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sábado, 30 de agosto de 2014

Capítulo 10 y final



QHUINN
Me aferraba a la mano de Blay con fuerza mientras  y mi pie se movía en una clara demostración de inquietud, deslizaba mis manos por mis muslos  para secarlas de tanto sudor, mi mente estaba llena de dudas y preguntas que no encontraba respuesta mientras íbamos con Blay en el taxi hacia la casa de su familia…

-¿Puede aparcar un momento por favor? Y espérenos, en unos minutos estamos de regreso

Su suave y decidida voz fue la que me sacó  de mis pensamientos, el auto se detuvo y me instó a que bajáramos un momento, tomados de la mano nos alejamos unos metros y con preocupación reflejada en tu rostro me miras a los ojos

-Dímelo ¿Qué es lo que pasa?

-Ammm…. Pues… Veras… -rasco nervioso mi cabeza y suspiro- estoy nervioso como la mierda, no quiero cagarla Blay te amo demasiado y no quiero meter la pata –muerdo mi labio - ¿Y si no les gusto? ¿Y si piensan que soy bicho raro por ser defectuoso? ¿Y si…

-Alto ahí –tapas mi boca con tu mano- ¿confías en mí? –Asiento solemnemente mientras tus dedos delinean mis labios- bien, escúchame con mucha atención, mamá es genial y si me ve feliz, ella será feliz; tú eres genial y le encantarás –tus ojos se entrecierran molestos- nunca y óyeme bien, nunca vuelvas a decir que eres defectuoso, tus ojos son preciosos y los adoro, te amo así tal cual con tus manías raras por los colores, tu desorden y tus desastres ¿está claro?

Luego de una profunda respiración sonrío y acepto, cerramos el trato con un suave y casto beso antes de regresar el vehículo. A los pocos minutos y luego de unas cuantas instrucciones  nos detenemos frente a una casa, una gran casa con un jardín precioso en la entrada, al acercarnos me brindas una tierna sonrisa de ánimo, tocas el timbre y desde adentro accionan la puerta para abrirla

-aquí vamos

Digo en un susurro más para mí y aprietas mi mano para darme fuerza. Una mujer de preciosos ojos como los de Blay nos recibe y su sorpresa es mayúscula al vernos juntos tomados de la mano, su rostro pasa de la impresión a una profunda y latente alegría.

BLAYLOCK
Por el rabillo del ojo observaba su ir y venir de nervios, sus manos se entrelazaban, su cuerpo no paraba de moverse. Ordene al taxista que parara unos segundos. Nos apeamos de él, hasta caminar al otro lado de la acera. Lo mire elevando una ceja, mientras el empezaba a explicarme una series de sucesos que le pesaban en la cabeza… inseguridades que ante todo no me gustaron nada. Trate de ser paciente y resolver sus múltiples dudas.

-…Nunca y óyeme bien, nunca vuelvas a decir que eres defectuoso, tus ojos son preciosos y los adoro, te amo así tal cual con tus manías raras por los colores, tu desorden y tus desastres ¿está claro?


Lo abrace, tratando de calmar su estado. Me separe unos centímetros, guiñándole el ojo, lo agarre de la mano directo al taxi. En poco más de 10 minutos nos encontrábamos en las puertas de casa.

Agarrados de la mano, de vez en cuando mi pulgar acariciaba su palma, toque el timbre del portón principal. Un sonoro ¡Click! Y entramos directos al meollo de la cuestión. Pasamos por un gran jardín, lleno de flores distintas y grandes árboles, cerca de la valla de madera, se encontraba la zona de barbacoa. Qhuinn, miraba todo con asombro.


-Blay la casa de tu mama es bastante grande -me susurraste con la boca abierta-

-Si y ya verás el interior. En esta casa nos criamos mis hermanos y yo. Tengo tan grandes recuerdos de mi niñez – sonreí-


Caminamos hasta la puerta principal, la casa estaba distribuida en dos plantas. Mi madre abrió la puerta recibiéndonos con una gran sonrisa y mucha sorpresa al vernos juntos. Los dos siempre habíamos sido muy cómplices, además, de mi madre era mi amiga.


-Mamá, te presento a Qhuinn.


Mis ojos se desplazaron hasta el. Sin soltarme de la mano, es más me la apretaba tan fuerte que casi pensé que me la rompería. La saludo.

-Buen día señora, un gusto conocerla.


Le ofreció la mano libre, intuyendo que te la apretaría. Pero ella le aferro de los hombros dándote un suave abrazo.

-¡Qué alegría conocerte al fin! Pasad, pasad...


Unos sonoros zapateos saliendo por debajo de las piernas de mi madre. Me arrodille cogiendo en brazos al más trasto de los niños.

-Este es mi sobrino nieto nallum…te presento a Juan, tiene 4 años y es un diablillo al que adoramos.


Mientras nos adentramos en la sala, no parabas de darle suaves caricias al crio

QHUINN
Al ingresar, estaba tan distraído con el pequeño que tardé unos segundos en percatarme que muchos ojos se posaban en mi

-¡Mierda!

Pensé para mi mismo cuando me convertí en el centro de atención, deseando internamente poder multiplicarme por cero. Observé las reacciones de todos, la mamá sonriendo me presento a los sobrinos y se fue, supongo que a la cocina, ya que a paso rápido salió de allí, un hombre muy parecido a Blay pero con un par de años más sonrió abiertamente mientras me saludaba con un afectuoso abrazo golpeando mi espalda, aludiendo que ya sabía de mí, porque le habían hablado mucho, sorprendido mire a Blay quien me brindó la más arrogante y divertida sonrisa mientras dejaba al pequeño en el suelo, no puede más que sonreír con él. Desde el umbral de la puerta apareció una mujer, la hermana supuse, quien de manera especulativa me observo de pies a cabeza mientras de manera distraída jugueteaba con un mechón de su cabello, me hizo sentir un tanto incómodo, me brindo un frio saludo desde lejos antes de darse la media vuelta y regresar por donde había venido.

-Creo que no le agrado –dije en un susurro bajito-

-No te preocupes Bambino, ella es… especial, solo haz lo que hago yo, simplemente ignórala ¿sí?

Me brindó una cálida sonrisa para después deslizar su brazo por mi cintura y darme el más dulce y suave beso.

El resto de la mañana paso rápido, poco hablaba, pero si me dedique a observar a todos y a todo, reía de buena gana cuando comenzaron con la sesión de “Recuerdos de Infancia”, en donde con mucha malicia hacían alusión a los momentos bochornosos de Blay, en donde obviamente exageraban todo.

Cuando fui a la cocina por un vaso con agua, un detalle llamó profundamente mi atención, el pequeño se encontraba en el patio muy concentrado con una caja de cartón y crayones, sin poder evitarlo fui con él.

-Hola ¿puedo jugar contigo?

Ante su respuesta afirmativa, me senté junto a él en el suelo y trate de imaginar lo que intentaba hacer.
-¿Qué haces?

-Es mi nave espacial

-Hooo, ya veo. Puedo ayudarte a construirla, pero no podré viajar contigo, soy muy grande y no cupiré

El dibujo es algo que me viene bien, así que tomando sus crayones comencé a trazar todas las imágenes que me pedía, siendo cuidadoso en que él fuera el que escogiera los lápices, ya que con mi daltonismo no los diferenciaba muy bien. Estrellas, llamas de fuego, panel de control, fueron algunas de las cosas que dibujé en la caja mientras conversaba con Juan respondiendo sus múltiples preguntas y porqués

-¿Por qué tus ojos son así? Son raros

-Eso te lo puedo responder yo…

Quedé sorprendido ante tu presencia, estaba tan concentrado y divertido con el pequeño que no supe cuando llegaste ni  cuanto rato llevabas allí observándonos mientras jugábamos

BLAYLOCK
 Mi cabeza estaba centrada en el. Mi madre le dedicaba todo tipos de arrumacos, pero claro ella es así. Y sobre todo con la persona que me hacia feliz. Nos desplazamos todos al salón. Mis hermanos lo saludaron con cariño excepto mi querida hermana. Ella y sus cambios de humor, nada que hacer. Trabajo perdido con ella. Lo mejor de todo que los demás tanto mi hermano mayor, como mis sobrinos y mi madre lo integraron de momento en la familia.

