P.O.V. JOHN
BLACK (Padre de Muhrder)
Rastrille mi
cabello hacia atrás y frote mis ojos, estaba muy cansado aún. Me estiré en la
cama y bostecé ruidosamente. Anoche dormí pésimo en la camilla del consultorio,
las guardias me mataban, ya no era como antes. Había dudado si volver a casa a
dormir un rato, no quería cruzarme con Melissa, enhorabuena que me decidí por
venir. Además de tener una reconciliación maravillosa con mi mujer, se
aclararon muchos temas pendientes.
Sabía que
Melissa tenía aun celos de Mac pero jamás pensé que tras casi 19 años de
casados dudara de mi amor. Sonreí y me frote los ojos nuevamente, suspiré
satisfecho, aun teníamos un sexo increíble con mi mujer. Miré mi móvil, ya era
mediodía y no había nadie en casa. Podía continuar durmiendo, pero ya no tenía
sentido, con el par de horas ya me había recuperado lo suficiente, si dormía más,
en la noche me costaría conciliar el sueño.
Me estaba
vistiendo cuando el teléfono sonó. Era Mac, me puso al día de los artículos que
llegarían a Emergencia el día de mañana y también me soltó una noticia que me
puso los pelos de punta:
“La policía vendrá mañana a ver a Qhuinn en
algún momento de la tarde”
Después de eso,
la conversación solo fue unilateral por parte de Mac, él hablaba y yo solo
pensaba que tenía que ir al hospital sin perder más tiempo.
Tenía que hablar
con Qhuinn.
Ese muchacho
podía llevar a juicio a Diana y por lo que entendía, Mac, Muhrder y todos los
amigos de Qhuinn lo estaban alentando a denunciarla.
Tenía que evitar
que eso sucediera.
Al cortar la
llamada, no dude ni un segundo, tomé las llaves de mi camioneta y partí directo
al hospital.
…….o…...o……
Estacione en mi
lugar de siempre y cruce el hospital como una flecha, evite la ruta que tendría
Mackenna, no quería dar explicaciones, él ni nadie me esperaba en el Hospital a
estas horas. Él menos que nadie.
Llegué a la
habitación de Qhuinn y toque suavemente la puerta. Mi posición de médico me
permitía ingresar a cualquier habitación sin tocar, pero lo último que
necesitaba era a un Qhuinn indignado por entrar sin tocar. Sé de buena fuente
que el crio es algo sensible. Tuve que esperar unos segundos por su invitación.
Segundos que se me hicieron eternos. Pero valían la pena si lograba que Qhuinn
sintiera que lo respeto.
Un ronco “pase”
me dio la señal. Abrí la puerta y no me sorprendió ver su cara de asombro.
Nunca desde que recupero la conciencia he venido a verlo. Me sonroje
avergonzado por eso, pero ya no había marcha atrás. Necesitaba conversar con
él, no tenía más opción que mostrar humildad y esperar disculpara mi falta de
consideración.
-Hola Qhuinn
–Sonreí sin dientes- Me alegra verte tan recuperado. ¿Te molesta si charlamos
un rato?
P.O.V. QHUINN LOHSTRONG
Con un libro
apoyado en mi brazo escayolado, intentaba estudiar literatura, sin embargo mis
pensamientos iban una y otra vez hacia el muy poco grato discurso que me dio el
Doc Mortis:
“Mañana vendrá la policía, es tu momento para
hacer la denuncia”
Aquello me
asustaba un poco, desconocía totalmente el procedimiento, sin embargo, sé que
lo sucedido es grave y que requiere algún tipo de sanción. Abracé a mi peluche
y suspiré intentando ordenar mis ideas.
Unos golpes
suaves en la puerta anunciaron la presencia de quien menos esperaba. Mi
sorpresa debió expresarse en mi rostro por el sonrojo en su pálida piel. Eso me
recordó quien era y su notable ausencia desde mi accidente. Entrecerré mis ojos
con cautela, por muy padre de Muhr que fuera las circunstancias me hacían ser
desconfiado y precavido con esta gente, por lo mismo le miré directo a los ojos
para intentar descifrar sus intenciones y mientras lo evaluaba en silencio deje
a mi pato de peluche junto a mí.
