BLAY
-Sorpréndeme…
Blay… llévame donde tú quieras.
Tomamos rumbo hacia la salida, el delante de mí esquivando las tumbas. Me
dirigí a la moto cogiendo el par de cascos del maletero. No podía dejar de
mirarle, seguí cada movimiento de su trasero en el corto camino de salida.
Sonreí al verlo con el casco puesto, realmente guapo. Lo mire sorprendido de mi
mismo, mis reacciones no eran normales delante de él. Hasta me ponía nervioso.
Joder.
-Te apetece que vayamos a una pizzería, tengo hambre - le dije divertido. -No
sé si quieres ir a otro lugar.
-Se cocinar realmente bien ¿qué te parece si vamos a mi casa? y preparo algo
rápido… me pregunto entusiasmado por la idea.
-Por mi perfecto Qhuinn ¿vives cerca?
Le
dije mientras me terminaba de amarrar el casco y subía a la moto.
-No muy lejos
Me
miro con timidez. Se coloco detrás de mí, agarrándome por la cintura, su olor
llenaba mis fosas nasales, me embriaga. ¡Dios! vaya nochecita. Y lo mejor de
todo íbamos a estar solos, pensé.
En unos diez minutos llegamos a su casa, un adosado de color blanco. Aparque en
la puerta y nos apeamos, eche un vistazo curioso a la zona.
QHUINN
Desmonto
de la moto y apoyando mi mochila en la reja de acceso comienzo a buscar las
llaves que se encuentran en algún lugar dentro de sus profundidades… ríes
divertido al echar un vistazo dentro… después de unos minutos un manojo de con
un llavero en forma de gato cae a mis manos, abro la reja. Pero me detengo
antes de abrir la puerta principal mirándote serio
- deja que entre yo primero, mis niñas tienden a ser un tanto… efusivas cuando
me ven ¿sí? Después se calman y te las presento
Tu
rostro se vuelve cero expresión… te brindo una amable sonrisa y abro muy
lentamente la puerta e ingresamos, mi rostro se ilumina de felicidad cuando las
veo despertar, dejo caer la mochila en cualquier parte.
-
¡Hijas!
Dos
perras de mediano tamaño corren a saludarme, una de ellas es totalmente blanca
de pelaje muy largo, un Samoyedo, y la otra un poco más pequeña y de corto y
lustroso pelo negro, una Cocker. Me agacho tapando mi cara con ambas manos
mientras ellas ladran saltan sobre mí y me lamen por completo mientras río.
-
¡ya ya ya ya! Mucho amor por hoy… si yo también las quiero –me pongo de pie-
ellas son mis niñas… te las presento Blanca Estela y Negra Ester, estas son mis
chicas -Ríes conmigo- dame un momento que me falta saludar a mis niños.
Tomo
tu mano y te guío a la puerta lateral, al abrirla dos perros de mediano tamaño
corren a saludarme, suelto tu mano y me acerco a ellos, comienzo a jugar los
empujo y brinco con ellos esquivándolos, me ladran divertidos mientras rio.
Después de unos minutos, los niveles de euforia bajan y suavemente a cada uno
le acaricio la mejilla y beso en su frente, una vez hecho se devuelven a sus
camas, me quedo un momento en cuclillas observando cómo se van
-
El de pelaje corto y ojos bicolor es el Compadre y el otro se llama Chascón
BLAY
Entrelaza
su mano a la mía invitándome a entrar en su hogar. Dos perros salen efusivos
dando la bienvenida. Al momento otros dos, saltando y lamiendo, uno de ellos se
acerca a olerme detecta de inmediato el aroma a los míos. Acaricio su pelaje,
me arrodillo y se van acercando los demás. Reclamando las mismas atenciones que
al primero.
-Tienes unos perros geniales Qhuinn,le sonrió divertido. Me observas algo
intrigado por las reacciones que los animales tienen conmigo.
