso también había sido un  martirio, debido a que comenzó a caer aguanieve el bus avanzaba con mayor lentitud, lo cual me exasperaba más. De manera constante enviaba mensajes, pinchaba su teléfono y no recibía respuesta de su parte. Por lo mismo al llegar a mi parada avancé lo más rápido posible e ingresé de manera ruidosa al depa. El lugar olía delicioso a vainilla y chocolate, se notaba la mano femenina en el sitio… de hecho estaba meticulosamente ordenado, pilas de ropa sobre un sofá denotaban que la había lavado y planchado. Pero no me detuve, dejé caer la mochila en un rincón y le saludé a la rápida mientras pasaba junto a la puerta de la cocina y avancé directo a su cuarto, me detuve fuera de su puerta más nervioso que nunca, mis manos temblaban un poco y sabía que no era efecto del frío exterior que había enfrentado. Tomando una profunda respiración y abriendo y cerrando mis manos un poco para lograr algo de control golpee muy suavemente esperando su permiso, pero nada paso. Golpeé nuevamente.

-¿Xander? Soy yo… ¿puedo pasar?... por favor –fui hablando cada vez más bajo, hasta que la última palabra salió casi como un susurro-

La puerta se abrió e ingresé de inmediato cerrando una vez que estuve dentro, Xander me daba la espalda mientras acomodaba algunas cosas por aquí y allá. Di un paso hacia él acortando la distancia y le abracé por la espalda apoyando mi mejilla en la parte de atrás de su cuello.

-Te estuve escribiendo, también te llamé y no tuve respuesta, estaba tan preocupado por ti, mamá dijo que estabas bien pero sé que algo pasa –te sostuve contra mí, el se mantuvo en silencio- ¿qué cambió? ¿Por qué no me dices nada? –te acaricio suavecito con mis dedos- por favor, dime algo cariño, no entiendo qué te pasa y me estoy asustando mucho.

XANDER
Al oír sus pasos, miré el móvil tirado en la cama, se había terminado su batería y no quise recargar, pero ahora me moví y lo conecté, en eso se abre la puerta, su voz se oye ya en un susurro y sus brazos me envuelven. Largo un gran suspiro cuando su preocupación me llega, se sumerge en mí. Me doy despacio vuelta dejando que sus brazos se mantengan alrededor de mi cuerpo y lo miro a los ojos, sin parpadear.
- Tiago, Angelos Santiago -carraspeo, mis puños se cierran a mi costado, quiero abrazarlo, pero debo hacerlo ahora, si espero un segundo más, moriré- quiero preguntarte algo.

Me miras con esos ojos tuyo, que me hurgan hasta el alma, percibo tu desesperación.

-¿Qué te pasa cariño? -vuelves a repetir bajo, te quedas estático-

-¿Por qué estás conmigo? ¿Por amor, compañía, agradecimiento? -Veo como retienes la respiración, abres y cierras la boca, frunces el ceño, niegas, bajas la cabeza y luego lo levantas como sorprendido de la pregunta-

Mi corazón late a mil, espero ansioso tu respuesta, pero de nuevo las palabras se escapan de mi boca.
-Solo quiero que sepas, que entenderé si no es así, pero debes saber que te amo, que nunca amé a nadie como lo hago, que tienes todo mi cerebro, mis neuronas y  libido a tus pies. Que cada cosa, o palabra que digas es lo más importante para mí. Y comprenderé si no correspondes y estas confundido. Nada cambiara lo que siento, nunca dejaré de sentir esto y siempre contarás conmigo para todo

Tomo aire, levanto la mirada al techo y después te vuelvo a mirar, ahora mismo me siento como si se hubiera terminado el piso, me siento caer en picada por un abismo, y una pregunta ronda mi cabeza ¿Tiago me detendrá? Y muero de miedo, tengo miedo, pero no puedo obligarte a sentir lo mismo.

TIAGO
Decir que estaba sorprendido por aquella pregunta era decir poco, estaba pasmado ¿qué había sucedido para que llegara a esto? ¿Qué fue lo que lo gatilló? Solo una respuesta fue la que llegó a mi mente, lo único que podía haber sucedido.

-Angelina habló contigo –no fue una pregunta, fue toda una afirmación. Me sentí herido por sus dudas-

-Tiago yo…

-¿Sabes una cosa? Nunca he sido muy bueno con las palabras, expresar lo que siento siempre ha sido un tema para mi, ni con mamá he podido ser totalmente abierto. Desde que te conocí he visto que puedo ser otra persona, alguien mejor. Tu eres todo lo contrario a mí y adoro tu desplante, tu forma de ser, sin embargo ahora estoy dudando seriamente de tu coeficiente intelectual –tus ojos se abrieron desmesurados y boqueaste igual que un pez fuera del agua, estabas total y absolutamente descolocado- Seré un crío tímido incluso idiota a veces y con casi nulas habilidades sociales, pero de una cosa estoy seguro y es de lo que siento por ti. Una de las cosas que me he dado cuenta a lo largo de estos años de estudio es que la matemática es lo mío y mi mente funciona igual que ella: puedes intentar llegar a la solución mediante variados sistemas, ensayo y error,  calculo mental, incluso usando una puta calculadora o una tabla de Excel, pero el resultado siempre es uno y nada más, no da cabida a ambigüedades… es o no es… así de simple.