-Buenas, señor
Black, que sorpresa verlo por aquí. –Traté de mantener a raya mi sarcasmo, con
muy poco éxito. –Pero póngase cómodo, está en su hospital. Le ofrecería algo
pero el servicio apesta. -El padre de Muhrder asintió, recibiendo con
estoicidad mi elegante hostilidad-
-Imagino me lo
he ganado -Fue lo único que dijo e hizo una mueca por sonrisa.
El Doctor Black
se quedó de pie unos segundos mientras evaluaba mi habitación: cuatro globos
con helio flotaban perezosamente con leyendas de amor, un alto de al menos
siete libros de estudio en mí velador y por último, mi esponjoso patito de
peluche amarillo
-¿A qué debo su
presencia? Esta visita es repentina ¿debería preocuparme?-dije rompiendo el
silencio y su inquietante evaluación-
P.O.V. JOHN BLACK (Padre de Muhrder)
Un rápido
vistazo a la habitación me confirmaba que mi hijo estaba muy involucrado en
esta relación, no había que ser muy listo para notarlo. Globos, un peluche… ¿A
dónde había ido a parar el chico frio y ensimismado que ha vivido conmigo los
últimos 18 años? y lo más inquietante… ¿de dónde había salido este Muhrder
tierno y emotivo? Realmente no podía reconocer la mano de mi
hijo en estos presentes. Y aunque sería una mentira si dijera que una parte de
mí no estaba más tranquila sabiendo que había criado un ser humano cálido, esto
tampoco me hacía muy feliz.
No era lo que
soñé para él.
¿Por qué no tuvo
que ser una chica la receptora de sus afectos? ¿Por qué no fue una hermosa
muchacha quien descubriera el lado tierno de mi hijo? ¿Por qué tuvo que ser un
varón quien sacara lo mejor de hijo?
Miré al
chiquillo escayolado, delgado y golpeado, cuya mirada herida me hablaba más de
un alma necesitada que de un fogoso amante. ¿Qué era lo que veía Muhrder en
el? ¿Qué tenía Qhuinn Lohstrong que
había provocado un cambio de 180 grados de su carácter?
Esta realidad no
dejaba de sorprenderme. Pero me gustara o no, era su vida y tenía que vivirla
como quisiera.
Suspire y asentí
ante el frío recibimiento que Qhuinn me daba, entendía el reclamo casi
explícito de sus palabras y lo aceptaba.
-Creo que lo
primero que debería hacer es pedirte disculpas, no he
sido un buen amigo contigo y no pienso excusarme porque no tengo justificación,
sin embargo quisiera que disculparas mi descuido… creo que me entiendes… debí
venir a verte antes.
Sonreí sin
dientes esperando notase la sinceridad en mis palabras. La forma como el
chiquillo se aferraba al muñequito de peluche, seguramente un regalo de mi
hijo, me daba una clara idea de la falta de confianza y la ansiedad que le generaba
mi presencia.
-Voy a ser
directo con usted señor Black –me contestó con un tono de voz exageradamente
serio- y seré brutalmente sincero: primero que todo es imposible que usted y yo
seamos amigos, nuestra diferencia de edad es mucha y nuestros intereses muy
distintos, jamás he esperado ese tipo de relación con usted. Sin embargo es el
padre de Muhr, e imagino que a estas alturas ya sabe que tenemos una relación,
por lo mismo le respeto, independiente de que me dieran la patada en el culo
para botarme y como usted bien dice, no tiene excusa para lo que han hecho,
pero ya fue, ya pasó y no se puede reparar, pero si usted necesita unas
“disculpas” para que su conciencia quede tranquila pues ahí la tiene, la
disculpa es suya. Solo espero que usted y su esposa nos dejen ser felices a mi
Muhr y a mí. –Qhuinn soltó todo de golpe, o lo tenía practicado o
realmente estaba muy resentido con Melissa
y conmigo. Esto no se veía nada bien para lo que venía a pedirle.
Abrí y cerré la
boca un par de veces, sabía que el chico estaba enojado gracias a que Selena no
se guarda nada y ya nos lo había contado. Venía preparado para un poco de
lágrimas y reproches. ¿Pero de ahí a permitir que me hable de esa manera?
Respiré profundo.
