Mostrando entradas con la etiqueta Black Ángel. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Black Ángel. Mostrar todas las entradas

domingo, 17 de agosto de 2014

Capítulo 18 y final



A
LEXANDER
Arrastrándome llegué a mi pistola apunté, pero no podía disparar, no distinguía en forma clara por los movimientos que hacían Ang y el malnacido ese, el brazo no paraba de latir y la sangre goteaba, manchando ya la pernera del pantalón, miré de reojo a esa mujer que caminaba hacia mí, la insistencia de que disparé me nublaba cualquier pensamiento coherente.

¿Quién mierda era ella?

Miré de nuevo la lucha y me di cuenta que las fuerzas de mi amor le estaban fallando, apunté, mi dedo se curvo, presionó y la bala salió, podía ver como impactó en Ang pasando y se incrustaba en el cráneo entre los ojos del otro.

Al caer los dos, se me paró el corazón, corrí hacía él cayendo de rodillas, empujé al otro separándolos y tomé en mis brazos a mi amado, sólo cuando abrió los ojos tomé aire y lo abracé más fuerte.

-Por un momento pensé que te perdía mi amor, jamás me perdonaría si te hubiera lastimado.

-¡¡Carajo!! Mi Delicioso, me ardió -su pensamiento me llegó claro y sonreí-

-Pasó limpiamente -toco la herida, estaba en su cuello, sobre la vértebra cervical, pero pasó limpiamente- solo fue tu piel y un poco de carne, pero no tanta, y un musculo -suspiro, pero el sonido de pasos me hace alzar la mirada y levanto mi pistola para apuntar, pero me sostienes la mano.

-Si te hubiera querido matar, ya lo hubiera hecho Delicioso.

-¿Quién eres? -acepté la afirmación de Ang, pero eso no contestaba mi pregunta-

Camino altiva mirando fijamente a donde estábamos.

-Είμαι η θεά του πεπρωμένου Λάχεσις -su voz era hermosa, pero con una mierda no entendía lo que decía-

-Habla español, porque no te entiende -dijo Ang al cambiar de forma, dejando que lo ayude a levantar-

Ella hizo un movimiento de hombros como de fastidio.

-Soy Laquesis, la Diosa del destino.

-¡Eres un de las Moiras! -veo como Ang cubre su cuerpo desnudo haciendo aparecer ropa sobre él-

-¿Qué es una Moira? -pareció como si mi pregunta la lastimará-

-Te diré lo que soy; Soy hija de Zeus y de la diosa Temis, Diosa de la ley, tengo dos hermanas más; somos trillizas. Nosotros impedimos que un dios intervenga en batalla, para evitar la muerte de un mortal, cuando ésta es ya su destino -se aclara la voz-

-Pero acabas de hacer eso. -dije y Ang me apretó el brazo-

-“No cuestiones sus acciones Delicioso, ellas son inestables”

-¡Tú no eres un humano Alexander!

-¿No? -de repente sentí como un balde de agua fría sobre mi cuerpo- vayamos a la casa, hablemos allí.

Nos dirigimos a la casa, me fijé y el cuello de Ang ya paró de sangrar, pero mi mordida era profunda y latía como un demonio. Nos ubicamos en la cocina, lavé mi herida y Ang gruñía al verla

-Lo llevaría de nuevo a la muerte de nuevo por esto

-Tranquilo Ang -desinfecté con jabón, pero no sabía si habría botiquín de primeros auxilios-

-Déjame ayudar

La Diosa se acercó posando su mano en mi brazo, su mano brillo enviando calor a mi herida, sentí hormigueos y de pronto nada, ya no había dolor. Apartó las manos, sorpresa, cero heridas.

-¡Alucinante! -abrí y cerré mi mano, no había dolor, solo una leve marca roja-

-Esperamos tu explicación de por qué has roto una de las leyes de tu vida -Ang se sentó en el sofá y destelló en su mano un vaso lleno de líquido ámbar- sin ofender, pero me apesta la situación.

-Mide tus palabras Were -caminó por el lugar tocando los muebles con las puntas de sus dedos- no he roto la regla, no ayude a ningún humano -miró sobre su hombro a Lex- él no es humano completamente, eso es un pequeño argumento que hace posible mi intervención.

-¿Qué no soy, qué? 

-¿Cómo que no es humano? Créeme lo sabría -gruñó Ang-

ANGELOS
Me encontraba en ¿shock? ¿Cómo es posible que Lex no sea humano? ¡Él sangra, se emborracha! Esto carecía de total sentido para mi, sin embargo no explicaba el motivo por el cual Laquesis se molestara en interrumpir sus importantes reuniones de té de ambrosía, galletas y mus con sus amigas de otros panteones. Su mirada realmente me perforó

-No acostumbro a decir las cosas dos veces Were y solo te estoy dando esta consideración por que eres importante para mi hijo, de lo contrario ya serías tapete, controla tu boca y tus pensamientos.

-¿Hijo? ¿Cómo que soy tu hijo?

Laquesis se giró sobre su eje provocando que su níveo peplo se arremolinara en torno a sus piernas, su mirada se lleno de remordimiento, al menos por un momento antes de comenzar a relatar la historia.

