lunes, 27 de abril de 2015

Capítulo 23



P.O.V. Qhuinn Lohstrong

De nuevo solo en la habitación. ¿Cuánto tiempo llevaba así? ¿Minutos, horas, días? ¿Acaso eso importaba? ¿Podía algo ser más miserable y patético?

¡¡HOOOO!! Claro que si –dijo una vocecita nasal en mi cabeza- aparte de estar solo en el cuarto de un hospital, tus padres podrían estar detenidos por haberte abandonado… y hablando de abandonado, también podría haberlo hecho el chico que supuestamente era hétero pero que por obra y gracia del espíritu santo se podría cambiar al bando gay diciendo que eras el amor de su vida para luego arrojarte a la calle porque no le van los tíos… y ya sabes, de los arrepentidos es el reino de los cielos, y el chico en cuestión también podría retractarse y ahora si podría dejar de ser hétero, tu sabes, a veces la conjunción de los planetas con el regente puede coincidir con la luna en la casa de acuario y justo ese día según los astros por ser año bisiesto amaneció gay…, esas cosas pasan
…y ahora tu eres el amor de su vida de nuevo. Y, hablando de vida ¡TÚ PODRÍAS SALVAR LA SUYA!... porque una loca de patio con ansias de poder y rasgos esquizoides, podría tratar de embestirlo con su coche, pero como tú eres taaaan malditamente noble con instinto de súper héroe de Marvel… podrías haberlo sacado de la trayectoria y haber quedado como saco de boxeo… AAAHHHH… pero espera, que esto se podría poner aún mejor, porque después de salvar el culo del cabrón ni siquiera podría darte las gracias ¿te imaginas eso? Que feo, que feo,… peor sería si la familia de él te tratara como escoria y presionara ctrl + alt + suprimir para eliminarte de una vez por todas de su lista de regalos de navidad… aunque… ¿sabes que es lo más patético?...¡QUE TODO ES VERDAD!

-Cállate, no te soporto, cállate… no quiero oírte… cállate, cállate, cállate…

Ya no sabía que era peor, si estar despierto o dormido, ambas cosas dolían, el pelear con las enfermeras y el médico había pasado a ser una necesidad que daba como resultado el dulce pinchazo del líquido olvido que me dejaba noqueado por el tiempo suficiente como para dormir sin soñar, para lograr algo de paz en la inconsciencia, lo que fuese que me inyectaran a la fuerza se estaba volviendo poco a poco en una necesidad casi tan primordial como respirar, incluso estaba con mayor valoración que la misma comida, pero tal parece que me han pillado la mano, las enfermeras tuvieron la precaución de no restringirme con simples vendas de gasa… noooo… claro que no… por lo que oí el psiquiatra me etiquetó como “altamente inestable” por lo tanto me encontraba amarrado a la cama con correas de cuero, por supuesto que las correas no podían estar a la vista…¡Cómo se les puede ocurrir dejar eso a vista y paciencia de cualquiera! Estaban meticulosamente cubiertas con vendas para “No crear conmoción al personal”… si claro. Removí mis manos y pies, las yagas dolieron y las malditas cosas estaban firmemente sujetas, esto era una buena definición de “estar jodido”.

Suspiré e intenté rascar mi nariz, pero las enfermeras habían hecho un maldito buen trabajo en dejarme cubierto hasta el pecho con las mantas y con las manos restringidas por debajo de ellas… que amable de su parte.

-Estoy tan cansado –susurré para mi mismo.

Mis ojos comenzaban a pesar, por más que los abría e intentaba distraerme con cualquier cosa se cerraban solos.

-No puedo dormir, no voy a dormir, no debo dormir…

Me repetía como un mantra mientras me removía en la cama, sin embargo el agotamiento mental y físico me estaba pasando la cuenta, la fuerza de voluntad se esfumaba en la bruma del sueño que no deseaba.