Mi madre iba y venía de la cocina, trayendo en sus manos bebidas y un buen aperitivo. Ella siempre decía que conquistaba a la gente por su estomago. Sonrío. Lo que ella no sabía es que era especial, todo amor. Sentados casi todos, mama empezó a enseñar fotos de mi infancia. Cosa normal en ella, además de eso, comenzó a contar mis continuas travesuras. Todos reían, sobre todo cuando contó que cuando era pequeño, me quede pegado a un enchufe eléctrico. Mire a Qhuinn el cual apretó su mandíbula, yo creo que lo hacía por no tirarse al suelo y reír como un condenado.


-Mama, por favor para ya -Le dije riendo-


-No señora, siga usted, me interesa todo de Blay -Sonreía mientras hablaba-

Como es normal no tuvo que insistir mucho. Ya que el resto de las horas se las tiro contándole un sin fin de travesuras mías. Después de un buen rato entre risas y comentarios que me hacían sonrojar. Qhuinn camino hasta la cocina, ya que no dejo que ninguno de nosotros fuéramos en su lugar. Mientras él se alejaba, empezaron las continuas preguntas...


-Blay, es encantador ¿y cómo me dijiste que lo conociste?


-¿Qué tal su familia?


-¿Cuánto tiempo lleváis juntos?


-¿Vas a vivir con él?


-¿En qué trabaja?


Me hicieron un interrogatorio de tercer grado. Conteste cada una de sus preguntas. Me extrañaba la tardanza que estaba teniendo. Miraba de reojo el umbral de la puerta y nada. El no aparecía, me levante dejando a todos hablando y como no... Perfeccionando mi futuro.

Camine hasta la cocina y no estaba, me extraño ¿donde se había metido? Escuche a mi sobrino -nieto reír en la parte trasera de la casa, me dirigí hacia allí. Desde el quicio de la puerta observe como Qhuinn y mi pequeño reían, por no sé qué cosa que estaban hablando. Tenían lápices de colores, una cartulina y un montón de trastos. Anduve hacia ellos.


-¿por qué tus ojos son así? Son raros-pregunto mi sobrino con mucha curiosidad-

-Eso te lo puedo responder yo -sonreí a Juan mientras tomaba asiento en el suelo junto a ellos- El es una persona muy especial. Esos ojos lo diferencian de cualquier otra persona. -Mi sobrino me miraba atento junto con el sonriente Qhuinn- Cuando los miras fijamente, es como si te hablaran y detectaras cada emoción que en ese momento está sintiendo.


-¡¡Ohh!! tito Blay.. ¿El puede hacer eso solo con los ojos? -me dijo sorprendido-

-Pues si mi niño travieso. Por eso es tan especial -gire la cabeza mirándolo- ¿tú sabes alguna explicación más Bambino?


QHUINN
Muchos antiguos recuerdos vinieron a mi mente: que parecía un perro siberiano con ojos distintos, que solo veo como en una antigua película en blanco y negro, que soy incapaz de diferenciar entre el verde, el azul o el rojo, que estoy incapacitado para realizar instalaciones eléctricas, que no puedo trabajar como desactivador de bombas o todos morirían, que soy adoptado porque mi madre verdadera no me quería por ser defectuoso, que me encontraron en una esquina en una caja de tomates… en fin… los hermanos y compañeritos de escuela pueden ser bastante crueles cuando uno es pequeño y revelar aquello al pequeño no es lo más adecuado.

-La verdad es que veo el mundo de una manera muy diferente a la tuya Juan, lo que yo veo a diario es muy distinto a lo que tu vez –toco con mi índice bajo mi ojo izquierdo-  los colores no me engañan pequeño, soy más hábil que ellos y no me dejo llevar… ¿Sabes una cosa? Creo que tu nave espacial esta lista.

Los ojos del pequeño se iluminaron y rápidamente tomo la nave, riendo divertido corrió dentro de la casa mientras reía y gritaba que ahora sí era Buzz Lightyear , lo seguí con la vista hasta que desapareció detrás de la puerta y comencé a recoger el desastre que habíamos dejado.

-Te gustan los niños –dijo Blay más como afirmación que como pregunta-

-Me gustan mucho, por eso soy scout y estoy con peques como él, además de que estudie lo que estudie y de trabajar en un cole. Me gusta la sencillez con que ven el mundo, ellos no están contaminados con la mierda de los adultos, por eso mi niño interior está más vivo que nunca, y estar rodeado de ellos solo lo aviva más –sonrío mientras guardo los crayones en su estuche y recojo un trozo de papel que comienzo a plegar distraídamente- una de las cosas que más más me gusta, es la capacidad de asombro que tienen frente a los más mínimos detalles, detalles que para un adulto pasan desapercibidos para ellos es la gran revelación y sobre todo porque con cosas tan sencillas como una simple caja de cartón puede convertirse en el mejor juego del día, siento que allí radica lo importante ¿sabes?… en la sencillez y los detalles está la verdadera felicidad, el resto son solo una cáscara. Por eso agradezco a quien corresponda por haber llegado a aquel bar esa noche, no tenía por qué haber estado allí, estaba agotadísimo ese día y cabreado como la mierda, sin embargo te conocí y me diste el rumbo que debía seguir. No te buscaba, solo llegaste; no sabía que te necesitaba tanto hasta que casi te sentí perdido, ahora me siento completo y muy feliz

Te hago entrega de una pequeña grulla de origami, creada con delicados y perfectos pliegues la cual recibes más que maravillado, no sé si por mis palabras o por el obsequio, la cosa es que tomas mi rostro apoyando tu mano libre en mi mejilla y me brindas el más casto, suave, tierno y desgarrador beso. No sé cuánto tiempo estuvimos sentados en el suelo besándonos, pero la divertida risita de tu mamá nos devolvió a al lugar en donde estábamos.

-El almuerzo está servido chicos, pasen a la mesa.

Divertidos por haber sido pillados nos alzamos del suelo y tomados de la mano hacemos ingreso al comedor, jalándome me siento junto a Blay y como primer plato, nos colocan una ensalada… de muchos colores y como es habitual en mi, comienzo a separar todo según la gama de grises me indica para luego comer tranquilamente según el degradé de colores, partiendo por el más claro. Lo mismo hice cuando nos sirvieron unos deliciosos espaguetis con mariscos, realicé el mismo ritual de separación.

Después de un rato y de sentir varias miradas sobre mí, me ofrecí para ayudar con el traslado de los platos, así que de buena gana seguí a la mama de Blay hacia la cocina, cuando ella se devolvió por más demoré un poco más de lo habitual en la cocina, no sabía lo que hablaban en el comedor, pero sentía los murmullos, seguramente hablaban de mi, divertido me tape la boca para no reír.

BLAYLOCK
 Mientras que Qhuinn hacia su ritual en el plato de ensalada. Yo trataba de entablar una conversación en la mesa. Para que mi familia se distrajera y no lo observara con tanto asombro. Mi hermano me miraba y me hacía gestos con la cabeza. No podía dejar de sonreír al ver la explosión de preguntas que se me iban a caer encima, una vez me tuvieran a solas. Qhuinn comía concentrado en su separación de colores, tal vez ajeno a todo lo que se me venía encima.
Mi madre, enarcaba las cejas, masticando su ensalada absorta mirándolo. Todos en la mesa se dedicaban a eso.


-Mamá, ya que estamos todos reunidos, quisiera contaros una novedad


Me mordí el labio, mirando a cada uno de los míos. Por alguna razón debía de distraerlos y lanzares una gran bomba nuclear.

-¿Que pasa hijo?


Todos volvieron su cabeza hacia mí, incluso Qhuinn, me miro con cara de asombro. Mi hermana me miro como siempre recelosa, pero como era habitual en mi pase de ella.

-Qhuinn y yo nos vamos a vivir juntos.