-Hace muchos años creció en mi la necesidad de ser madre, pero Zeus siempre nos ha dicho que tenemos prohibido relacionarnos con el sexo opuesto o caeríamos en desgracia, sin embargo, la necesidad de tener a un pequeño en mis brazos era tan fuerte que sus amenazas no hicieron mella en mi deseo. Una noche bajé a la tierra como humana, había buscado a un hombre que cumpliera con el perfil de hombre que deseaba, le seduje y quedé embarazada –miró hacia la ventana como si estuviese viendo su pasado, sus ojos mostraban humedad- fue tal mi dicha… Clotos y Atropos lo sabían me ayudaron por los nueve meses restantes a ocultar mi embarazo. Tenía la esperanza que una vez que nacieras, Zeus me permitiría tenerte junto a mí, pero en el momento del parto surgieron problemas –su voz se llenó de ira- Artemisa se enteró cuando escuchó tu llanto y nos amenazó con acusarnos a mi padre de la peor manera, para asegurarse de que no pudiera convencerle de tenerte conmigo, uso a Katra, y en mi debilidad después de haber parido te robó tus dones, te dejó indefenso y desvalido. No me dejaron opción, sin embargo antes de dejarte en la tierra recurrí con desespero a Nike, ella fue noble, besó tu frente y dio el don de la victoria, es por eso que frente a cada desafío, aunque existan dificultades, siempre sales airoso y con éxito, era lo mínimo que podía hacer por ti, además de velar por tu bienestar durante toda tu vida, siempre viéndote de lejos, jamás desee que te enteraras de la existencia de este mundo, a pesar de que soy la diosa del destino tus elecciones te llevaron a él. Libre albedrío.

ALEXANDER
 -¿Hijo? ¿Cómo que soy tu hijo?

No me movía ni un milímetro, pero sentía mi cuerpo sudar, mi corazón latir a todo galope. De todas las revelaciones que me habían sucedido en este tiempo, esto se llevaba las palmas. ¡Hijo de un Dios!, ser un hijo desterrado.

Me moví, caminé hacía el ventanal, delante de mis ojos se abría otra realidad una de la que ni siquiera hubiera soñado.

Enamorado de un hombre, ¿hombre? De un ser extraordinario, de alguien que era capaz de defenderme de cualquier cosa con su vida. Y descubría a mi madre. Una Diosa.

La contemplé, allí estaba altiva; una Diosa, hermosa, con su cabellera negra, enroscada en su cabeza y una cola que caía sobre su espalda.

-Cuando me escapé hacía la Tierra para dejarte con estos humanos, no sabía donde dejarte, pretendí hacerlo en un buen lugar, pero gasté mis últimas energías al traerte, Los Horas, guardias del Olimpo por orden de Artemisa me siguieron y ya me tenían para quitarte de mis brazos, te escondí y sabía que no te pasaría nada.

Fue mi egoísmo, quería ser madre y no pensé que condenaría tu vida a la muerte cuando decidí traerte al mundo.

-¿Pero dejarme tirado en un basural? -Mi voz salió baja y dolorida. ¿Cómo me pudo dejar abandonado?-

-No era un basural, era un contenedor de aquellos que reciclaban cosas, pero era eso o que esos malditos te mataran o entregaran a Hades. -una mano cubrió su boca- nunca dejé de observarte, cada logro tuyo, cada victoria emprendida, a cada paso, a tu lado estaba yo. Siempre desee lo mejor para ti, y odié a Artemisa por haber mandado robar tus poderes, eres digno hijo mío. -por primera vez la veo bajar la mirada y un rubor colorear sus mejillas- Alexander, te pido perdón –tosió- y solo quiero darte un regalo.

Masajeo mi nuca y sigo sus gestos, tal vez fue egoísta en querer ser madre, pero no tuvo la culpa de que no la dejaron ser mi madre y por lo que contó intentó salvarme de una muerte segura. 

-¿Un regalo?, no necesitas darnos nada.

-Delicioso, deja que hable -Ang se levantó a abrazarme, eso me tranquilizó-

-Te robaron los poderes que por derecho de cuna te correspondía y mi regalo es que ya no te preocuparás de esto -con un movimiento de mano apareció Amy tirada en el suelo, en forma de leopardo aún, pero ya no cambiaba- Desde este momento ella ya no tiene poderes, y se quedará como lo que es un animal, pero no en este lugar -despareció de repente- solo yo sé donde la envié y créeme no es un lugar que le va a gustar.

Unos destellos de luz detrás de Laquesis, suspiro, ¿mi madre? pusieron alerta a Ang.

-Alexander, quiero presentarte a… -las palabras de ella se interrumpieron por el grito de una de ellas que corrió a abrazarme-

-¡Alexander! qué hermoso estas -me beso en la cara- no me hagas caso sobrino mío, soy muy efusiva.

-Ellas son Clotos y Atropos. -sonrío y de repente se aclaró la garganta- ¿Me perdonas, Alexander?

El abrazo de ¿Clotos? mi tía, me dejó un poco sorprendido. ¿Perdonarla? Creo que no puedo juzgarla.

-No hay nada que perdonar -hablé despacio-

-¡Sabía lo harías! -otro beso en la mejilla-

-¡Clotos!, deja de comportarte así, pareces una niña - Atropos camino muy erguida, hizo una mueca como risueña- si nos ven ¿Qué pensaran? -Me soltó y se paró al lado de ella-

-Me haces feliz Alexander -mi madre nos miró y dudo en acercarse, decidió que no y se situó entre sus hermanas-

ANGELOS
Escuchaba con total atención toda la historia… asombrosa. La posterior aparición de las otras Moiras reconociendo de inmediato a Black como parte de la familia y aceptándolo como sobrino. A cada nuevo suceso continuaba bebiendo uno tras otro los vasos con vodka. Esto era digno de no creer… y si era difícil para mí, no podía siquiera imaginar lo que estaba sucediéndole a Lex con toda esta lluvia de información sobre su vida, cosas que para muchos se consideran solo como parte de la mitología. Ya había sido complejo que aceptara la verdad sobre las razas que coexisten con los humanos. Es cierto, le había mencionado que los dioses de varios panteones son una realidad, pero de ahí a verles en vivo y en directo full HD, es otra… debe estarla pasando de perras.