-Les gusto y mucho, no me dejan de lamer y oler. Levanto mi mirada hacia tu
sorprendido rostro. Un ronroneo llama mi atención, dirijo la mirada hacia un
par de gatos. Mierda eso me pone tenso. No me gusta nada los mininos. Me levanto,
apartándome de su camino.
-Tranquilo son muy buenos no hacen nada, son mis consentidos los reyes de la
casa. Ríes -Ven vamos a la cocina, asaltaremos la nevera, tienes hambre no, pues
te preparare alguna cosa rica, me guiñas un ojo.
Te sigo hasta la cocina, pequeña pero acogedora, te acercas a la nevera, sacando
una cerveza y ofreciendomela, mientras te escondes en ella y empiezas a sacar
cosas y cosas.
QHUINN
Me
sumerjo en las profundidades de la nevera, sacando de todo un poco, bandeja de
carne, cabollines, champiñones, zanahoria y maíz congelado. Con todo en mis
brazos te doy un guiño y comienzo a cocinar.
Bajo tu atenta mirada, coloco a hervir agua, lavo mis manos meticulosamente
para luego secarlas con papel absorbente. Pongo a cocer el maíz, preparo el
arroz con solo una que otra verdura y pico todo el resto mientras la carne se
fríe lentamente. A cada cosa que realizo lavo mis manos.
-pues,
la última vez que nos vimos no conversamos mucho -sonrio con picardía al
recordar aquella jornada - pues como te diste cuenta soy scout... desde muy
chico, pero trabajo en educación con los niños que tienen problemas para
aprender, eso es lo que realmente me gusta.
Revuelvo la carne que ya está lista y le agrego las zanahorias, cebollines y
champiñones, cojo algunos y los como crudos. Reviso el arroz que está casi
listo y saco el maíz para colarlo
- acampar y salir al aire libre es mi vida, adoro aquello. Nada más
gratificante que el susurro del viento entre los árboles, el suave roce del
pasto en la piel o el murmullo de la noche en medio de un bosque... mmmm...
todo listo, solo deja que repose un poco
Dejo todos los trastos en el lavaplatos y el desastre, para después... lavo
nuevamente mis manos, cojo tu cerveza dejándola en el mesón, me acerco a ti y
comienzo a besarte suavemente, solo un tierno roce de nuestros labios, algo
delicado y sutil, deslizo mi mano por tu cuello para enterrar mis dedos en tu
cabello, nuestras lenguas se acarician tímidamente, siento el deslizar de tus
manos en la parte baja de mi cadera haciendo que mi cuerpo se apegue al
tuyo.
- Jodido infierno... me encanta besarte... ¿acaso eres adictivo?
BLAY
Observo
cada movimiento que haces en la cocina. Tu pulcritud al lavarte las manos con
cada alimento manipulado. Te miro embelesado. Uno de los perros se acerca a mi
y acaricio su cabeza, mientras te dedicas a contarme como es la vida de scout. Doy
un sorbo a la cerveza, pensando en cómo en tan poco tiempo has entrado en mi
vida de una forma tan rápida. Sonrió, cuando mencionas la primera vez que nos
vimos. La verdad pocas palabras hubo esa noches.
Después de un rato cocinando te acercas con sigilo. Directo a mi boca,
besándome y descubriendo cada rincón de ella. Deslizo mis manos por tus
caderas, moviéndote para que quedes a horcajadas encima de mí, aprieto tus
nalgas, frotándote contra mi hinchada y explosiva erección.
-Puede ser... pero lo que es seguro es que tú lo eres para mí de hecho,
necesito tomarte ya… me he explicado con claridad.
Susurro
con picardía en la comisura de sus labios. Te levanto con tus piernas rodeando
mis caderas y te apoyo en el filo de la mesa, mis manos luchan con tu camiseta
hasta tenerla fuera de tu cuerpo. Jalo la mía, tirándola en cualquier parte,
despreocupado de todo. Solo con una visión en mi cabeza… tenerte.