Dije muy pausado. Mi hermano se le cayó el tenedor de la mano provocando un sonoro ¡CLACK! en el plato.

-Esa es tu decisión Blay


Me dijo mi madre con serenidad. Mire el rostro de Qhuinn que casi se atraganta. Bajo su mirada al plato escarbando en la ensalada.

-Sí. Lo amo no le veo sentido a mi vida sin él.


Sonreí totalmente enamorado. De inmediato todos se levantaron de la mesa, abrazándonos y besándonos con mucho cariño. Mi madre le cogió el rostro al que ya era mi pareja oficial, mirándolo con dulzura.

-Estoy segura que harás muy feliz a mi pequeño -le dijo feliz-


-Ese es mi mayor deseo señora -contesto Qhuinn sonrojado hasta la médula-

Entre felicitaciones y demás, terminamos de comer la inmensa comida que había preparado mi madre. Qhuinn se ofreció ayudar en la recogida de la mesa. Mientras, mis hermanos me llevaron al sofá, para su ya curtido y esperado interrogatorio.


-¿así tan rápido te vas a ir a vivir con él? -mi hermano empezó el interrogatorio-

-¿has conocido a su familia? -la segunda pregunta .Como no, mi queridísima hermana- ¿están bien económicamente? ¿Saben sus padres que es gay como tú?


Mis ojos rodaban ya aburrido de tanto interrogatorio. En esas, mi madre entro sonriendo, me calmaba su serenidad y su forma de mirarme. Siempre era así, ella me entendía sin apenas articular palabra.

-Blay, acércate a la cocina Qhuinn, no me deja hacer nada. Ha tomado el control del lavavajillas.


Me levante del sofá riendo a carcajadas, mientras me encaminaba a la cocina. Y allí estaba trasteando en la cocina. Me acerque suave hacia su espalda, abrazándolo y besando la parte baja de su nuca.

-Te has adueñado de la cocina Bambino...


QHUINN
-era la manera más efectiva de zafarme de aquel interrogatorio al que te han sometido. Déjame decirte que has respondido de maravilla –rio divertido mientras me giro para quedar frente a ti- lo siento, pero no pude evitar escuchar la conversación, la curiosidad pudo más que cualquier cosa –digo en un susurro- Tu hermano se preocupa mucho por ti, tu hermana… eeeee… que superficial ella, creo que no le agrado, y tu madre haciendo de salvavidas, rescatándote de ellos. Tu familia es simplemente genial.

-Poco a poco prenderán a conocerte, así podrán darse cuenta de lo genial que eres. Se acostumbrarán a tus manías poco habituales con los colores y te querrán, ya verás.

Nuestras miradas quedaron clavadas, y como imanes nuestras bocas se juntaron para un suave y tierno beso, una simple caricia de nuestros labios mientras nos acariciábamos con ternura. Tus brazos se cerraron en torno a mi cintura y con mis manos apoyadas a ambos lados de tu rostro, acariciaba gentilmente tus mejillas. El deslizar de mi lengua por tus labios arrancó un suspiro de tu parte. Nuestros cuerpos estaban muy juntos, pero no nos sentíamos excitados, sólo nos invadió un estado de intimidad y amor tan puro que sólo buscábamos, de manera mutua, demostrar con mimo nuestro sentir.

El carraspear de alguien nos sacó de nuestro pequeño momento, la hermana de Blay estaba en el dintel de la puerta, de brazos cruzados, si las miradas mataran, hubiese caído muerto ahí mismo. Enarque una ceja divertido, evitando mirarla para que ella no se percatara.

-Mamá te llama Blaylock

-Ahora voy

Me brindas un suave beso y sales, no pude evitar observar de reojo la mirada de advertencia que le dio a su hermana, tal parece que esto se pondría interesante. Me puse a terminar de ordenar las últimas cosas cuando un nuevo carraspeo me indica que ella aún se encuentra en la cocina. Al girarme le brindé la más radiante de mis sonrisas.

-dime una cosa… ¿Quince es tu nombre verdad?

–Qhuinn, mi nombre es Qhuinn

-Cómo sea, ¿A qué te dedicas?

-Ammm… pues… verás… la verdad es me dedico a varias cosas, reconozco que disfruto mucho haciendo lo que hago, a veces voy de aquí para allá o de allá para acá, aunque generalmente estoy en un solo lugar, no me gusta moverme mucho ya que ocupa demasiado de mi tiempo haciendo esto y aquello, lo cierto es que mi tiempo es bastante preciado y lo valoro mucho para hacer las cosas que realmente me relajan y distraen, además realizo una que otra  actividad extra que me mantienen bastante ocupado, ya sea entre semana o los fines de semana. Como vez, mi vida quizás es un tanto ajetreada, aunque muy satisfactoria y a veces muy tranquila y relajada. Ahora si me disculpas…

La cara de póker de ella era digna de retrato, hable mucho y dije nada, aunque todo lo dicho era la pura verdad, al final terminé por confundirla, con una sonrisa de triunfo y de manera muy cortes, salí de la cocina en dirección a la sala de estar.

La tarde pasó rápido entre café, dulces, buena conversación y risas. Todos estaban asombrados por cómo se dieron las cosas con Blay, de manera inesperada y sorpresiva. Aunque no dejaba de percibir cierto aire de desconfianza por parte de su hermana, ya que en ocasiones sus preguntas eran un tanto insidiosas, aun así, las manejé de la forma más cordial que pude

-Tienen que traer a tu novio más seguido hijo, los espero el fin de semana para almorzar, les prepararé algo delicioso y especial y no acepto un “no puedo” como respuesta –susurra en el oído de Blay- Tu novio está muy delgado, necesita comer más

BLAYLOCK
 Rió ante la ocurrencia de mi madre. No puede evitar ser la mejor. Y yo feliz de que sea parte de mí. 

-Desde luego mama, el fin de semana próximo estaremos aquí. Y no digas que esta flaco, tiene todo donde debe de estar, además muy bien puesto -una palmada revoto en mi nuca-


-Blay, por dios, como me dices esas cosas. –Sonreía-

-Mama pues no preguntes.


Le guiñe el ojo, mientras me levantaba junto a Qhuinn para dar por zanjada la visita sorpresa. Nos despedimos de toda mi familia, entre risas y buen rollo. Mi madre como siempre la mejor anfitriona. No dejo de abrazar a mi bambino, ni de procesarle su cariño.

-Blay, ya sabes hijo mío, te espero. No me vengas con escusas después o te daré una buena zurra.


Reía a carcajadas, esas cosas eran habituales entre mi madre y yo. Qhuinn también se reía, cada minuto que pasaba se soltaba más y más. Eso me agradaba, ya que mi familia viene de serie. Enlazamos nuestras manos saliendo de la casa. De vez en cuando me la apretaba satisfecho.

-Me ha encantado verte rodeado de los míos -Bese su nariz-


-Son geniales Blay, pero quiero que sepas que tu hermana me interrogo, un tercer grado. 


-Ella es así, seguro que le contestaste cada uno de sus preguntas.


Caminábamos por la calle hasta dar con un taxi. Silbe al taxista y nos metimos en el. Le dije mi dirección, mientras miraba a Qhuinn. Hoy sería la primera noche que pasaríamos juntos. La primera de muchas de ellas.

-¿Estás preparado bambino? -le pregunte- vamos a casa


QHUINN
-Pues eso creo, aunque el que tendrá que prepararse eres tú

El regreso fue tranquilo hacia la casa, siempre cogidos de la mano, no dejaba de tocar y acariciar los dedos de su mano escayolada. Mutuamente, nos dándonos una que otra sonrisa cómplice mientras viajábamos en el taxi hasta que llegamos a la que sería, de ahí en adelante, nuestra casa.