Black hijo de la Diosa del Destino… Que me jodan, sin lubricante y con una polla muy grande. Laquesis entrecerró los ojos en mi dirección de manera acusatoria, simplemente alcé las manos en son de rendición, después de todo, soy amo de mis pensamientos, si no son de su agrado es su problema, no el mío, eso le pasa por andar de chusma donde no le llaman.

Destellé el vaso y con sumo cuidado me puse de pie, sentí como varias de las heridas recibidas en batalla volvieron a abrirse y el suave deslizar de la sangre bajo mi ropa, sin embargo, ni un ápice de dolor fue demostrado. Lentamente acorté la distancia que me separaba con Black que presentaba una cara de total alucine mientras observaba a las tres preciosas mujeres que se encontraban frente a nosotros, con aquella delicadeza que solo mostraba para él, deslicé las yemas de mis dedos por el dorso de su mano y de manera inmediata cogió la mía enlazando nuestros dedos en un firme apretón, como si fuese su tabla de salvación.

-y ahora… ¿Qué? –Preguntó Lex aun un tanto alucinado-

-Mi pequeño, entiendo que todo esto ha sido muy inesperado y sorpresivo, tal vez demasiada información que procesar, no espero que de un día para otro me aceptes como tu madre, pero me harías enormemente feliz si usaras esto.

De manera elegante dio un paso al frente y estiró su mano, en la cual apareció un collar con un dije el cual dejó caer sobre la palma de Black.

-Este es un medallón forjado por el mismo Dios Hefestos, cuando necesites de mí, solo tómalo en tu mano y llámame con tu mente, estaré siempre para ti Alexander –él cogió el collar y se lo colocó de manera inmediata en su cuello-

-Gracias

-También tengo un obsequio para ti –dijo Clotos que compartió una mirada de complicidad con sus hermanas- dame tu mano

De manera voluntaria Black extendió su mano y Cloto enarcó una perfecta ceja hacia mí para que hiciera lo mismo… ¡Diablos! Me encontraba todo sucio con sangre, tierra y demás fluidos por la lucha, así que intenté limpiarla en la pierna del pantalón antes de entregársela, ella juntó nuestras manos y cerró los ojos, mi mano izquierda quemó como si hubiese caído agua hirviendo encima

-¡JODIDO Y PUTO INFIERNO DE MIERDA!

Quité mi mano de manera rápida mientras la agitaba en el aire esperando que se fuera el escozor, al observarla la sangre huyó de mi rostro…

-Me… cago… en… la puta.

ALEXANDER
-¡¡Con un caraj…!!

Cuando Clotos soltó mi mano, la sacudí, me ardía como una maldita mierda, miré mi palma y allí había un extraño dibujo formado por la quemazón de mi piel que se produjo cuando ella me la sostuvo, ¿el contacto con un Dios producía quemaduras? Fruncí mi ceja y seguí sacudiéndola.

-Qué marca más rara -miro a Ang y el estaba pálido- ¿qué te paso amor?

-Mierda Lex, nos emparejó -miró hacía Clotos- ¿es verdad esto? ¿Es mi pareja aunque no podamos traer descendencia?

-¿Me crees capaz de bromear con algo así? -hizo un gesto como de “olvidemos el tema” -Es mi sobrino, lleva nuestra sangre y por más perra que haya sido la colorada esa, obviando el nombre pero sabiendo quién -su mano hizo un ademán despectivo hacía la aludida- no dejaré que su vida sea infeliz y mucho menos corta teniéndote a su lado. Estoy encargada de entrelazar vidas y la de ustedes estaban destinadas.

-Hermanita, gracias por este regalo a mi Alexander -los pasos de Laquesis la llevaron a mi lado y levantó su mano para tocar mi cara- Nunca dejé de estar a tu lado, siempre estuve allí ¿No creerás que dejaría a mi hijo solo, y sin ayuda?, aún en esas noches en donde salías a correr, te acompañaba. Y… bueno en estas últimas noches si dejé tu habitación, no quise ser inoportuna y entrometerme en asuntos privados.

-Menos mal lo aclaras, porque no me gusta la idea de tener a mi suegra sobre mi espalda cuando follo… -tosió Ang- bueno, cuando estamos en la cama.

Levanté la mano en señal de alto

-¡¡Stop!! Con lentitud, que no soy muy versado en estos temas -miro a Ang y le muestro mi palma-  ¿esta cosa significa que estamos emparejados?

-Delicioso -la sonrisa de oreja a oreja de Ang se veía hermosa, nunca lo había visto más feliz, bueno si, la vez que le dije que lo amaba y también la vez que le dije que quería vivir para siempre con él. Pero ahora era más radiante- Estamos listos para ser uno, vincularnos, estas marcas dicen que somos parejas. Y que si no me aceptas seré para siempre un ser solo y eunuco. Esa parte no me importa, porque solo contigo quiero estar.

No dejé que continúe y lo abracé, besando esa boca que ya de memoria conocía y adoraba, lo solté ante los carraspeos, toses y risitas.

-Pasé muchas mierdas para llegar a este lugar, siempre me pregunté ¿cómo es que siempre tuve suerte y alcanzaba lo que me proponía, ahora sé que ustedes han velado por mi y protegido. 