Paciencia…
Black. Me repetía a mí mismo. Tenía que recordar que este muchacho no sabe lo
que es el respeto a un padre o en este caso a un adulto y que realmente
necesito de su ayuda. Si no fuera así me daría media vuelta y juro que no
regresaría. Novio de mi hijo o no, este crio ingrato se olvida quien le ha
cuidado antes y quien sigue cuidando su salud ahora, ¿o cree que son sus padres
quienes están cubriendo la atención hospitalaria? Mordí mi labio y respire
profundo antes de contestar su beligerante solicitud. No era el momento para
perder el control.
-Te comprendo
Qhuinn, aunque no compartimos varios puntos de vista. –forcé una sonrisa
conciliadora- Ni te botamos, ni te excluimos de nuestras vidas, seas pareja de
Muhrder o solo amigos, te hemos apreciado igual desde el día que te reconocimos
y te abrimos las puertas de nuestro hogar. Seguir siendo tus tutores no era una
opción si eras pareja de nuestro hijo, ambos son menores de edad, ser tutores
tuyos y tenerlos viviendo juntos como “hermanos con derecho a roce” realmente
era ilegal e inmoral. No íbamos a ir presos a causa de vuestro romance.
No sé por qué se te hace tan difícil entender esto. No sé porque se les
hace tan difícil entender esto a todos ustedes y me refiero a ti, a Muhr, a mi
hija - Me acerque y me senté en la silla junto a él- Qhuinn ¿ya te olvidaste de
cuanto nos hemos preocupado por ti? Mi mujer se ha tomado personal tu caso
civil contra tus padres, es ella quien está velando por tus intereses como si
fueras su propio hijo. Creo que estas siendo injusto con nosotros. –el crio se
puso rojo y no sé si necesariamente de vergüenza, más parecía enojado.
-A ver, pare ahí
por favor señor Black y vea las cosas desde mi punto de vista, no es mi
intención el armar polémica, ni de pelear con usted, ni nada por el estilo.
Ahora estoy muy bien, y lo que menos deseo son líos, pero considero que esto
hay que aclararlo.
De partida no
fue usted y tampoco su esposa la que vino a esta misma habitación a decirme que
la tutela cambiaba… – Escuchar esto, me hizo odiar un poquito a Mackenna- …Tampoco
se me informó de las cosas legales que estaban involucradas, solo se me soltó
la noticia y ya, sin anestesia ni nada, y en un momento en el que estaba muy
inestable… –Escuchar esto me hizo odiar un poco más a Mackenna y su maldita
bocota- …No espere que me lo tome a bien y menos considerando que le salvé el
culo a su hijo dos veces
El chico apretó
el botón de su cama para quedar en una posición más sentada, estaba visto que
su posición era hostil y no iba a aclarar la situación postrado. No lo interrumpí,
aunque ganas no me faltaban, tenía que dejarlo sacar todo.
-De mierdas
legales se tanto como de literatura inglesa, el inteligente de la relación es
Muhr, no yo. Y le puedo asegurar que tampoco se le dijo a él las implicancias o
a estas alturas él me habría contado. Le voy a decir lo mismo que le dije a mi
Muhr…
Y ahí está otra
vez el…”MI” Muhr, ¿Por qué quiere dejarme en claro que es “SU” Muhr? ¿Será que
teme que Muhr se incline hacia su familia si tuviera que elegir? Que poca
confianza tiene este crio en el evidente poder que tiene sobre mi hijo. Mi hijo
esta obnubilado, ciego de amor. Pero al
parecer Qhuinn no esta tan seguro de ello
-...Muchas cosas
y mucho pesar se habría evitado si hubiesen hablado antes, de manera directa y
no enviando un mensajero señor Black. –el crio continuó. -Y por último, en lo
que respecta a la señora Black ¿Cómo desea que le agradezca algo a ella por
haber tomado mi caso, si la última vez que la vi fue en su casa antes del
accidente? No soy un malagradecido, señor Black, mi abuelo me crió bien, pero
yo estoy postrado aquí, no ustedes. –Touché. Punto para el crio
-Tienes razón en eso Qhuinn, fallamos en no venir directamente a conversar contigo sobre los cambios legales de tu tutela y el porqué de ellas. Pero todo fue tan rápido, los primeros diez días de tu estado inconsciente fueron de rezar y esperar, yo personalmente estuve al lado de mi hijo viéndolo vivir catatónicamente, mi mujer no dormía de solo imaginar que no despertarías. Nunca perdimos la perspectiva de lo que hiciste y no habrán suficientes vidas para agradecerte el salvarle la vida a nuestro hijo. –El chico mordió su labio- Luego que despertaste y el episodio con tu padre, tuvimos un problema con mi mujer. Ella y Mac no siempre opinan igual y… en fin… Surgieron otros problemas y realmente fue una bendición que Mac se ofreciera con mucho cariño y respeto a cuidarte unos días más, realmente son tecnicismos hijo… tú ya vas a cumplir los 18…
-Mire señor
Black, yo solo quiero llevar la fiesta tranquilamente, a estas alturas ya
mastique mierda suficiente para tres vidas. Puedo dejar todo eso atrás por el
bien y la paz mental de mi Muhr, él los adora y puedo ser políticamente
correcto con ustedes e ir los domingos a su casa a beber el té de las cinco en tacitas
con flores pintadas a mano, pero no espere que sea su amigo o que le cuente mi
vida entera mientrascompartimos un helado, eso no sucederá. –Esto último me
provocó una sonrisa, esta conversación no iba como yo esperaba que fuera y
estaba cansado.