QHUINN
Rio
divertido al sentir que tu necesidad es tan alta como la mía, deslizo mis manos
entre nuestros cuerpos y a tirones logro desabrochar tu pantalón, mientras nos
besamos como si estuviésemos famélicos del otro, capturo tu labio inferior
entre mis dientes mientras logro bajar tus bóxers. Por tu parte, a tirones y
sin el más mínimo cuidado logras desnudarme dejando caer la ropa a cualquier
parte… al fin estamos piel contra piel, la sensación de sentirte así es
placentera y cálida. Nuestros cuerpos se friccionan, nuestras manos exploran,
nuestros sexos se acarician sensualmente, como si estuviésemos reconociéndonos.
Bajas
por mi cuerpo y gimo cuando muerdes muy suavemente en tu recorrido una y otra
vez mientras te diriges a mi centro
-
por… por favor… no me muerdas fuerte, me marco con facilidad.
Detienes
tu recorrido y me brindas una mirada tan cargada de comprensión, ternura y
entendimiento, que siento como algo dentro de mí se rompe… otra barrera más has
echado abajo.
-
jamás te haré daño.
Un
tierno beso en mis labios y un sentimiento de total confianza hacia ti nace en
mi pecho. Asiento con mi cabeza y de inmediato me tomas profundamente en tu
boca, mis manos se entierran en tu cabeza mientras subes y bajas por mi
longitud de manera exigente, tus dedos estimulan mi entrada trazando círculos
hasta que por fin comienzas a preparar mi cuerpo metiéndolos y sacándolos. Me
recuesto sobre el mesón para darte mejor y mayor acceso. Retiras tus dedos. Te
elevas entre mis piernas y tomando posición, me penetras de una sola y fuerte
estocada.
BLAY
Me
sumerjo en su cuerpo, besando, lamiendo, cada parte de él. Repto por su cuerpo
mordiendo ligeramente sus pezones. Unas simples y duras palabras me hacen parar
-no…
no… me muerdas fuerte… me marco con facilidad.
Levanto
mi mirada, para ver dolor y miedo reflejado en sus ojos.
-Jamás te haré daño.
Me deslizo hacia su boca besándolo con suavidad. Un beso que expresa confianza,
ternura y un profundo sentimiento de cariño. Vuelvo a levantar la cabeza para
mirarte ahora tus ojos expresan confianza. Me deslizo hasta tu bajo vientre,
tomándote por completo, lamiendo toda tu largura y grosor. Descendiendo y
ascendiendo varias veces para detenerme en tu glande, lo succiono y lamo como
un rico helado. Salgo de ti, segundos metiéndome en la boca un par de dedos
humedeciéndolos. Lubrico con ellos tu entrada, estimulando y estirando tu
estrechez. Me incorporo, colocándote las piernas en mis hombros, gemimos al
unísono.
Me tomo a mí mismo, acariciándote tu entrada. Mi cuerpo se tensa, lo deseo de
una manera poco normal. Sin más preliminares, lo tomo de una sola estocada, me
detengo tras un leve grito por parte de él.
-Dios... lo siento....
Jadeo
mis palabras. Acaricio tu rostro, mientras que empiezo a balancearme. Mis
caderas se mueven con frenesí, encajo las manos en tu cintura, las tuyas
agarran mis muñecas sujetándote con fuerza. Arqueas la espalda en un perfecto
ángulo profundizando mis embestidas ahora más rápidas y certeras martilleando
tu punto G... temblamos… gritamos... gemimos...
QHUINN
Estamos
totalmente entregados al deseo y el placer de una manera salvaje, tus estocadas
son firmes y certeras, siento como entras totalmente en mi encajándote
profundamente, no logro pensar, solo sentir.
Mi
mano se desliza al centro de mi cuerpo y comienzo a masturbarme rápidamente,
subiendo y bajando al mismo ritmo que marca tu alocado y exigente embestir,
fascinado observas como mi cuerpo se retuerce y ondula de placer sobre el
mesón, tu mano acompaña la mía acariciando mi capullo, jugando el piercing que
se encuentra allí aumentando aún más las sensaciones.