Alargué el brazo atrayendo a mi madre, la rodee y aprisioné, pegando su cuerpo a mi pecho, besé su sien y la sentí estremecer, con ternura elevé su barbilla y vi las lagrimas contenidas en sus ojos.

-Perdóname Alexander por haber sido egoísta y querer tener un hijo, no pensé en que podía hacerte daño.

-Shhhhh -puse un dedo sobre su boca para acallarla- no fuiste egoísta, quisiste cumplir el sueño de toda mujer, creo, el de ser madre. Se escapó de tus manos todo lo que pasó y no soy quien para perdonar algo que no tienes toda la responsabilidad. Danos tiempo para conocernos, ya sabes donde viviremos, este será también tu hogar -miro a Ang que asiente, agradeciéndole con la mirada al escuchar mediante nuestro vinculo lo que me dice “también es su casa, Delicioso, cuantas veces quiera puede venir”-

-Yo… -toca mi cara y mira a sus hermanas- vendremos -ríe suave- no me dejaran venir sola.

-Claro que no, queremos visitar a nuestro sobrino -Las dos tías se acercaron y besaron mi mejilla y después miraron a Ang- debemos irnos, ya siento como nos busca papá, tú abuelo es muy posesivo y quisquilloso.

-¿Tengo un abuelo? -casi me atraganté-

-Angelos Santiago, debes enseñar a nuestro sobrino algo de cultura mitológica -entre giro de peplos se colocaron en el centro del salón antes de salir, pero se escucho claro- ¡Tu abuelo es Zeus!

Si mi mandíbula no hubiera estado unida a mi cráneo se estrellaba en el piso. Mi madre sonrío y con una última caricia a mi rostro también desapareció.

-¿Crees que estoy soñando?

ANGELOS
Observe a Black, su vista estaba perdida en el lugar en donde se encontraba su madre, deslicé mi mano a la parte baja de su espalda y le di un buen pellizco a su nalga

-¡AUCH! ¡Joder, eso dolió!

Me miras con cara de pocos amigos y acaricias tu nalga para aliviar el escozor, mientras estallo en carcajadas, sin embargo, me obligo a detenerme debido al fuerte dolor en mi garganta

-Era la única forma de demostrarte que no es un sueño –sonrío- a mí también me cuesta creer que todo esto es verdad Lex –acaricio tu mejilla e inclinas tu rostro para obtener mayor contacto-

-Por favor Ang, no creas que con esto va a cambiar nuestra situación, sigo siendo el mismo de siempre y lo que siento por ti no ha variado –tu mirada se vuelve maliciosa- así que si piensas que con esto te dejaré escapar de mis manos, estas muy equivocado señor Tigger, aún tienes puesto el collar y la correa está en mi mano, de mi no te escapas –nos besamos suavemente y tus ojos se abren repentinamente- Aún estas herido Ang y se cuanto te cuesta mantenerte humano en esa condición, cambia.

-¿Estás seguro? Puedo mantenerme un rato más así, se que tienes un montón de preguntas con respecto a esto –te muestro la palma de mi mano izquierda-

-Por supuesto que las tengo –me guías hasta el sofá para sentarnos juntos- pero me lo puedes decir en mi mente de igual manera. Anda, cambia, así sanarás mas rápido.

Sonreí y te brindé un rápido beso antes de cambiar a leopardo y al hacerlo me di cuenta de lo cansado que estaba, el estar herido realmente había mermado mis niveles de magia y al estar como humano la había agotado aún más. La mano de Lex se apoyó en mi cabeza y comenzó a rascar detrás de mis orejas

-“¡Mieeerdaaaa! Eso se siente tan bien –dije en tu mente-

-Sé cuánto te gusta, ahora cuéntame sobre eso de la marca y el apareamiento.

Me congelé y dudé por un momento. Con esto sólo habían dos caminos posibles: el de “y vivieron felices para siempre” o el  “la vida es una mierda que apesta las 24 horas 7 días a la semana, más encima esa puta nube de mala suerte me persigue haciéndome odiar a todo el jodido mundo que se ama y que es feliz, provoca que mi instinto asesino este a flor de piel pidiendo a gritos la sangre de todo aquel que no está amargado como yo”, sin embargo al mirar a Lex a los ojos todo mal pensamiento de se fue de mi cabeza haciendo un fiiizzzzzz al retirarse. Me senté en mis cuartos traseros y apoyé mi frente en su cuello y le transmití todo el conocimiento que manejaba con respecto al tema.

-Wooow, eso fue intenso –parpadeas un tanto mareado- o sea que… ¿tengo 15 días para decidirme o quedas como eunuco? –Asiento- vaya…. Y si acepto el apareamiento… ¿solo te podrías excitar conmigo y con nadie más por los siglos de los siglos amén? –asiento nuevamente- ¿y si después unimos nuestras fuerzas vitales si tu mueres yo muero? –vuelvo a asentir- … mmmmm…

-“¿mmmm qué?”

-Interesante

Dices mientras frotas tu mentón mirando hacia el infinito. A esas alturas ya mis nervios estaban crispados… ¿Por qué no me decía de una buena vez?

-No sé Ang… es difícil decidir, ¿Cómo cambiar una vida llena personas que sólo me quieren por la posición social y económica que represento, en donde sólo soy un trofeo para lucir y me ven como un objeto a una vida con un buen Katagario leopardo que vela por mí, que me ama y que está dispuesto a arriesgar el todo por el todo con tal de verme simplemente sonreír? Pienso que la decisión está más que clara. Asi que procura mejorar pronto que tenemos cosas que hacer Ang. –reí divertido en su mente-

-“Pues tenemos toda una vida y un futuro por delante, no hay donde perderse”



EPILOGO


A
LEXANDER
Estacioné el auto y bajé las provisiones de la semana, desde hacía tres meses estábamos en la casa que compramos, no podría describir lo feliz que era y a Ang lo veía, igual, cada día se despertaba con ganas de componer y amarnos sin límites.