“Estaba con Muhrder, ambos acostados en su cama, casi desnudos, tal como aquella maravillosa noche donde nos exploramos mutuamente. Mis manos recorrían con timidez su piel cálida y sensible, provocando que su cuerpo respondiera a mi toque tensándose, ahí donde se requiere. Su calidez, su aroma, su tacto y su aliento hacían hervir mi sangre mientras mi boca buscaba la suya para un beso tan ardiente que debiese ser calificado como indebido.

Nuestras lenguas se aparean fuera de nuestras bocas mientras el ambiente se caldea hasta una temperatura que podría perfectamente ser tropical, él se acomoda a horcajadas sobre mis muslos y no puedo evitar mirar la unión de nuestros cuerpos. Al alzar mi vista contemplo como su rostro esta lleno de pesar. El me mira y luego mira sus manos, las miro y en ellas sostiene un corazón sangrante. No lo comprendo hasta que observo mi propio pecho que tiene una incisión vertical a tajo abierto. Me lleno de horror, le hablo, le llamo, pero de mi boca no sale sonido alguno. El solo me brinda una sonrisa a manera de disculpa para luego dejar caer mi corazón al piso y simplemente largarse del lugar dejándome solo. Le llamo, le grito con desespero que regrese…”
  
-Qhuinn, Qhuinn… Amor despierta…

Estaba desorientado, confundido, agitado, desconcertado y sorprendido ¿acaso ahora los narcóticos que me dan tienes efectos psicóticos? ¡Genial! Ahora estoy alucinando con su voz, debe ser efecto de los fuertes calmantes o simplemente enloquecí…

¡¡¡Maravilloso!!! No solo peleo con voces en mi cabeza, ahora también tengo alucinaciones muy vividas con la suya.

Sus manos acarician mi rostro el cual muevo evitando el contacto como si de una serpiente se tratase… definitivamente esta es una broma de muy mal gusto.

- Amor he venido a ti, vengo a decirte que te amo –Abro los ojos solo para confirmar que no alucino.

Sip, definitivamente él está aquí y no es un efecto secundario de mi narcotizada y altamente inestable mente. Solo una palabra nace en mi corazón, es repetida en mi mente y lanzada por mi boca.

-Lárgate.

  
P.O.V.  Muhrder Black

Mire el reloj de la consola 1:05 del vehículo, si que había hecho buen tiempo, aunque ayudó que no hubiera nada de autos en la calle, debe ser la hora.
Estacioné en el parqueo privado del hospital, el sensor reconoció el auto de mi padre y se abrió para mí. Truquitos Black. Sonreí. Bajé del auto y me dirigí directo a los ascensores, felizmente no había nadie en emergencia que me conociera, subí y llegué al sexto piso, en la estación de enfermeras había solo una y estaba concentrada en su pc. Giré hacia el pasillo de Qhuinn y no me detuve hasta llegar a su habitación.

Simplemente, entré y cerré la puerta muy suavemente, no quería despertarlo. Me acerqué a su cama y lo vi tan demacrado. Maldito sea su viejo. ¿Cómo pudo golpearlo tras su operación?

Estiré la mano y acaricie su rostro, tenía una barba incipiente, él no tiene mucho vello facial. Me incliné y besé sus labios, apenas un roce. Froté mi nariz con la suya.

¡Joder! Estoy enamorado hasta las trancas – Mi corazón sonrió ante ese conocimiento.

Se removió y gimió ¡Ay Dios!, ¿lo lastime? se inquietó mas y pude ver como una lagrima corría por la comisura de su ojo derecho. La limpie con mi pulgar.

-¿Qhuinn? -Susurré, pero al parecer eso lo angustió más Qhuinn. -Tranquilo, te vas a lastimar.

Quise coger su mano, pero estaba cubierto hasta el cuello, de seguro por lo frío que estaba el ambiente, además no quería mover de casualidad alguna de las intravenosas que de seguro estaban en él, así que simplemente lo arropé un poco más cuando se estremeció. Gimoteo y empezó a sollozar.

Esto debe ser una pesadilla de las buenas. ¿Y cómo no? Levi… Diana… su padre… motivos más que suficientes.