-Me recuerdas
tanto a alguien -sonreí de manera sincera, recordando la época en que salía con
Mackenna, tanta pasión, tanta posesividad, porque no pasaba por alto todos los
“MI” cada vez que nombraba a Muhrder. -Qhuinn, sin buscar mortificarte te daré
un consejo no solicitado: No por tanto decir “Mi” Muhr, mi hijo será tuyo. –El
rostro de Qhuinn enrojeció furiosamente-
Muhr no le pertenece a nadie y eso nos ha costado aceptarlo como padres
a Melissa y a mí. Traer un hijo al mundo, cuidarlo y protegerlo tanto a veces
nos hace desarrollar un sentimiento de posesividad que nos lleva a sofocar o
peor… a lastimar. –Apoyé una mano en la cama de Qhuinn e incline el cuerpo, lo
miré a los ojos esperando viera la sinceridad de mis palabras- Eso nos sucedió
Qhuinn, lastimamos a Muhr, te lastimamos a ti, por querer protegerlo,
protegerlos de sus propios sentimientos. No los vimos como adultos,
los vimos como niños jugando a ser grandes, con temas de grandes… Dios –me
enderecé y rastrille mi cabello hacia atrás- …para nosotros aún son criaturas y
tuvo que alguien recordarnos que ya no son críos, que alguna vez tuvimos su
edad y vivimos experiencias similares y aunque parezca irónico… esa
retrospectiva en vez de ayudar, empeoro la situación. Lo siento hijo, lo siento
por todos los involucrados.
Qhuinn, dejo de
mirarme y busco al muñequito que con tanto afán protegía de mi mirada, lo
apretó contra su abdomen, lo acaricio y me devolvió la mirada.
-Créame Señor
Black, yo también lo sentí y en carne propia –de manera distraída comenzó a
acariciar el lazo negro del muñequito- Y creo que ahora que ya está todo
aclarado…
Estaba claro que
aquello era una manera políticamente correcta para despedirme, sin embargo
había venido con un propósito a este lugar y no pensaba defraudar a mi esposa.
Me limpie la garganta y me reacomode en mi asiento preparándome para el segundo
round, el primero pareció terminar en empate. Me conformo con la misma suerte
esta vez.
-¿Hay algo más?
¿Sucede algo? –Preguntó y yo asentí lentamente.
-La verdad es
que si Qhuinn, hay otra cosa que quisiera tratar contigo…
Dicen que “al
mal paso darle prisa”, y esta conversación ya estaba desgastada. ¡Maldita sea
mi suerte! Si hubiera sabido los motivos reales de Melissa por lo que no quería
que Diana fuera a un juicio, hubiera trabajado mi acercamiento a Qhuinn desde
hace días, no con solo minutos. Pedirle un favor tan parcial a favor de su
“rival de amores”, a segundos de haberle pedido disculpas, tiraba al carajo mis
disculpas. Tendría que ser un crio muy ingenuo para no sospechar de la
sinceridad de mi acercamiento. Hasta yo me siento asquerosamente falso.