¿Quién diría que estaría viviendo en el campo y con un ser diferente a lo humanamente conocido?

Subí rápidamente, en cualquier momento se despertaría. Seguía su rutina en el Santuary, pero iba allí y al terminar volvía, la mayoría de las veces lo acompañaba. Era un orgullo ser conocido como su pareja.

La familia Peltier se sorprendió al enterarse de nuestro emparejamiento, aunque Ang tuvo que confesar lo de mi madre.

-¡Ang! ya estoy, y traje la carne que me pediste. -Río y dejo todo en la cocina-

-Hola Alexander -me doy vuelta y veo a mi madre con un cachorro de leopardo en su mano- ¿y eso? -Camina hacia mí y me entrega el cachorro-

-Hola Laquesis -Ang entró y beso a mi madre en su mejilla- pensé que mañana vendrías con las tías -calló al ver el cachorro- ¿qué haces con un Katagario en tus brazos, Delicioso? -se acercó y acaricio detrás de sus orejas, mientras lo olfateaba y fruncía las cejas- miró detrás de su hombro- ¿La has traído tu?

Mi madre caminó a sentarse en el taburete de la isla de la cocina.


-Necesita hogar, es huérfana.

-Pues búscale uno, has de conocer a muchos que podrán cuidarlo -la voz de Ang, sonó un poco recelosa-

-La traje porque debe estar junto a alguien de su sangre.

La mirada de Ang, era la misma de la mía. ¿Qué teníamos que ver con el cachorro?, ¿Qué haríamos un par de machos con un cachorro? 

-Ella es tu hermana, Ang -al escuchar eso, tuve como un Shock, ¿La hermana de Ang?-

-¿Mi hermana? -me acerqué a él y lo veo retroceder, asustado- No tengo hermanas Laquesis.

-Amy era su madre, cuando la trasladé a los dominios de Hades, estaba embarazada de su pareja Evanz, ellos fueron unidos y emparejados, pensamos que con eso ella dejaría de ser tan fría y ambiciosa, pero no, la ambición de Evanz hizo acrecentar su deseo de poder. Al morir este, como habían unido su ciclo vital, ella solo sobrevivió por su cachorra -larga el aire- ella murió cuando dio a luz y Hades me llamó, para entregármela. Pensé, bueno, que al fin esa arpía había hecho algo bueno. Como ustedes no pueden hacerme abuela. -Miró al cachorro- creo que ella será una hermosa esperanza para ustedes. Les alegrará la vida.

-¿Pero que sabemos de cachorros? -contesté, pero callé al ver como con pasos dudosos se acercaba Ang y tomaba al cachorro de mis brazos-

-Te daremos el amor que nunca recibimos, no dejaremos que crezcas sin el refugio de unos brazos y consejos. -acercó al leopardo a su cara y este empezó a mover sus patas traseras y maulló-  ssshhh -la acunó contra su cuerpo- calla Lexa, debes conocer a tu familia -la levanto y miró a sus ojos y luego le dio vuelta- les presento a Lexa Santiago Black.

Un nudo me cerró la garganta al escuchar su nombre.

-¿Estas seguro? Sería una hermosa Angel -Negó muy rápido. Y sus ojos me miraron con tanto amor, como sentía por él-

-Su nombre es perfecto, ella es Lexa y será como nuestra pequeña hermanita y sólo cuando sea adulta sabrá la verdad, crecerá llena de amor -de un estirón acercó a Laquesis, casi tirándola de la butaca y la beso en la mejilla- ¿ayudarás a criar a Lexa?

-Será un gusto ayudarla cuando crezca, porque sé que ahora no me necesitará mucho, aunque estaré cerca siempre y la mimaré.

-Madre, creo que con Lexa, podrás llenar ese tiempo que te robaron conmigo, no será igual, pero ella tendrá a una buena imagen de madre en ti -besé a mi madre, encerrándola en mis brazos-

Mirarnos así y ver desde este punto lo que era mi vida, fría, sin lazos, me hace solo agradecer al destino, mis tías y a mi madre por la vida que ahora tengo, una vida junto al amor de mi vida, un Katagario, un ser muy especial.

Y sé que Ang piensa igual, somos felices y aunque de vez en vez no estemos de acuerdo, ni coincidamos en algunas cosas, eso es normal en las parejas, y el día a día hará que nos entendamos y creemos nuestro mundo en donde, solo los dos velamos por nuestra vida.



Fin

Capítulo 17



A
NGELOS
-Deja de mover esa pierna Lex, me tienes de los nervios desde hace 27 minutos, no es como si fuésemos directo al patíbulo, solo vamos a ver la casa.

-Lo sé, solo que estoy ansioso –pasas tu mano por la nuca-

Estreche mi mirada hacia ti mientras manejaba. Íbamos de camino hacia las afueras de New Jersey, a un sitio próximo a los pantanos, una zona rural en donde se encontraba la propiedad que estábamos cotizando, las imágenes que había remitido el corredor de propiedades mostraban que tenía un buen potencial, los vecinos más próximos estaban a unos cuantos kilómetros y la extensión de terreno lo bastante amplia como para dejarme llevar y correr en total libertad en mi forma de leopardo entre la vegetación, totalmente libre de ojos curiosos que se espantaran horrorizados ante mi presencia, sin embargo, a Black algo le pasaba, solo me estaba diciendo la mitad de las cosas, así que cortando por lo sano, desvié el vehículo hacia el descanso junto a la carretera y apague el motor para girarme en su dirección.