Un
fuerte gemido de tu parte y las contracciones de tu verga dentro de mí, me
indican que has llegado a un maravilloso orgasmo, observarte en el momento
justo cuando te corres es una imagen espléndida. Todo tu cuerpo tiembla de
deseo y satisfacción, tu piel esta perlada por gotas de sudor, tu pecho sube y
baja rápidamente en búsqueda del preciado aire, tus ojos no se han despegado de
los míos, los tuyos se encuentran oscurecidos de tanto deseo.
Un
movimiento adecuado y la presión justa sobre mi mano provocan que
inmediatamente logre correrme. Chorros de mi semen son regados sobre mi vientre
y nuestras manos, una malvada sonrisa se dibuja en tu rostro mientras sigues
masturbándome y fallándome de igual manera. Corrientes de electricidad recorren
mi cuerpo y mis piernas apresan tu cintura deseando sentirte aún más dentro de
mí. Gimo y jadeo tu nombre de manera agónica mientras mi cuerpo colapsa sobre
el mesón.
BLAY
Mis
piernas no dejaban de temblar, como mi respiración no dejaba de emitir sendos
jadeos. Nuestros orgasmos llegaron arrasando sin más, llegando a los más altos
limites. Caí en tu pecho, no sin antes arrastrar con mi lengua tu semen,
delicioso. Largas lamidas dejando tu vientre limpio.
-Dios... eres increíble. No tengo palabras, contigo esto... no se... pero
siento tal atracción que solo tengo ganas de tenerte así, tal cual.
Acaricie
con ambas manos tu pelo, bajando hasta tu rostro.
-Esto me recuerda a esa película… como era -pensé un momento- si atracción
fatal.
Sonreí
divertido. Salgo de ti ayudándote a incorporarte en la mesa nos abrazamos y
vestimos con la ropa necesaria. Sin dejar de acariciarnos y besarnos. Unos
segundos solo, se cruzan nuestras miradas. Chispas y tormentas se dibujaban en
nuestro iris. ¡¡¡Ayyy!!!. No es posible esto, mi mente bullía a cien. Realmente
estoy enganchado a este desconocido, totalmente idiotizado.
QHUINN
-
Te aseguro que no soy ningún psicópata obsesivo
Rio
divertido mientras acomodo mi ropa, sólo unos bóxers y pantalones. Nuestras
miradas se cruzan, me pierdo en la profundidad de sus ojos aún oscuros por
tanto deseo y pasión, es como si me hipnotizaran por unos segundos… un rápido
pestañear de tu parte y rompemos aquella extraña conexión, una risa nerviosa de
parte de ambos y comienzo a servir la comida bajo tu atenta mirada. Busco y
rebusco por todos los gabinetes, abriéndolos una y otra vez hasta encontrar
todo lo necesario.
Sentados
ya listos para comer, comienzo a contarte un poco de mi vida, sobre lo que hago
en mis tiempos libres, mis aficiones, gustos, intereses, mi pasión por la
profesión que ejerzo, lo feliz que me hace trabajar con niños. Mientras estoy
en mi discurso, distraídamente mi mano se va bajo la mesa, necesito tu
contacto, acaricio suavemente tu muslo con las yemas de mis dedos, mientras separo y como por colores toda la
comida, ríes divertido.
-
¿por qué haces eso? – preguntas.
-¿Hacer
qué? – digo con la cuchara aún en la boca.
-
Me he fijado que siempre comes por colores
-aaaahhh…
eso… no lo sé… es solo una manía, siempre trato de comer según tonalidades, no
pongas esa cara –rio- cada loco con su locura y los colores son lo mío, no hay
ningún motivo racional o justificación…. Solo lo hago y ya.
Reímos,
sin embargo mi risa es interrumpida cuando el abrir de la reja y la inquietud
de mis perros me avisa que alguien ha llegado a casa, pongo mi mejor cara de
póker.
-
no… puede… ser

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