Al ingresar me quede de pie en el umbral de la puerta observando todo ya desde otro matiz, aquel sería mi nuevo lugar, un nuevo empezar con alguien especial, sonriendo como bobalicón entre con paso decidido, dejando mi mochila tirada junto a un sofá luego de quitarme la chaqueta y dejarla en el primer lugar que encontré mientras seguía a Blay hacia el dormitorio. Se le notaba agotado

-Será mejor que te metas a la cama, no llevas ni dos días fuera del hospital y nos hemos pasado por los cojones tu reposo lo cual es totalmente contraproducente, el doctor dijo que necesitabas reposo absoluto –comencé a ayudarle a sacarse la ropa-

-no necesito ayuda “mamá” no soy una jodida muñequita Bratz

A pesar de sus replicar igual me dejo ayudarle y una vez desnudo observe su cuerpo con descaro de arriba abajo, los hematomas ya estaban tomando ese color desvanecido, aun así evité la mueca de dolor y me distraje mirando partes más sugerentes hacia el sur de su cuerpo.

-¿Disfrutando las vistas? –pillado-

-Pos sí, me gusta lo que veo –su pene dio un respingo- Pero… no haremos nada, debes descansar, estas agotado.

Sonreí al ver como rodaba los ojos y se metía a la cama mientras quitaba toda mi ropa dejándola en cualquier parte para gatear hacia él y deslizarme entre las mantas para apegar mi cuerpo a su espalda, coloque mi brazo derecho para que lo usara de almohada y con mi izquierdo rodee su cintura acariciando la parte baja de su vientre en una caricia que no buscaba excitar, solo brindar cálidos mimos, tan delicados como si estuviese acariciando un frágil pollito.

Me sentía al fin completo, feliz y estaba más que dispuesto a abrazar lo que la vida me deparara de ahora en adelante. Simplemente el período de soledad al fin había acabado






Fin

Capítulo 9


QHUINN
Era avanzada la noche y me sentía efervescente de felicidad, como niño con exceso de coca-cola. Luego de confesarnos amor mutuo y aclarar tantas putas confusiones, nos fundimos en un ardiente y necesitado beso, donde demostrábamos en actos los profundos sentimientos que guardábamos y que fueron revelados de manera tan sorprendente.

A tropezones nos deslizamos a mi cuarto en donde con extremo cuidado y dulzura lo desnudé, dejando un reguero de suaves besos y pequeñas lamidas por cada parte de su piel que era descubierto. Te recosté en mi cama, adoré tu cuerpo prestando especial atención a  todas lesiones y hematomas, ¡Jesucristo! Eran muchos, su cremosa piel estaba marcada en un sinnúmero de lugares

Durante muchas horas me dediqué a atender, acariciar y reconocer cada centímetro cuadrado de su cuerpo, no hubo lugar en el cual mi lengua o labios no pasaran. Esto era para ti, solo para ti. Una manera física de demostrar el gran sentimiento de amor que se estaba acunando y creciendo en mi corazón, un sentimiento que al ser identificado en el momento menos oportuno, me hizo sentir muerto al creer que no era correspondido, totalmente destrozado. Sin embargo, con esas dos simples palabras, en un solo segundo, mi alma volvió, haciendo que mi corazón cantara lleno de vida y esperanza que consideraba tan lejana y perdida desde hacía tiempo.

Tras cada pequeño toque de mis labios, un susurrado te amo era dicho sobre tu piel. Con extremo cuidado y dulzura te tomé en mi boca, te estimulé de muchas maneras, sabía muy bien el efecto beneficioso de tener un piercing en mi lengua. Bebí de ti como un sediento, deseoso de más, mucho más. Tu sabor es delicioso y adictivo, no creo que me canse de él nunca. Te brindé placer hasta que tu cuerpo estaba saciado y laxo. Este era mi regalo, una noche de atenciones solo para ti, ya tendríamos tiempo para una posesión mutua; aún está en proceso de recuperación, acabas de salir del hospital, por lo mismo amé tu cuerpo con el mayor de los cuidados evitando que te movieses demasiado, y aunque me negué a mi mismo un desahogo, me sentía completamente satisfecho de tenerte en mis brazos mientras tu suave y rítmico respirar me indican que estas profundamente dormido. Me acurruco contra tu cuerpo y con mucho cuidado apoyo mi cabeza en la parte baja de tu vientre y quedando prácticamente atravesado contra la cama me dejo llevar por un tranquilo y profundo sueño.

No sé cuanto dormí ni qué hora es, solo sentí el suave deslizar de unos dedos jugueteando en mi cabello, una fragancia corporal conocida y el tibio cuerpo de Blay pegado al mío. Me remuevo en la cama aún con mis ojos cerrados, parpadeo un par de veces y lo que veo me deja sin aliento, él esta reluciente. Aunque veo en blanco y negro, está claro que sus ojos están más brillantes que nunca, una divertida sonrisa se dibuja en su rostro.

-Buena tarde dormilón

-Hola –digo con voz adormecida mientras deslizo mi mano para acariciar la tuya que esta escayolada. Te miro sospechoso- ¿Por qué esa sonrisa malvada?

-¿Sabías que hablas dormido?

-¡Jodida y puta mierda! Ahora qué diablos dije –Pienso para mi mismo-

BLAYLOCK
 -Ven a vivir conmigo Qhuinn…

Lo último que dije, se acerco a mí abrazándome. Nos besamos apasionados y poco a poco nos dirigimos al dormitorio. Con extrema suavidad me despojo de mi ropa. Teniendo cuidado con mi brazo escayolado y las múltiples heridas que aun tenia por mi cuerpo. Adoró, acarició cada parte de mí. Sin egoísmo, solo complaciéndome. Hicimos el amor durante horas. Acaricio con humildad mi piel, me llevo al orgasmo un sinfín de veces. Con tanto amor, tanto cariño. Que pensé que mi corazón explotaría de tanta dicha.


Al cabo de las horas, atravesó su cuerpo a un lado de la cama, apoyando su cabeza en mi abdomen. Así poco a poco se quedo dormido. Mi mano se deslizaba con suavidad por su cabello. Hasta que el sueño me venció.


Sus movimientos y sus palabras, me despertaron de un sueño profundo.  Sonreí entre abriendo los ojos. Joder ¿hablaba en sueños? Y alto y claro. Lo acaricie mientras mi sentido de audición ponía total interés en su conversación con el mismo.


-¿Qué voy hacer? cuando se entere de que soy un autentico desastre mamá…

¿qué haré? cuando vea como tendré la parte de mi armario... mmmmm...Y... Y... compruebe que donde paso, voy dejando cosas descuidadas, y que como en la cama... ¡¡Mierda!! Me dejara.

Balbuceaba algo nervioso,  Sonreía con cada cosa que decía.

-Y mis niños ¿qué hare? ¡Pantufla, sale de mi cama, vete que ha Blay no le gustan los gatos! ¡Oh! mamá… yo le quiero... El es algo bueno en mi vida, siento correcto estar con el... Además, cocino muy bien. Si… si... con el estomago bien lleno no se dará cuenta de lo desastroso que soy...

Riendo a carcajadas y acariciando su espeso cabello, empezó a despertar, alzando su mirada y sonriendo.


-Buenas tardes Bambino...


-Hola -me contesto abriendo muy pausado sus ojos- ¿A qué viene esa sonrisa malvada?

-¿Sabías que hablas en sueños? Que interesante, lo que uno se puede llegar a enterar.


QHUINN
Siento como la sangre es drenada de mi rostro volviéndome más pálido de lo que soy, mi corazón se dispara a mil por hora y desvío mi mirada de la tuya.

-¿Qué mierda dije? ¿Qué mierda dije? ¿Qué mierda dije?...

Me repito mentalmente mientras me siento en la cama con movimientos lentos y calculados, esperando algún tipo de reacción de tu parte. Trato de forzar mi mente en recordar que mierda estaba evocando en sueños. Todo era confuso, nada coherente. Sólo rogaba que no haya dicho nada con respecto a las millones de estupideces que hice o que me sucedieron en el pasado. Paso nervioso mis manos por mi cabello esperando algún tipo de reacción de tu parte hasta que un estallido de carcajadas me sobresalta, lentamente boté el aire que mantenía en mi pecho, no me había dado cuenta que había contenido el aliento hasta ese momento. La suave caricia que me brindas en mi mejilla es realmente un bálsamo para el momento.