-Vamos, escúpelo de una buena vez Lex.

-¿Qué cosa? –Pasas tu mano por la nuca-

-Black, lo que tienes es algo más que ansiedad, no me lo ocultes, solo vomita. No creo que sea tan terrible Delicioso… te escucho. –miras hacia el camino, luego hacia el costado antes de dar una profunda respiración y mirarme directo a los ojos-

-¿No crees que… que vamos demasiado rápido? Me refiero a nuestra relación –enarco una ceja- por favor no te lo tomes a mal, yo estoy más que feliz y dichoso con estar contigo, solo que todo lo nuestro se ha dado de manera tan vertiginosa que en ocasiones me siento asombrado y un poco mareado de que todo salga como deseamos, no estamos exentos de tener dificultades, pero es como si al final la buena suerte siempre esta de nuestra parte y la verdad es que frente a eso es que te quiero conmigo, pero para siempre, solo que no quiero que pienses que te estoy presionando Ang, en ocasiones tiendo a ser impulsivo y tomo decisiones de manera apresurada y aunque…

Corté su explicación, deslicé mi mano en su nuca y le atraje hacia mí para darle un buen beso a boca abierta con lengua incluida e intercambio de fluidos como bono extra, me había dado cuenta que era una buena manera de cortar su discurso, puesto que cuando se ponía nervioso tendía a hablar en exceso, dando vueltas una y otra vez su idea en una verborrea oral de no acabar jamás. Separé nuestros labios para volver a llenar de oxigeno mis pulmones y apoye mi frente contra la de él.

-Ya entendí Lex, y no, no estamos apurando nada, he esperado por ti 280 años y no puedo esperar a vivir contigo –Le sonreí con el corazón y sus ojos se iluminaron-

-Bien, pues sigamos que no falta mucho para llegar.

A los pocos minutos y luego de un par de kilómetros por una calle rural rodeada de vegetación, quedé totalmente asombrado a lo que observaba. No era una mansión, pero era una rústica casona de dos plantas, altos cimientos de roca, la casa completa era de madera que le daban una apariencia muy cálida y acogedora, podía observar en el tejado dos altas chimeneas, un amplio balcón en el cual me pude imaginar a mi mismo tomando el sol en las tardes, amplios ventanales y un camino empedrado que daba la bienvenida a los visitantes.

-Woooow, esto se ve mejor que en las fotos.

ALEXANDER
Bajamos del auto y se abrió la puerta de enfrente, la vendedora bajó y con una sonrisa nos saludo, evaluándonos como mujer a dos hombres jóvenes de buena presencia. Me adelanté y le estreche la mano

-Señorita Constance Durbans, soy Alexander Black y él es Angelos Santiago, somos los interesados en la casa. -Angelos se acerca y le estrecha también su mano-

-Hola preciosa, me gusta lo que veo y si de lo que hay a simple vista es el inicio de mejores perspectivas, nos gustará.

-Señor Angelos, verá que la casa tiene muchos elementos que la hacen especial.

Se adelanta a nosotros y la seguimos, pongo mi mano en el hombro de Ang y le hablo a su oído. 

-La casa ya es nuestra amor, me gusta mucho.

Recorrimos el piso de abajo, tenía una sala con una chimenea que ocupaba la pared de la izquierda los muebles eran grandes y mullidos , la cocina estaba separada con una media mesada que fungía como mesa de desayunador, los muebles era de roble y colgaba una campana sobre la mesada central y utensilios colgados en orden. Abrió una puerta y allí había una habitación con una gran ventanal que miraba hacia el fondo de un valle, un escritorio pesado de grandes cajones y madera oscura. Estantes vacíos para grandes volúmenes de libros.

-El antiguo dueño llevó sus tesoros, pero dejó todo acomodado para que se puedan disponer de los espacios, tiene instalaciones para red de internet.

-Es impresionante la casa -asentí y vi a Ang parado frente al ventanal, me acerqué a él, pegando mi cuerpo a su espalda, pero mis manos en los bolsillos- uno puede recorrer a gusto el terreno y me gustará verte hacerlo.

-La idea me atrae demasiado, eso es lo que más me gusta Delicioso.

-¿Vamos a la parte de arriba? -la vendedora nos esperaba con la puerta abierta y efectivamente, la parte de arriba era mejor-

La planta alta estaba compuesto de dos dormitorios enormes, pero uno miraba hacía la montaña y la punta nevada era impresionante, las dos habitaciones contaban con baño propio y un estar los separaba.

-¿Nos deja hablar a solas, Constance? -Ella asintió y salió, me di vuelta a mirarlo-

-¿Es nuestra verdad? A mí me gusta mucho

ANGELOS
-Es impresionante Lex, puedo vernos a nosotros viviendo aquí –me giré para contemplar las vistas desde los altos ventanales- tiene que ser nuestra Black.

Con un solo pensamiento aparecí frente a Lex y le envolví en un fuerte abrazo mientras frotaba mi mejilla contra su cuello y cara con un bajo ronroneo que nacía de mi pecho, sus brazos de manera instantánea me rodearon y posó sus manos en mi trasero mientras reías divertido.