-Qhuinn, Qhuinn, amor despierta…

Tomé su rostro entre mis manos y abrió los ojos como platos, estaban inyectados y realmente eran un poco espeluznantes. Le sonreí, esperando me reconociera. Agitó la cabeza con desesperación, me estaba preocupando que se lastime.

-Amor he venido a ti, vengo a decirte que te amo…- Se detuvo y me miró fijamente, por fin me reconoció. Sonreí, pero el no.

-Lárgate

Pestañee por la crudeza y amargura de su tono, su voz estaba ronca como si hubiera gritado toda la noche. Lo miré extrañado pero asumí su enojo. Mordí mi labio.

-Siento haber demorado en venir, estuve resolviendo unos asuntos, pero aquí estoy, a tu lado… bebé –Le sonreí esperando que llamarlo “bebe” apaciguara su rabieta-

-Lár.ga.te -Empezó a agitarse y a mover la cabeza como poseído.

-Qhuinn tranquilo, por favor, no te lastimes. Me iré- Giraste el rostro y no me miraste– Volveré mañana –Tomé su rostro entre mis dedos y lo obligué a mirarme- No te vas a deshacer de mi.

-Lárgate Black, no te quiero aquí… sigue con tu vida,que se te da muy bien tomar muestras gratis y desaparecer -Eso sí fue crudo y directo a la yugular. Ya no hay rastro de ternura en su voz. Asentí y salí dela habitación.

Cerré la puerta con mucha suavidad y me apoyé en ella. Dios ¿Qué paso? ¿Es que tanto le afecto que demorara en venir? Como que está exagerando. ¡Ni que lo hubiera abandonado en una mazmorra! Está en un hospital de lujo, con mi padrino por doctor, con la cuenta pagada y yo necesitaba un baño ¡por Dios! …y bueno quizá luego surgieron cosas… ¡JODER! no puedo controlar el destino, el tiene que entender que las circunstancias han cambiado.

Caminé a la sala de espera que para mi suerte queda casi frente a la puerta de Qhuinn, podría controlar quien entraba o salía. Antes de sentarme escuché una voz a mi espalda.

-Muhr… ¿Qué haces aquí? –Giré, y me encontré con mi padrino ¿Qué cara tendría que se acercó y me abrazo con fuerza? mis ojos se humedecieron –Ven acá hijo…

-Padrino…-Luego de unos segundos reconfortantes, me separé y nos sentamos– Estas a cargo de él ¿cierto? –Mackenna asintió- ¿Y como esta?

-Físicamente está recuperándose bastante bien –suspiró

-¿Físicamente? –Asintió y apretó los labios- ¿Qué quieres decir?

-Muhr, ese chico no está bien. Qhuinn está solo, sin familia, mejor dicho su familia es una mierda y la policía ni siquiera le ha informado todo. Hemos conversado con el psiquiatra del hospital y… –Respingue.

-¿Psiquiatra? ¿Tan malo es? –asintió

-Tu padre llamó al psicólogo que lo trata –asentí y me pregunte si mi padre habrá sido totalmente sincero con Mackenna y le habrá contado que yo también asisto a un psicólogo y lo más importante, ¿le habrá contado el “porque” lo hacemos?– Y el psicólogo conversó con el psiquiatra, hemos tenido que medicarlo para mantenerlo bajo control. –Me enderece en la silla.

-¿Cómo que medicarlo? Acabo de estar con él, lo ví lucido, bueno eso parecía al menos, me dijo que me largara… me boto de su habitación –Hice una mueca y mis ojos se volvieron a humedecer.

-¿Por eso estas así? Pensé que habías notado sus amarras y eso te había impresionado. –levanté el rostro y lo miré horrorizado. Dijo ¿AMARRAS? Mi respiración se aceleró y empecé a temblar de manera inconsciente. Negué con vehemencia y Mackenna me tomo de las manos– Tranquilo hijo, era por su bien, solo se arrancaba las vías y quería salir de su habitación, tuvimos que mantenerlo sedado. Se lastimaba.

Llevé una mano a mi boca y lo miré angustiado. El no sabía mi episodio con las amarras de Levi y mi casi violación. Realmente necesitaba ir al sicólogo, no manejaba bien esos recuerdos.