-Oye… calma –dices entre risitas- no has dicho nada malo. Pero mira nada más, hasta los pocos colores de tu rostro se han esfumado

-Sólo pensé que había dicho alguna bobada… pero acostúmbrate,  no solo a hablo dormido… También soy sonámbulo –ríes con más ganas- pero eso solo pasa en raras ocasiones… -rasco mi cabeza- si sé… soy un desastre –Rio contigo- Quédate en la cama, voy por el desayuno.

Con un último suave y tierno beso salgo de un brinco de la cama y totalmente desnudo me voy a la cocina. Una vez allí comienzo a revolver entre todas las gavetas sacando de todo un poco, ya que el innombrable había aprovechado bastante bien mi día de ausencia y había arrasado con todo lo que encontró a su paso. Armé una bandeja con galletas Oreo, frutos secos, masitas dulces, bombones de chocolate, bizcochitos de mermelada y sirviendo un par de grandes tazones con chocolate caliente y malvaviscos me devolví al dormitorio, al verte en mi cama, felizmente sentado en medio de mi cama rodeado de los montones de cojines de colores que allí se encuentran, no hago más que quedar por unos breves segundos totalmente idiotizado como si viviese un déjà vu. Tu suave risa me saca de mi ensueño, tus ojos están clavados en el centro de mi cuerpo y ladeas la cabeza divertido

-Tal parece que una parte de tu anatomía se alegra mucho de verme

Rio con ganas mientras me acomodo junto a ti en la cama poniendo la bandeja cerca de nosotros

-Perdón por el montón de chucherías que traje… pero cierta persona que no nombraré nunca jamás en la vida arrasó con todo y cuando digo todo es todo… Blay… ¿me dejas alimentarte?

BLAY
No podía dejar de reír ante sus múltiples caras. Me insistía en el hecho que hablaba sin sentido, pidiendo que le dijera la sarta de incumbencias que había dicho. Solté una sonora carcajada, cuando me dijo que era sonámbulo ¡Jesucristo! Sí que me iba a divertir todas las noches.

Aun sonriendo salto de la cama, mostrándome su espalda y contoneando ese hermoso culo. Mientras fue a buscar algo para picar. Observe el vació de su habitación, solo una cama y un armario lo adornaban. Se veía libros, papeles y ropas descuidadamente por el suelo. Acomode mi mano sana detrás de mi nuca y cruce mis piernas por mis tobillos. Pensando en el día de ayer, como habían terminado las cosas. ¿Se vendría a vivir conmigo? esa pregunta aun no había sido respondida. Lo amaba eso era un hecho.


Apareció por la puerta, dejando mis pensamientos fuera de mí. Completamente desnudo y una amplia sonrisa dibujada en su rostro.


Mi mirada bajo a la parte baja de su cuerpo, una muy buena parte de su anatomía se alegraba de verme y así se lo hice saber. Sonrojado camino hasta un lado de la cama, colocando la bandeja en una esquina y el acomodándose en el medio de la cama. Me senté, besando sus labios.


-Perdón por el montón de chucherías que traje… pero cierta persona que no nombraré nunca jamás en la vida arrasó con todo y cuando digo todo es todo… Blay… ¿me dejas alimentarte?...


-Alimentarme Qhuinn...de las formas que desees.


Le dije susurrando en sus humedecidos labios.

QHUINN
Enarco una ceja divertido mientras me acomodo entre tus piernas sentándome sobre mis talones, beso tus labios acariciando tu mejilla con el suave deslizar de las yemas de mis dedos.

-Primero que todo, debes alimentarte como es debido… solo ayer saliste del hospital y sé muy bien las indicaciones que te dio el doctor que te está atendiendo Blay, la enfermera me dio una detallada descripción de lo que debes y no debes hacer –enarco una ceja divertido mientras acomodo la bandeja entre nosotros- lo cual no implica que no “podamos” hacerlo –Digo en un susurro bajito mientras sonrío con picardía y acomodo todo-

-Te voy a enseñar la segunda cosa que más me gusta hacer… ya que la primera en la lista te la mostraré durante muchas horas anoche y pretendo continuarla después que te alimentes como es debido. Mira… esto se hace así observa con atención  -Abro el paquete de galletas Oreo y tomo una de ellas, con mucho cuidado separo las galletas, descarto la que carece de crema y la otra te la ofrezco- primero se come la crema, saca la lengua

Divertido comienzas a lamer toda la crema hasta comerla toda, dejo a un lado la galleta vacía y realizo el mismo proceso con otro par más.

-Si te fijas, le hemos dado tiempo a que los malvaviscos se derritan dentro de la leche caliente, ahora viene una operación muy peligrosa

Digo con muy fingida seriedad mientras tomo las galletas y las sumerjo en la leche caliente para que se ablanden, pero antes que se remojen demasiado las sacó con un derretido malvavisco y te lo doy rápidamente.

Rio más que divertido mientras te alimento con de todo un poco, a veces te ofrezco con mi mano o simplemente uso mi boca para darte de comer, me tomo mi tiempo en enseñarte todas las manías que tengo; comer según por colores y categorías, separar galletas de crema, tal parece que te divierte todo el ritual que realizo, puesto que es un tanto engorroso, eres totalmente pacientemente mientras me observas realizarlo.

-Estoy satisfecho… por favor… no más

-¿Estás seguro? Aun quedan muchas cosas

Con una sonrisa dibujada en tu cara niegas con la cabeza. Dejo la bandeja a un lado y saco un par de masitas para comer rápido y comienzo a beber mi leche que esta ya casi fría.

-Oye… Aun no me has respondido si quieres vivir conmigo.

Me atoro, escupo parte de la leche y comienzo a toser mientras lucho por controlarme, tu rostro carece de expresión mientras frotas suavemente mi espalda

-Lo que pasa es que… es una idea genial… pero, tú no sabes… y entonces… me encantaría… pero yo a veces… eeemmmm… pues pasa esto y aquello… y de verdad que quiero hacerlo, juro que es así… pero de verdad que no me gustaría…. Y… mierda no he dicho nada, mejor te muestro

Suavemente me deslizo fuera de la cama bajo tu atenta mirada, tienes las mandíbulas apretadas y una ceja enarcada a modo de escrutinio, me coloco de espaldas al ropero y con un suave movimiento de mano abro las puertas y ¡¡¡ZAZ!!! Todo al suelo. Juego nervioso con mis manos

-No puedo ser ordenado, es más fuerte que mi voluntad…

BLAYLOCK
Después de una exhaustiva explicación sobre como devorar las galletas Oreo. Saborearlas mojarlas en leche y todo el manual de instrucciones, llego la pregunta que a los dos nos revoloteaba en la cabeza.

-¡Oye! Aun no me has respondido si quieres vivir conmigo


Me miro divertido y un tanto nervioso, salto de la cama directo hacia el armario. Abrió sus puertas y empezó a caer montones de ropa al suelo. Sorprendido lo mire. Sus manos se retorcían, su mandíbula se contraía.


- No puedo ser ordenado, es más fuerte que mi voluntad. No encuentro nada si lo coloco todo en su sitio. Me siento en un mundo perdido.


Alucinado por las cosas sin sentido que me decía, no podía hacer otra cosa que soltar una sonora carcajada. Te giraste con tus manos en jarras, parpadeando de la sorpresa. A la vez yo me retorcía en la cama de la risa. Atrape uno de tantos cojines de colores y te lo volee.


-¡¡Dios!! No me digas que  por ser un desastre aun no me has contestado...


Rió aun más fuerte, tirándote un par de cojines a la cara, a los cuales tú coges en tus manos y me los devuelves.

-Blay, no te rías esto es un asunto muy serio -Me refunfuñas riendo-


Me levante de la cama, andando hacia ti, con mi mano escayolada acaricio tu mejilla, y la otra la apoyo en tu trasero.


-Qhuinn, ya nos pondremos de acuerdo en ello. Es de sobra que yo soy muy ordenado para estas cosas… y me costara varias tisanas de valeriana -carraspeo- pero lograremos un término medio… creo que deberíamos intentarlo. Yo estoy solo y tu -miro la desolación de la habitación- también lo estas... estoy enamorado de ti ¿Acaso tu no sientes esto por mi? ¿Tienes miedo?