-…Necesito un
favor, necesito pedirte un favor enorme y realmente necesito que confíes en la
buena fe de mis disculpas. Dios… -Seque el sudor de mi frente y rastrille mi
cabello hacia atrás. Exhalé y me lancé de golpe a la piscina.
-…Hijo… no sé si
ya sabes que mañana viene la policía a tomar tu declaración…
P.O.V. Qhuinn
Lohstrong
Tanto titubeo
por parte del padre de Muhr, me estaba poniendo nervioso ¿Qué podría querer de
mí que fuera tan importante? Porque si lo ha hecho salir de su zona de confort
y venir aquí a tolerar la presencia del “novio gay” de su hijo, es que debe ser
algo serio. ¿Pero por qué no lo escupe de una buena vez? Decidí ayudarlo y seguirle
la corriente, a ver si así llegábamos más rápido al final del laberinto.
-¿Mañana? Vaya,
pues estaba esperando que viniesen. El doc. Mortis no ha sabido decirme cómo
van los procesos. Esperaba que aparecieran antes, pero bueno, más vale tarde
que nunca. Quiero saber los detalles de todo y cuanto antes mejor. Necesito que
esto sea un capítulo cerrado pronto, tengo muchos planes en mente que no
incluyen procesos legales. Sin embargo, se bien que los juicios que se vienen
hacia mis padres y a la rubia oxigenada son una molestia necesaria y necesitan
de mis declaraciones. Muhr ya me adelantó que tendré en breve una reunión con
su esposa. Pensé que ella vendría, no usted.
Entrecerré mis
ojos, cuando el Señor Black aflojó el nudo de su corbata y rastrillo su cabello
de la misma manera que lo hace Muhr. Algo no estaba bien, sospechaba que el sr.
Black sabía algo que ni Muhr, ni yo conocíamos.
-Hay más
¿verdad? –Asintió- ¿Será que su esposa ya no quiere ser mi representante legal?
–el me miró y negó.- Si para decirme eso lo ha enviado, dígamelo, ya encontrare
a quien me represente.
-Sí, hay más…
pero no es nada de eso, Melissa te representará pase lo que pase -lo miré
fijamente. Había algo que no decía-
-¿Entonces? –Nos
miramos fijamente.- ¿Cuál es el “pero” Sr. Black?
-El “Pero” es
que a mi familia no le conviene que denuncies a Diana.
Por un segundo
nos quedamos en silencio, mi cerebro procesaba una y otra vez sus palabras,
creo que me negaba a aceptar lo que había escuchado. Una sonrisa empezó a formarse
en mi rostro, una cada vez más amplia… hasta que ya no pude más y explote en
una nerviosa carcajada. Tuve que sujetar mi costado porque las punzadas me
dieron un claro recordatorio de que esa zorra mal teñida me había dejado como
muñeco de vudú.
Las risas
histéricas continuaron por un par de minutos, lagrimones se me escapaban de los
ojos de tanto reír. ¿Hasta cuándo serás tan ingenuo Qhuinn?
¡Dios y jodido
infierno y todo junto, joder!
Me amonesté a mí mismo, mientras calmaba mi risa, el doctor Black me miraba como si me hubiese salido otra cabeza y me acercó un vaso de agua, yo respire para serenarme y lo bebí. Nos miramos varias veces, aunque parecía avergonzado, todo me dejaba ver que había hablado muy en serio.
Ya sereno lo
miré a los ojos, el estaba serio y hasta un poco apenado. Pero ya no me tragaba
este cuento. Bastante es que le creí cuando dijo que lamentaba todo, pero al
final resultó que es como todos los demás, siempre esperando algo a cambio,
siempre dando la mano para recibir algo con la otra… me sentí decepcionado.
-¿En serio? –Sonreí burlonamente. El asintió mientras apretaba los labios.- Y de verdad creí que era sincero en sus disculpas, pero veo que sigo siendo el mismo idiota de siempre –Quiso hablar pero levanté la mano y lo detuve.- Al menos usted… Señor Black… ha mostrado sus cartas de inmediato y sin espera. –Mi sonrisa cabrona se borró- No voy a quitar la denuncia sólo porque usted lo desea señor, lo que sucedió fue homicidio frustrado con premeditación y en lo que a mí concierne, eso necesita castigo.