¿Estuve confundido en un principio?  Claro que lo estuve, jamás me preocupó  tener pareja, solo pensaba en mis estudios y en tratar de cuidar mis espaldas de los matones hasta que apareciste tu y me pude dar cuenta de mis gustos, traté de estar una chica y simplemente no pude… mi… mi… -me sonrojo y susurro bajito- no… no tuve una erección, pero es cosa de pensar en ti y… pasa todo lo contrario. Mi corazón casi murió cuando te dieron la pateadura, robé tiempo al tiempo para estar contigo, no por agradecimiento, necesitaba cuidarte, tenerte cerca, saber que estabas mejorando, cuando supe de tu alta mi maldito corazón estalló de alegría por tu salud recuperada y anoche… -miro hacia la nada evocando lo sucedido en tu cama- anoche fue mágico, estaba como protegido, sabía que mientras estuviera en tus brazos nada malo pasaría ¿Sabes la angustia que he pasado todo el puto día? Si me gané una maldita exposición en matemática para el lunes a primera hora, porque el bastardo del profesor me pilló con la guardia baja ¿Te puedes imaginar cómo me siento ahora al saber que dudas de mí?  Hemos pasado por tanto y siempre juntos Xander… siempre ¿no es así como las parejas deben estar? ¿Cómo las personas que se aman se cuidan? ¿O es que tengo que hacerte un dibujito para que entre en tu duro coco de que te amo? Puedo ser muchas cosas, pueden llamarme de variadas maneras o incluso puedo meter la pata hasta el fondo de la manera más estúpida que puedas imaginar… –me encojo de hombros- pero jamás jugaría contigo Alexander, eres lo más importante en mi vida junto con mamá… para que te quede claro… te amo y que dudes lo que siento o de nosotros me lastima –tus pupilas estaban dilatadas, tenías las manos juntas y me mirabas como si fuera la aparición de un espíritu chocarrero-  Voy a darme una ducha, estoy calado hasta los huesos de frío y estar con la ropa mojada puesta no ayuda.

Te di un suave y tierno beso en los labios para luego salir de manera lenta y silenciosa hacia el baño, estaba completamente desnudo cuando tu ingresaste y cerrando la puerta con pestillo.

XANDER
¿Qué decir como respuesta a toda esa lluvia de información que me acababa de caer prácticamente encima?

Sinceramente no podía articular palabra, después de eso ya no podía dudar de lo que sentía él y no debí hacerlo, no dudar.

¿Pero la duda que me creó las palabras de Angelina, eran reales en ese momento, pero esa duda  se originó por no creer en mí mismo. En dudar de que él se hubiera enamorado de mí, así como yo de él.

Miro alrededor, cepillo mis cabellos para atrás, una y otra vez, mi habitación parece una jaula, me ahoga, camino hacia la puerta, apoyo mi mano en ella, mi cabeza cae como si los pensamientos pesaran toneladas.

No debí, no tendría que haber cedido a mis dudas.

Giro el picaporte, abro la puerta, los pies me llevan hasta el  baño, no tiene seguro, con sigilo entro, la cortina del baño no está del todo cerrada, puedo verlo allí desnudo, su cuerpo se ha tonificado, y también podía ver claramente cada cicatriz que le habían hecho, y esas ahora serian prueba de su temple y su deseo de continuar.

Caminé hacía él, no antes de cerrar con pestillo la puerta, empecé a dejar caer mi ropa, la patee a un lado y abrí por completo la cortina. Su expresión al verme fue de sorpresa, pero también de amor infinito, con una gota de dolor en el fondo, imaginé que fue por las dudas que manifesté.

- Si te digo, ¿que siento tanto haber dudado de ti?, que no fuiste tú, más bien yo y mi temor a que de nuevo, el anhelo de empezar algo se fuera de mis manos, como me paso en tantas oportunidades en que casi alcancé una familia y de repente como acto de magia se desvanecía. Tiago, te amo y quiero que esto que sentimos vaya creciendo y madurando con nosotros.

Qué el tiempo sea el encargado de poner cada pieza en su lugar como la base de una construcción solida.

Tomo su cara en mis manos y busco su boca, no doy oportunidad a que pronuncies nada, mi lengua te acaricia, recorre tu boca, saborea cada rincón, mis caderas se acercan a tu cuerpo, el agua caliente nos moja y metafóricamente dejo que se levé todo lo negativo que se ha interpuesto entre nosotros. Un gemido se escapa al sentir como el deseo se hace latente entre nosotros, palpita, desea sentirse colmado y solo en tu cuerpo. Camino empujándote hacia la pared del cubículo, te recorro el costado, la cadera, mi erección se roza con la tuya, bajo mi mano, te tomo, me retiro de tu boca, cruzo la mirada contigo al sentirte estremecer.

- Tiago, ¿quieres ser mi novio?, ¿quieres compartir mi vida?


¿De repente algún bajo empezó a sonar?, porque lo siento retumbar en mis oídos. Se me cierra la garganta, pero espero su respuesta.