QHUINN
-Blay, claro que estoy enamorado de ti y decir que tengo miedo es poco, estoy aterrado. Pero sé que tú eres algo bueno para mí –tomo tu mano y la llevo a mi corazón- te siento aquí, se siente correcto y no permitiré que situaciones del pasado me impidan que aproveche esta oportunidad de ser feliz, te necesito conmigo, necesito esto. No sabía o no me quería dar cuenta de cuáles eran mis profundas carencias hasta que llegaste Blay, simplemente… llenaste todo.

Estos meses han sido fantásticos, ni te imaginas lo que disfruto el tiempo que pasamos juntos, nuestras conversaciones o nuestros silencios, sólo con tenerte cerca ya me siento complacido. Debo de reconocer que no buscaba enamorarme, aquello no estaba en mis planes, es más, renegaba de aquel sentimiento que consideraba tan… dañino y nocivo, sin embargo, poco a poco te metiste en mi, cuando te consideré perdido realmente me sentí morir.

Durante todo ese momento, nuestros cuerpos han estado muy juntos, frotándonos con delicadeza, realmente somos como polos opuestos de un imán, de manera involuntaria siempre terminamos juntos o simplemente tocándonos, la necesidad del otro es una constante de la cual no había tenido consciencia hasta ahora que veo todo con total claridad

Sentir tu calor es algo realmente relajante y de manera distraída nos hemos estado acariciando, no de una manera erótica que busca encender el lívido del otro, sino con ternura y cuidado. Deslizo las yemas de mis dedos por tu pecho trazando figuras sin sentido de manera muy suave, mientras tu mano sana a estado jugando con las argollas de mis pezones mientras has prestado total atención a mis palabras.

-Sé que a mamá se le caerá el pelo cuando le cuente que me iré a vivir contigo, pero estará feliz porque yo lo estoy y papá… bueno… el me detesta y es un tema aparte. La verdad es que deseo intentar esto, vivir juntos es todo un desafío que deseo emprender, pero no quiero cagarla en el camino, quiero hacer las cosas bien. Por favor se paciente conmigo, haré todo lo que pueda por mejorar muchas cosas –rasco mi cabeza- estoy consciente que soy un desastre en muchas, pero también soy muy bueno en otras.

BLAY
 Aquí estábamos de pie ante el armario tocándonos y hablando de nuestro futuro. Lo miraba enamorado, jamás adore a ninguna de mis parejas como a él. Sus desastres me encantaban, me hacían reír, parece una estupidez pero alegran mi vida. Sus gestos descuidados y la manera de explicar sus desordenes me enamoraban mas.

Pase una de mis manos por su pelo, tapándole la boca con un dedo. Me miraba sorprendido, esperando quizás algún reproche por lo que me contaba. Me gire hacia el ropero buscando algo de ropa. Pille un pantalón y una camiseta negra.


- Vístete amor, ha llegado el momento de presentarte a mi familia al completo -reí al ver su boca abierta y los ojos que se le saltaban- Qhuinn, vas a vivir conmigo y en mi casa siempre hay gente. Como sabes mis padres están separados, pero con buena relación -Sonreí- Mi madre es un encanto la más dulces de las madres. A mí me consiente pero eso ya lo sabes, al ser el menor de los hermanos.


-Pero Blay y si no les gusto. Y si les caigo como una cagada...


Se vestía tan despistado que la camiseta se la coloco del revés, me acerque a él. Volviendo a sacarle la camiseta y poniéndosela bien.

- ¿Quieres calmarte?


Le dije mientras cogía mi ropa del suelo y me vestía con cuidado. El al verme se deslizo a mi lado ayudándome con la camisa. Lo bese con ternura.

- Bien es hora de irnos. Calma, todo saldrá bien.


-Lo agarre de la mano, tirando hacia la puerta de la calle. Se dio la vuelta corriendo hacia el salón.


-Se me olvidaba la mochila Blay. ¡¡Oye!! ¿Me veo guapo para conocer a mi suegris?

- Estas buenísimo amor... ¡Vamos!

Capítulo 8



QHUINN
-Ves, tú que lo defendías tanto, mira como nos dejó con la casa desmantelada… HDP… pero más vale solo que mal acompañado ¿verdad preciosa? ya verás que de alguna manera lograremos salir adelante, la pregunta del millón es ¿de dónde mierda sacaré el dinero para pagar todo lo de la casa? Mmmm… tendré que buscar otro trabajo para los fines de semana –resoplo- ahora sí que no tendré vida –como un bocado de tallarines- No pongas esa cara que comida no te faltará, prefiero dejar de comer yo antes que pases hambre tu, mira que TÚ protegido se llevo inclusive eso, el saco nuevo de comida que te había comprado… bueno… se llevó todo en realidad. Menos mal que tú y el Chiky andaban fuera o también se los hubiera llevado. Increíble como en 36 horas desmanteló todo y se largó vaya uno a saber dónde. Eso sí –bebo un trago de jugo- me importa una mierda dónde está o ir a pedirle explicaciones, no tengo lo que es ni una puta intensión de ir a buscarlo o que me devuelva algo, al fin y al cabo sólo se llevo sus cosas, las mías están intactas. Definitivamente mientras más conozco a la gente, mas te quiero a ti Pantufla.

Sentado en el piso en medio de lo que fue el living comedor, mientras acariciaba suavemente el pelaje de la panza de mi gata, observaba a mi alrededor la desolada escena y tengo un rápido flash back de lo sucedido en las últimas horas.

Luego de abandonar la habitación de Blay, me sentí hecho una mierda, caminé y caminé por la ciudad por muchas horas, sin darme cuenta mis pasos me habían llevado de vuelta a mi lugar seguro, el cementerio. Vagué entre tumbas y panteones, mi pecho se sentía apretado y la comprensión de que lo que sentía por Blay era algo más que un simple “él me gusta” o un “sí… nos llevamos bien”. Estaba enamorado, total y absolutamente. Dolía como la mierda saber que no era correspondido y sobre todo tenía grabada a fuego la imagen de él en los brazos de otro que lo acariciaba y… No, no, no y no… definitivamente no llevaré mis pensamientos a recordar aquella jodida y puta escena.

Lo único que no me cuadraba en toda esa historia era el por qué fue detrás de mí. A buen entendedor pocas palabras y con lo que vi, me dejó más que claro mi posición en todo esto. Aún así, se sentía tan bien cuando me abrazaba; cuando aguantaba más que gustoso las largas sesiones en las que sólo me dedicaba a acariciarlo suavemente; cuando después de haber tenido un magnifico encuentro sexual y agotados, te dedicabas a apapacharme y a jugar con mi pelo mientras pensabas que yo dormía sobre tu pecho.  ¡Jesucristo! Realmente pensé que me aceptabas tal cual soy. Era primera vez que alguien en este puto planeta encontraba “adorable” que fuera tan despistado e infantil en ocasiones, que me ocurrieran pequeños accidentes sólo porque mi mente está más conectada con el espacio sideral que con la tierra. Decías que era como Peter Pan en la Tierra de Nunca Jamás.

Reí tristemente al recordar la vez que te acompañé al centro comercial a cancelar una cuenta. Cuando hicimos ingreso a la gran tienda realmente mis ojos brillaron  cuando pasamos por la sección infantil con todos aquellos geniales juguetes. Aquello no pasó desapercibido para ti e inmediatamente jalando mi mano nos metimos entre los estantes y las filas y filas de juguetes. Reías y te divertías sólo con mirarme. Todo lo curioseaba y tocaba, sobre todo aquellos que tenían botones y que al apretarlos algo hacían. Era tal mi efervescencia que logre contagiarte y terminamos los dos  jugando con unos autos a control remoto.

Aquel fue un día genial.

Pensé en todo y nada; en lo destrozado que estaba, siempre de brazos cruzados como si de esa manera lograra mantenerme entero.

Sagradamente cada una hora estaba llamando a la clínica para saber cómo se encontraba, gracias a dios las respuestas fueron siempre favorables.