-Primero quería ir tras de ti, luego solo deseaba largarse del hospital a toda costa –Un jadeo se escapó por entre mis dedos. Cerré los ojos y lagrimas contenidas cayeron por ellos– El chico está mentalmente inestable Muhr, se ha hecho daño. Sé que te aflige esta situación, que te angustia, todo esto no es bueno para ti. Él psicólogo cree que debes alejarte de él, que tú eres el detonante de su estado y que es necesario hacer todo lo posible para que él te olvide – Un zumbido en mi oído me aviso de lo inevitable. La voz de Mackenna se iba apagando, un sudor helado perlo mi frente. La cara de Mackenna se distorsionó.

-Tranquilo hijo, coloca la cabeza entre las piernas y respira, ya va a pasar.

Escuche que Mackenna le daba indicaciones a alguien y luego de unos minutos sentí el pinchazo en el brazo. Me enderezaron en la silla y colocaron una bomba de oxigeno en la cara

–Respira con calma Muhrder –la voz se perdió hasta convertirse en nada.


...................o.................


P.O.V.   Doctor Mackenna

-Buenos días Qhuinn, espero que hayas podido dormir mejor esta noche.

El chico me miró con unas ojeras terribles, evidencia de la pésima noche que había tenido, pero no contestó. Tomé la tablilla con su historia clínica que colgaba de su cama, empecé a revisarla.

-Estamos sin ganas de hablar Uhhmmm -Gruñó pero ignoré su mal carácter. El ver a Muhr tenía que provocar alguna reacción. Aunque esperaba fuera otra, sin embargo entendía la situación -Vamos a revisarte entonces y nada de charla.

Luego de revisar la tablilla informativa la cerré y la colgué, me coloqué el estetoscopio y procedí a revisar sus signos vitales. Lo destapé y observé las ataduras.

-¿Qué diablos? ¿Por qué sigues atado? –Murmuré. Tras mi charla con Muhr, que terminó con su ataque de pánico, había coordinado con la jefa de enfermeras que desataran a Qhuinn. Maldije en mi interior por su negligencia.

El crío ni me miraba y ya me estaba frustrando. Apreté los labios y empecé a desamarrarlo yo mismo. No pudo ocultar un siseo de dolor y mi cara se puso blanca cuándo note sus heridas. ¡Le habían colocado las correas de cuero y encima directo sobre la piel sin ningún tipo de protección.! Hoy alguien se queda sin trabajo y con una denuncia por sadismo. Ahora me toco gruñir a mí. Toqué un botón cercano e inmediatamente apareció la enfermera de turno. Agradecí al cielo que no tenía residentes en ese momento. Esta no es una práctica ni frecuente y no estoy seguro que sea legal. Qhuinn no debería estar atado.

-¿Por qué está atado si ordene que se le desate? -la enfermera se sonrojó y negó.

-Entré en el turno de las 6... Yo...

-¿Aun no has pasado revisión de piso?

-Disculpe doctor, así lo encontré y su historia no indicaba nada, pensé que debía consultarlo con usted primero. No sabía de su indicación.

Asentí, ya no quería discutir más con ella hasta reunir a todas las involucradas en la estación de enfermería.

-Encárgate de sus heridas por favor y no lo sujeten más. Me hago responsable de cualquier acción que haga el señor Lohstrong -Pude notar por el rabillo del ojo que Qhuinn se tenso.

-Ya mismo Doctor.

La enfermera salió disparada,las marcas en la piel de Qhuinn eran notorias, podríamos recibir una denuncia de su tutor, era una suerte que ahora era yo su tutor.

-Lamento mucho esto Qhuinn, ya no sucederá más -se me ocurrió probar algo- Además si logras ponerte en pie, dudo que alcances el ascensor, hay un centinela  que al parecer decidió acampar en tu puerta -Esta vez nuestras miradas se cruzaron.