Apretó los
labios y miró al cielo raso de la habitación. Negó con la cabeza con los ojos
cerrados
-¿No entiendes
Qhuinn? Yo estoy de tu parte. Mi familia esta de tu parte. NO estamos
protegiendo a Diana
Bufé y sonreí burlonamente. Unas risitas se me escapaban aún a costa de sentirme como diana de tiros del dolor en mis costillas.
-Esto debe ser
una broma de muy mal gusto -miré para todos lados- ¿dónde ocultaron las
cámaras? porque esto es una joda ¿verdad? o sea… soy idiota hasta las 9 y
resulta que es mas de esa hora… mmmm déjeme recapitular para ver si entendí
bien. -golpeé con mi dedo mi mentón- No están protegiendo a la peli teñida,
pero me piden que no la denuncie... interesante…
-Qhuinn, me
gustaría reírme contigo, burlarme contigo de lo irónico de la situación, pero
desgraciadamente no estoy bromeando. Diana nos está chantajeando de una manera
muy sutil, ella sabe cosas que no debería saber y que podrían destruir mi
matrimonio. –dijo el padre de Muhr en un tono forzado, reprimiendo su ansiedad.
-Pues no es mi
culpa que ustedes tengan esos muertos enterrados en su armario. No es mi
responsabilidad que ustedes no sean capaces de solucionar sus problemas
matrimoniales. Yo solo busco que se le dé el castigo que merece porque su
intención fue atropellar a SU HIJO y que de no ser porque me las di de
kamikaze… él podría estar muerto. –trague saliva, siempre se me cerraba el
pecho cuando pensaba en esa alternativa.-Si para ustedes eso carece de
importancia le informo que a MI… si me importa, así que no gaste más saliva
señor Black, nada de lo que diga me puede hacer cambiar de opinión, esa chica
mal criada necesita unos buenos años a la sombra.
P.O.V. JOHN BLACK (Padre de Muhrder)
Me puse de pie,
cabreado, humillado, decepcionado, porque en realidad pensé que este chico
tenía un corazón más noble. En fin, por aquí no hay más que hacer, yo no tengo
problemas con que mi pasado salga a la luz, pero lo sentía por Melissa y por
mis hijos. Mis hijos…
Quizá si
cambiara la dirección de los perjudicados…Qhuinn se lo replantearía. Maldición.
Odiaba la manipulación, pero mi familia está por encima de mis principios.
-Gracias Qhuinn,
está bien. Haz lo que consideres correcto. Mi familia igual está en deuda
contigo por tus actos tan heroicos y creo que de alguna manera… No, de varias
maneras te lo hemos agradecido y -señale la habitación- te lo seguimos
agradeciendo. Cuando todo sea dicho y hecho, Muhr seguramente estará muy
agradecido también de tu amabilidad y de que el matrimonio de sus padres se
vaya a la mierda -Le sonreí sin ganas y le incline la cabeza. Realmente el
cansancio venció a mi paciencia y aunque no fue muy elegante de mi parte
utilizar los sentimientos que tiene por SU Muhr, es mi último As. -Te
agradecería que esta visita quedara entre nosotros, como hombres adultos que
somos. –Quizá fue mi imaginación pero por un segundo creí ver que su rostro se
suavizo ante la mención de Muhr.
-Siempre es más
fácil responsabilizar a otros por nuestros propios actos señor Black, yo no
tengo porque tomar parte en algo que, está claro, no estuve involucrado.
Recuerde, todos nuestros actos tarde o temprano vienen a mordernos el culo, tal
vez sea hora de que los trapitos que tiene ocultos de su familia salgan a la
luz, si no es ahora, será después, pero siempre estas cosas salen a la luz de
una manera u otra… considere que siempre es mejor enterarse de ese tipo de
mierdas directo de la fuente y no por terceros, usted debería simplemente
hablarlo con la familia, tal vez se sorprenda y lo comprendan y perdonen. -Me
acomodé nuevamente de manera horizontal en la ama y con calma me recosté
dándole la espalda- Y pierda cuidado, Muhr no sabrá de esto. Que tenga buen
día.
Hice una mueca
mortificado y derrotado. Salí de la habitación cerrando con suavidad la puerta.
Nadie creería que llevaba un cabreo de padre y señor mío. Dios proteja al
primero que se me cruce. Y si es Mackenna, aún más. Creo que lo más sabio es
volver a mi casa.
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