-¿Cómo mierda pude equivocarme tanto?

Me preguntaba una y mil veces. Pasé el resto del día en mi lugar seguro hasta que la oscuridad nuevamente me envolvió y me vi obligado a retornar el camino a casa. Aunque me sentía apaleado, cansado y un tanto hambriento, todo el recorrido lo hice a pie, necesitaba la frescura de la brisa del crepúsculo acariciando mi  rostro y el tiempo necesario para despejarme. Después de un par de horas de largo recorrido, una de las primeras cosas que llamaron profundamente mi atención fue que mis perros no ladraron al sentir el sonido de las llaves…. Jodidamente  raro.

Mayúscula fue mi impresión cuando al hacer ingreso a casa, no había nada. Literalmente mi mandíbula cayó a tierra. En el living comedor, solo estaba el televisor de pantalla plana junto con mis consolas de video juegos, el equipo de música y mis CD’s. En la cocina, se habían llevado todos los electrodomésticos. Su cuarto estaba totalmente vacío y el mío intacto, salvo por una nota dejada sobre la cama.

Qhuinn:
No tengo cara para decirte lo arrepentido que estoy por lo sucedido, por lo mismo me voy y me llevo todas mis cosas para no molestarte más.
Si un día necesitas de mí o quieres conversar sólo llámame.
Hasta siempre.

-¡Qué HDP! Si claaaaro, como si quisiera saber de ti… jodido bastardo. Vete a la mierda.

Haciendo una pelotita con la nota la lanzo a cualquier parte. Observo fijamente a mis gatos que están perezosamente retozando sobre mi cama. ¡NOOO!, me llega el pensamiento a mi cabeza como si me hubiese caído un ladrillo, acelero mis pasos hacia el ventanal y de un tirón corro las cortinas. Efectivamente, se llevó a los perros

-Maldito HDP, bastardo, mal nacido, arrogante imbécil, tarado….

Una infinidad de calificativos que quedaban pequeños ante la rabia que tenía en ese momento.

Aunque me sentía total y absolutamente rendido por el shock de emociones que había pasado, me dedique las siguientes dos horas en buscar y pegar imágenes de aliento, fuerza y ánimo en el muro de Face de Blay, todas en privado obviamente… a pesar de todo lo vivido, no quería causarle problemas con su…

-No pienses en ello –me censuro-

Más de 100 imágenes saturando su cuenta, había pensado en enviar mensajes por Whatsapp, pero su móvil se había hecho trisas con el accidente. Después de ello tal cual estaba caí muerto en la cama y había despertado mucho después por el suave deslizar de los bigotes de mi gato que a esas alturas ellos estarían tan hambrientos como yo. Luego de una ducha rápida me dispuse a cocinar.

-HDP, hasta la mercadería te llevaste.

Maldiciendo a la nada me preparé algo rápido, tallarines con salsa. Ya era bastante avanzada la tarde cuando me senté en medio de mi desolado living a comer con solo la compañía de mi gato que me miraba como si comprendiera cada una de mis palabras

-¿Sabes una cosa Pantu? Hoy le dan el alta a Blay, sólo espero que este bien –sigo comiendo y hablo con la boca llena- esa herida en su cabeza me tiene preocupado, aunque todos los exámenes decían que no había nada de qué preocuparse…

-¿Siempre acostumbras hablarle a tu gato?

Me atoro con la comida y comienzo a toser… Blay está en casa.

BLAYLOCK
Tres intensos días ingresado en el hospital. El techo de la habitación se me caía encima. Mi familia no me dejaba ni un minuto a solas. Estaba muy agobiado. En mis noches el sueño me abandonaba, entre el dolor del brazo y la cabeza que sentía que me explotaba, no había forma de descansar. Esta maldita herida que me cruzaba la parte de atrás de la cabeza, me mataba.

En las noches de desvelos, o sea todas ellas. Un solo pensamiento me sacudía “él”. Desde el día del accidente, que desperté con su mano apretada a la mía, sus besos y abrazos, sus palabras de ánimo… su mirada brillante que perforaba la mía. Desapareció... Se largo, en el momento que entro mi familia, solo vi su espalda y un llamado de mi parte. Frote con la mano izquierda mi frente, bajando la palma por mi rostro, suspiraba ¿Que voy hacer?  Tenía un asunto pendiente y debía resolverlo. Aunque él no quisiera verme más. Mi deber era contarle lo que verdaderamente paso.


Viernes, por fin me daban de alta del hospital. Mi hermano a mi lado, jamás me dejo un momento a solas. Estábamos muy unidos. Llamo a un taxi para volver a casa.


-Hermano, ve tu solo, necesito tomar el aire -le dije mirando al horizonte-

-Blay ¿vas a la playa un rato?


-Si, necesito reflexionar.


-Es por Qhuinn ¿verdad?


Me abrazo por los hombros, apretándome ligeramente. Asentí, me subí al taxi.

-A la cala San Cristóbal, por favor.

Llegamos en poco tiempo, antes de salir del taxi le dije al conductor.

-Espéreme aquí

Camine hacia el espigón, mi sitio preferido, me senté mirando el mar.

-¡¡Dios!! ¿Qué hago?

En todo este tiempo ni una sola llamada, ni una sola visita ¿Tan poco le importaba? ¿Todo fue una mentira? Saque el nuevo móvil de mi bolsillo. Preparado para llamarle, no quería dejar las cosas así. No… no.... mejor voy a verle y lo que tenga que decirle se lo diré en la cara. Así soy yo, nada de escudos, de frente. Me levante y me volví a meter al taxi. Dándole la nueva dirección.

Me quede parado dentro del taxi, respire profundo pague la cuenta y salí. La puerta del exterior estaba entre abierta, me deslice por ella. Asome la cabeza por uno de los ventanales.


Estaba sentado en el suelo, con uno de su gato a su lado. Sonreí, parecía triste. Suspire y camine hacia él. La puerta estaba abierta. Quizás debería haber tocado el timbre. Pero me arriesgue a entrar sin llamar.

-¿Siempre acostumbras a hablar a tu gato? –Sonreí-


QHUINN
Mi plato salió despedido lejos cuando de un salto me puse de pié, mi pantalón quedó pringado de espaguetis, mi gato salió corriendo bufando,  me sacudí rápidamente.

-Bla… y... Bla... y ¿Estás bien? ¿Qué… Qué haces aquí?

¡Mierda! hasta tartamudo me puse, acorte la distancia con el impulso irresistible de abrazarlo para asegurarme que se encontraba bien, hago el amago de hacerlo sin embargo me detengo de inmediato al escuchar sus palabras

-He venido a solucionar algo que tenemos pendiente Qhuinn, después de eso saldré por esa puerta -señala con un dedo- y no volverás a saber de mí.

Asiento y muerdo mi labio inferior y hago una mueca de dolor, el labio partido aún se está curando, con el dorso de mi mano me toco, al menos no ha sangrado. Sin embargo no paro de observarle de arriba abajo un y otra vez. Tenerlo en casa parece tan irreal, sonrío al contemplarle.

-Te ves mucho mejor, Margarita y Rebeca tenían razón, les debo una caja de chocolates.

-¿Margarita y Rebeca?

Inclino mi cabeza de pronto muy interesado en los restos de salsa que manchan por todo lugar el piso.

-Ammm… las enfermeras del los turnos del día y la noche… fui un tanto… insistente en llamar para saber cómo estabas y aunque insistían en que estabas evolucionando bien, igual seguía llamando cada una hora desde que salí de la clínica. Me preocupa la lesión en tu cabeza… ¡Diablos! Soy un pésimo anfitrión –río nervioso mirando a mí alrededor- ammm…. Deja que te traiga algo de beber y algunos cojines para sentarnos… la nana fue un tanto exagerada con el aseo de primavera.

Rio de mi propia broma mientras camino nervioso hacia el dormitorio, al llegar me apoyo con ambas manos en el muro y azoto mi cabeza tres veces sin saber que pensar.

-Solo tómalo con calma… por algo está aquí.