-Siempre haces eso conmigo

-¿Hacer qué? –Dije mientras continuaba frotándome contra él- ¿frotarme? ¿Ronronear?  -apego mi cadera a la tuya- ¿estar duro? Por supuesto que sí, estoy emocionado con todo esto, además si me froto contra ti, te marco; si ronroneo, es de placer y si me tienes como barra de acero… solo es porque eres tu… todo mío. Y esta gran casa, será nuestra.

-Nuestro hogar Ang.

Alzo mi cabeza para sumergirme en tus ojos que están más azules que nunca y brillan en diversión, mi sonrisa desaparece y mis labios se apegan a los tuyos en un lento y profundo beso donde nos exploramos mutuamente, me empujas y aprisionas contra el gran ventanal hasta que un carraspeo seguido de una risita nos detuvo. Sonreí cabrón y Lex frotó su nuca.

-Nos encanta la casa Constance, la queremos y deseo que todos los trámites de transferencia se hagan lo más rápido que puedas, puesto que deseamos mudarnos a ella lo antes posible

Black hablaba con total seriedad mientras sus mejillas aún estaban un tanto coloreadas por el color de la vergüenza, totalmente adorable. Mientras Lex se acercaba a ella para hablar algunos detalles sentí como los pelos de mi nuca se erizaban en alerta, un escalofrío recorrió mi espalda mientras me giraba hacia el ventanal y agudizando mis sentidos, sobre todo mi visión recorrí los alrededores, esto no estaba bien, mis instintos saltaron debido al peligro.

-Oye muñeca, ¿Qué te parece si vemos todos esos detalles mañana en tu oficina? Con Black nos gustaría recorrer los alrededores para… conocer a nuestros vecinos

Intenté dar mi mejor sonrisa de millón de dólares, por el rabillo del ojo observé como Lex me miraba con incredulidad, pero sin contradecirme en nada, le transmití por telepatía.

-“Delicioso, nos están acechando y estamos en peligro, ella está aquí amor, es mejor enfrentar esta situación ahora, lejos de humanos chismosos, hagamos que esta chica se vaya pronto.”

ALEXANDER
Camino hacía Constance y le sonrío dejando a Angelos mirando por la ventana, me ha dejado preocupado, pero debo deshacerme de ella.

-¿Constance, crees que hoy podemos quedarnos aquí en la casa, para disfrutarla y mañana ir a firmar los papeles?

La cara de ella fluye de gozo, sabía de antemano que le pagaríamos al contado y era un buen bono para ella.

-Por supuesto señor Black, y por lo que veo al señor Angelos le ha fascinado todo.

-Si, y queremos mirar un poco más y comentar de algunos detalles.
Constance aceptó y se marchó, la acompañé hasta su auto y desvié hacía el mío, lo abrí y saqué mi Pietro Baretta 9 mm, y volví a la casa, corrí las escaleras, llegando junto a él.

-¿Nos localizó aquí? -coloco la pistola en mi cinturón, en la parte de atrás, en mi espalda- ¿la ves?

Me asomo a mirar para afuera, siento un nudo en la garganta, sin darme cuenta, la he cogido un odio a esa perra, la forma en cómo torturó y mancillo a un niño, no debe quedar impune.

-Lex vamos afuera, no te separes de mí, esa jodida es tramposa.

Salimos de la casa y bordeamos la propiedad, sigo de cerca a Ang y lo siento envararse al adentrarnos en el sendero. Por la reacción de Ang,  el vello del cuerpo erizado, algo grueso estaba a punto de iniciarse y rogaba a la fortuna no me abandonase en este momento.

ANGELOS
-“¿Delicioso?” –dije por nuestro enlace de telepatía- “Se que ella está aquí y no está sola, por favor confía en mí y si te digo que corras, lo harás pase lo que pase amor, cojeras la camioneta y a toda gasolina te largarás de este sitio e irás al Santuario, yo llegaré a ti, soy un gato y aun me quedan un par de vidas”

Ráfagas de viento cruzaban por ciertos sectores, para el ojo humano no significaba nada, pero lograba vislumbrar la silueta de uno de ellos. Pasaban por mi frente, costados o retaguardia, intentaban desviar nuestra atención.

-“Apégate a mí, espalda con espalda Black y cubre mi retaguardia, nos intentan distraer, siento la presencia de alguien más a nuestro alrededor

-Vamos perra, tú y tu mascota me tienen los huevos hinchados, sal de una puta vez y arreglemos esto cara a cara. Para con el teatro y del dramatismo barato

Las ráfagas se detuvieron y la pequeña silueta de Amy apareció a unos 20 metros de distancia. Toda arrogancia y aire de superioridad, su mirada solo destilaba asco hacia mí.

-Vaya, vaya, vaya. La suerte de verdad me sonríe, de un solo zarpazo mataré dos maricones. Me tienes más que harta, el solo hecho que aún respires me ofende, hasta el día de hoy me arrepiento de no haber cercenado tu puta garganta aquella noche, o no estaría pasando por esto… ¡LA EMPRESA TENÍA QUE SER MÍA!

-¿Todo esto era por dinero? La avaricia es de humanos ¿Qué mierda te pasa? ¿Tienes aire en el cerebro? ¿O las tinturas terminaron por secártelo? A los katagarios nunca nos ha importado el dinero.

-Evangeloz nunca cumplió su puta palabra, yo le daba al heredero que quería y él me daba la empresa, pero después que te parí solo me quería descartar como si nada, ¡dejándome una mísera parte!