-¿Quién? –Preguntó y yo empecé a revisar sus heridas del accidente casi curadas. Haciéndome el interesante. -¿Quién es? –insistió. Lo miré y sonreí con complicidad. -Que se largue, no tengo nada que hablar con el.

-Le diré que se vaya, estoy de acuerdo contigo… -Me miró sorprendido y yo aproveche. - …Perderse dos días, ¡es el colmo! Como si tuviera derecho a dormir en una cama o comer comida de casa o simplemente darse un buen baño, sobre todo después de haber permanecido sentado en esa silla durante mas de 10 días… -Señale la silla de la habitación con una mueca de exagerada indignación. -…Sin salir de aquí… Es un ingrato sin sentimientos… -Qhuinn se tenso, evidentemente no esperaba este guantazo, pero mi ahijado estaba inconsciente en mi consultorio y este crío con su rabieta infantil no estaba siendo justo con él.

-Si...  Gracias…supongo- Murmuró no muy convencido.

-De nada. –Finalicé mi revisión.- Estas mejor Qhuinn y si durmieras acelerarías tu curación.

-He dormido mucho ya. Quiero y necesito salir de aquí.

-En unos días lo harás -tomé la tablilla y empecé a escribir, sentía la mirada de Qhuinn, presentía que se moría por hablar pero no se animaba.

-Pasaré a medio día, todo está bien por ahora -le regale una sonrisa y abrí la puerta. Qhuinn emitió un sonido. Lo miré interrogante, pero él volteo el rostro. -Le daré a Muhr tu mensaje, Qhuinn, no te preocupes más por su presencia. –Cerré suavemente la puerta tras de mí.

 P.O.V.  Muhrder Black

En mi inconsciencia, mi cerebro seguía procesando las palabras de Mackenna, Qhuinn está en esa habitación amarrado porque me buscaba, me necesitaba y yo no estuve allí para él, de seguro que por eso después solo buscaba huir. Por Dios, se arrojó frente a un auto por salvarme, prefirió morir a verme morir, mato a un hombre por mí.

 ¿Tendrá razón el psicólogo? ¿Yo le hago mal? ¿Anulo su instinto de conservación? ¿Y yo? ¿Será cierto lo que dicen mis padres? ¿Creeré que es amor, cuando solo siento admiración y respeto? ¿Y quizá mucho agradecimiento?

Recordé entonces al Qhuinn que conocía antes de todos estos eventos, al gótico que paseaba por los corredores siendo admirado por tantas chicas, él ni se enteraba, pero era…pero ES el hombre más atractivo que tiene este puto pueblo. Aun con su rostro perforado es hermoso. Y esos ojos que tanto lo avergüenzan, son un rasgo más de su exótica belleza.

Y yo ya me sentía atraído por él, desde esa época que ahora veía tan lejana.

Tanto enojo, tanta rabia, tanto encono, no era más que una tapadera a mi frustración, a mi resentimiento por su lejanía, a mi deseo reprimido de estar cerca a él, de que me mire, de tener su atención.

¿Cómo no lo vi antes? Si estaba ahí. Todas las señales estaban ahí.

No era sentirme superior, era saberme diferente y no saber ponerle un nombre a eso. Al menos un nombre que no me colocara en el lado incomprendido de la sociedad.

Pero ya no más.

Yo, Muhrder Black soy GAY.

Y mi corazón sonrió, por fin libre.

Lentamente fui despejando esa neblina somnolienta y abrí los ojos. Creía que seguía en la silla de la sala de espera, pero no, estaba en una camilla dentro de un consultorio, unos segundos me bastaron para orientarme, por la ventana podía ver el color del cielo al terminar de amanecer, mire mi reloj de pulsera y eran las 6:47 am en ese instante Mackenna entró.

-Ya despertaste -me sonrío y jaló su silla e hice el ademán de incorporarme.- quédate ahí hijo y no te levantes, te vas a marear. Conversemos un poquito, antes que venga tu padre y te lleve.

-¿Ya lo llamaste? –Negó– Gracias. El solo quiere alejarme de Qhuinn, lo mismo que mi madre –Mackenna hizo una mueca que no pase por alto. Y asintió.