Me digo a mi mismo en un bajo susurro. Recojo cantidades de cojines y almohadas y me las llevo todas hacia la sala de estar, dejándolos todos en el suelo.

-Dime ¿Qué es lo que ha pasado aquí?

-Pues…Ya Sabes Quien quería otra oportunidad conmigo, me negué y… pues quiso tomarme a la fuerza, nos trenzamos a golpes –rio sin humor- al menos lo dejé  sin poder tener descendencia y hablando como barítono. Por eso fui a tu casa esa noche. Cuando regresé se había largado y llevado todo lo suyo… incluyendo a los niños –digo tristemente mirando por el ventanal en donde deberían estar mis perros- deja que te traiga algo para beber.

BLAYLOCK

En el aire solo se respiraba tensión. Lo mire fijándome en su labio hinchado, en su rostro algunos moratones ya de un color amarillento. Se sentía nervioso, no dejaba de mover manos y piernas.

Una rabia penetro en todo mi cuerpo, maldiciendo a ese cabrón que lo había dañado. Lo observaba muy atentamente y también escuchaba cada palabra que pronunciaba. Había estado preocupado por mí, llamando a cada hora. Las dos enfermeras que me atendían en turnos de mañana y noche. Suspire, pero no había venido a verme.


Caminó hasta la habitación trayendo en sus brazos varios cojines para poder sentarme. Ya que la casa estaba prácticamente desierta de muebles.


-Qhuinn, no te molestes no me voy a sentar ni voy a beber nada. Gracias por tu ofrecimiento, pero debo de irme... Antes de todo, soy un hombre fiel. Y debo de explicarte lo que vistes en mi casa.


-No, no es necesario Blay…


-Para mi si lo es ¿qué fue lo que vistes?


No dejaba de mirarlo, cada gesto de él me hablaba. Estaba enfadado, cabreado pero firme.

-Responderme


-Te vi besándote con ese tipo de tu apartamento.

-No.

-si, te vi... yo acudí a ti y tu andabas con ese... -me reprochaste duramente-


-Tu viste a él besándome, yo no me moví del sitio, ni me abrace a él, ni le correspondí. Estaba tenso, sin hacer nada, quería que se diera cuenta que jamás volvería a estar con él. Y la mejor manera era que viera mi frialdad ¿lo entiendes? lo entiendes Qhuinn…


Yo... yo… esa noche comprendí lo que siento por ti... Me enamore como un tonto... y si un capullo, ya que tu no sientes lo mismo. No me has dado ninguna oportunidad, me juzgarte sin preguntar y encima ni apareciste por el hospital

Sonrió hipócrita. Me di la vuelta para salir por donde mismo había entrado. Empuje la puerta con mi brazo sano y volví mi mirada. Ahí estabas en medio de tu salón, quieto mirando al suelo, sin decir ni una palabra. Antes de salir de su vida volví a hablar.

-Adiós Qhuinn


Salí sin rumbo fijo solo quería desaparecer...

QHUINN
Me obligue a mi mismo a respirar mientras lo escuchaba… inhala… exhala… inhala… exhala, me sentía nervioso y en ese momento todo me estorbaba, las manos, las piernas, me movía inquieto en mi lugar. Él está cabreado, aunque al mirarlo detenidamente se nota la tristeza en los ojos, aunque trata de disimularlo con sarcasmo.

-¿Enamorado de mi?

Esas palabras resuenan en mi cabeza sin alcanzar a darles crédito ¿será cierto? ¡Jesucristo! Necesito que sea verdad… mi corazón dio un brusco vuelco y comenzó una acelerada carrera, simplemente me embriague en ellas, sin embargo ¿Se va?... ¡Qué se va! Avanzo rápido, me encuentro desconcertado y de un fuerte manotazo cierro la puerta antes que salga, me cruzo de brazos y me apoyo en la puerta.

-Y una mierda que te vas Blaylock ¡Te quedas! Yo  escuche cada una de tus palabras, lo mínimo que puedes concederme es que ahora tú me escuchas a mí. No puedes tirarme una bomba de semejante magnitud y largarte como si nada… no, no y no. No te dejaré marchar así como si nada.

Esa maldita noche después de jugar al saco de boxeo con el innombrable, la primera y única persona que vino a mi puta mente fuiste TÚ, quise llamarte ¿sabes? pero ¡UPS! En mi iracunda ceguera posboxeo lo olvide… estaba desesperado por poner distancia, de largarme de aquí lo antes posible e irme contigo rápidamente. Créeme, no estaba con el interruptor de “racionalidad” en ON, no después de lo que pasó aquí, el golpe en mi quijada remeció mi cerebro y desconectó el par de neuronas funcionales que me quedan y no iba a quedarme a ver con mayor detención  de la escena que se estaba mostrando en tu casa Blaylock, reconocer todo lo que me dijiste sería hacer un análisis detallado del cuadro y realmente no estaba en mis cabales para hacerlo

-¡No te excuses con eso, me juzgaste sin siquiera preguntarme! –Acortaste la distancia-

-¡Y que mierda querías que preguntara si lo que vi es que el maldito HDP te estaba tocando con deseo, te besaba y tu se lo permitías! Golpearlo fue lo primero que hice cuando me besó y acarició a la fuerza mientras trataba de sacármelo de encima ¡Me considero tuyo no de él ni de nadie, maldita sea! –Doy un paso hacia ti- Y con lo que respecta al hospital, estuve contigo dándote los primeros auxilios, te acompañé en la ambulancia, por poco y me trenzo a golpes con los paramédicos que no querían que te acompañara. No solté tu mano hasta que entraste a pabellón y sí, acepto que me fui cuando llego tu familia… me sentía como aceituna en una pastel de chocolate. Partiendo porque no los conozco, a ninguno de ellos ¿Qué iba a decirles? “Hola soy Qhuinn el amante de su hijo” –ruedo los ojos- el Título de amante no me basta, aunque sé muy bien que esa es la relación que llevamos. Pero, aquello no me basta, quiero más que eso… yo…. Yo te amo Blay… lo que ves es lo que soy, pero puedo luchar por mejorar muchas cosas -dando unos pasos al costado libero y abro la puerta- ¿Tómame o déjame? La decisión es tuya.

BLAYLOCK
De un manotazo justo delante de mi cara cierra la puerta. Giro mi cabeza frunciendo las cejas.

-Ya está todo dicho Qhuinn...


-Y una mierda que te vas Blaylock ¡Te quedas! Yo escuche cada una de tus palabras, lo mínimo que puedes concederme es que ahora tú me escuchas a mí. No puedes tirarme una bomba de semejante magnitud y largarte como si nada… no, no y no. No te dejaré marchar así como si nada.


Muerdo mi labio, reprimiéndome no deseaba seguir metiendo mas mierda. Oí atentamente cada palabra tanto verbal como corporal. Ya que mi vista no dejaba de observar su cuerpo. Mi mano sana acariciaba mi brazo escayolado, parecía una tontería pero eso me aliviaba. Me estaba soltando todo un sermón y contándome lo que paso tras mí accidente. El me socorrió, me acompaño al hospital, cada vez me hablaba con un paso se deslizaba hacia mí.


-¡No te excuses con eso, me juzgaste sin siquiera preguntarme!


Ambos nos quedamos a pocos centímetros uno del otro, nuestros cuerpos parecían imanes.

-…Te amo Blay lo que ves es lo que soy...


Por poco caigo al suelo ¿el siente lo mismo que yo? ¡Jodida mierda! Me quede paralizado en medio de su salón, como un robot esperando que le dieran a un click y poder moverme. El con un empujo abrió la puerta de la calle, cortésmente ofreciéndome una salida. Me di la vuelta para enfrentarlo y saber que lo que había oído era verdad. Pero su mirada, sus ojos bicolor expresaban dolor y tristeza. Me acerque a él, en dos zancadas con mi mano sana lo agarre de su camiseta tirando su cuerpo hacia mí. Lo bese con todo el amor que sentía ¡El me amaba! benditas palabras. Sus manos rodearon mi cuerpo abrazándome suavemente. Susurre en sus labios.


-Vente a vivir conmigo...