-Lo sé –dijo– y yo los estoy ayudando a eso. –Al menos tuvo la delicadeza de sonar avergonzado.

-¿Porque? ¿No deberían estar contentos de que me haya enamorado de alguien que me ama tanto? -Mackenna apretó los labios.

-Imagino que no es suficiente eso para un padre o…una madre. La sociedad aun es dura con los homosexuales Muhrder, no es fácil. Es muchas veces una vida muy solitaria.

-Y ¿crees que seré más feliz sin él?, ¿piensas que de repente desarrollare atracción por los coños? –Mackenna hizo una mueca de asco y eso me hizo sonreír– Tu me entiendes.

-Lo hago hijo, pero aun eres menor de edad y aunque así no fuera, tienes unos padres fabulosos que te aman con locura y merecen que los escuches y te tomes un tiempo para hacerles entender cómo te sientes.–gruñí-

-¿Sabes que rechazaron la tutela de Qhuinn? -Mackenna asintió- ¿Eso no te parece muy desagradecido, considerando que Qhuinn está aquí por salvarme el culo de la loca de mi ex?

-No lo dejaron abandonado Muhr, me pasaron la tutela a mí. Lo conversamos y accedí a tener a Qhuinn conmigo hasta que se recupere y asuma la mayoría de edad. –Suspiré aliviado, al menos estaría en un lugar cercano, podría ir a verlo.- Esto él ya lo sabe y no está de acuerdo, por eso sus intentos de huida. –Se me apretó el corazón al pensar en Qhuinn terminando en un hogar de acogida. Tenía que quedarse con mi padrino. Si o Si.

-No importa como lo tome, la ley es la ley, puedes llevártelo contigo aun si no está de acuerdo.- Mackenna me miró asombrado.- Necesito saber que esta bien. Hazlo por mí, llévatelo aunque sea a la fuerza.–Mackenna sonrío.

-¿Y eso me lo pide el mismo chico que sufrió un ataque de pánico cuando se entero de la situación mental de Qhuinn? –respingué y me puse pálido- ¡AY no!, ¿otra vez Muhr? Ya lo desaté, converse con él. Así que se quedó tranquilo, al menos por el momento. Quizá ayudo un poco que le dijera que estabas atrincherado en la sala de espera, esperando que su alteza le diera una audiencia. Hasta creo que observe una chispa de divertida maldad.–Sonreí esperanzado- Creo que te toca trabajar Muhrder. Si tanto dices quererle. Es hora que se lo demuestres, no será fácil, te lo advierto. Él está como animal herido

-Padrino, esto que siento no es de hoy, ni de ayer, ha venido madurando por años, solo que estaba ciego. –asintió.

-Te entiendo hijo. Ahora solo falta que lo entiendan tus padres y lo más importante… Qhuinn. –Asentí, estaba decidido y como nunca lleno de energías. Iba a luchar por recuperar el amor de Qhuinn.

-¿Me invitas uno de tus fabulosos cafecitos? – Sonreí mientras me levantaba. Mi padrino me ayudo y luego caminó hacia su cafetera.

-Estas de suerte, el café es colombiano y esta espectacular. Ahí está el baño, usa lo que necesites. –Agradecí y le hice caso.

Aproveche en asearme, mientras mi padrino preparaba un par de tasas de café.  Al salir del baño su consultorio olía delicioso, tomé el café y lo bebí dejando que me queme la garganta.

-Uff padrino, que rico. –Me sonrió.

-Es practica, imposible vivir de los que hacen esas maquinas. –Yo asentí.

-Y como lo viste hoy ¿algún comentario de mi visita?– Negó pero con cierta duda.

-No te quiere cerca… - Hice una mueca. – Pero de salud mucho mejor, dejé a la enfermera curando sus heridas.

-¿Que heridas? Pensé que todo estaba cicatrizado exteriormente.


-Qhuinn se lastimó… -No lo dejé terminar, ya había partido la carrera a la habitación de Qhuinn. Nadie va a impedir que esté a su lado, ni el mismo Qhuinn.

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