Quedé frío con sus frívolos comentarios y mientras ella continuaba con su discurso barato estuve a punto de responderle con un ácido comentario listillo, sin embargo, sentí como los pelos de mi nuca se erizaron junto con un aire de estática que recorrió mi espalda, de manera rápida giré mi cuerpo para deslizar mi brazo por el pecho de Black y provocar que cayese de espaldas mientras le cubría con mi propio cuerpo, en ese instante Evanz había destellado en su forma de leopardo en el momento justo para atacar a mi macho, solo alcancé a recibir los arañazos en mi espalda y de manera instantánea cambie a mi forma original atacando salvajemente, nadie lastima a quien es mío.

ALEXANDER
Con una mierda, ¿huir y dejarlo solo? ¿Cómo podría dejarlo?, pero haría lo que me pedía o tal vez no. Antes de poder contestar, ya lo escuché hablando con la perra de su madre y viendo como ella caminaba hacia nosotros, sus palabras destilaban veneno puro, sin darme tiempo a también agregar algunas de mi repertorio, el brazo de Ang me empujo, cayendo de espaldas, el aire se escapó de mis pulmones y al segundo siguiente mi amor estaba sobre cubriéndome y viéndolo tenso ante el ataque de ese leopardo sobre su espalda, mi mano tomó mi pistola para dispararle, pero en un parpadeo Ang se cargaba sobre él en forma de leopardo también, rodé alejándome de ellos y traté de tomar distancia cuando el rugido de otro gato gigante me hizo ver hacía en donde estaba Amy, ella estaba preparada para saltar sobre mí, apunté a su cabeza pero fue más rápida y la tuve sobre mí, empujé ejerciendo mucha fuerza para separar sus fauces de afilados dientes que dentellaban cerca de mi garganta, por sobre Amy veía a mi leopardo, mi amor, peleando ferozmente contra Evanz, mi arma se cayó de la mano, en ese momento pasaron miles de imágenes e ideas en mi mente. El futuro planeado por los dos ya no se vería realizado. Esta porquería de alimaña no cejaría. ¿Por qué el destino no puede?


-“Aguanta Delicioso, iré por ti.”


Las palabras de Ang resonaron en mi mente, y por una vez desee tener fuerza para poder defenderme contra estos otros seres dotados de una fuerza extraordinaria.

-Eres una asquerosa, ni siquiera perra se te puede llamar, se ofendería a esa especie


Tire de sus orejas, haciéndola rugir y girar su cabeza apresando mi brazo, un destello a nuestro costado y al siguiente un rayo separó a Amy de mí, rodé sosteniendo mi brazo ensangrentado y vi como Amy, no paraba de destellar de animal a humana como si fuera un mal canal de comercial.

-¡¿ΏCσmo thee τολμώ για προκαλώ στο υιόs από έναs Θεόs?!

El grito de la hermosa mujer que apareció, pero en una lengua que no entendí, me dejó confundido. Su brazo se estiró, pero no paso nada y miré lo que ella observaba, era a Ang, que seguía peleando con Evanz.

ANGELOS
La descarga de adrenalina que se disparó en mi sistema al ver que intentaban hacerle daño a mi pareja fue el motor para no sentir las heridas en mi espalda, mi visión se volvió rojo sangre de ira con solo un punto fijo de destrucción, Evanz. Mordiscos, arañazos y golpes contra todo a nuestro alrededor, nos revolcábamos como gatos callejeros. Retazos de pelaje saltaban de igual manera que la sangre salpicaba por todo lugar, hasta que un fuerte grito de hembra me distrajo en por un instante, dentro de la neblina de la lucha y la rabia, logré identificar que habló en griego antiguo

“¡¿Cómo te atreves a tocar al hijo de un Dios?!”

¿Hijo de un Dios? ¿De qué jodidos está hablando? infiernos necesitaba con suma urgencia acabar con esto de una buena vez, debía ir a proteger a Lex ¡AHORA! Aquel momento de distracción lo pague caro, puesto que perdí la concentración y Evanz logró derribarme para caer sobre mí y en el instante en que gruñí con toda la furia que sentía contenida en mi interior mientras él abría sus fauces e iba directo a mi cuello, comencé a boquear por cada respiración mientras mi garganta se apretaba cada vez más, mi boca se llenó del sabor de mi propia sangre, me estaba ahogando.

-¡ANGELOS!

Escuché el grito desesperado y desgarrador de Lex, no podía… mejor dicho, no debía dejarme vencer, no ahora que al fin obtenía felicidad a manos llenas, desde que las cosas se pusieron serias con Black, las sesiones de autocortes y excesos habían disminuido su frecuencia a cero, me encuentro con una tranquilidad que jamás imaginé obtener después de 280 años, y todo esto gracias a él.

Reuniendo mis fuerzas, desplegué las garras de mis manos y apoyándolas en la parte superior del pecho de Evanz, las deslicé con fuerza hacia abajo, dejando  cuatro pares de profundos arañazos, al dar un fuerte alarido de dolor aflojó el agarre a mi garganta, momento que aproveché para ponerme de pie nuevamente, llenarme nuevamente de un par de bocanadas de aire y atacar nuevamente.

-“¡Lex, disparale!”  -dije a través de nuestro vínculo-

-¡Maldita se Angel! Se están revolcando, no logro identificar cual es cual, son una maraña

-“¡Sólo hazlo, se que acertarás!”

-¡¡No quiero matarte!!

-¡¡HAZLO!!

El estruendo del disparo ensordeció todo a nuestro alrededor, miré a los ojos a Evanz mientras ambos nos derrumbamos inertes en el lugar de la pelea.

Capítulo 16




A
LEXANDER
Los días en el Santuario fueron simples pero tremendamente pasionales. Simples porque un ritual de comer, dormir e ir al bar, para ver a Ang cantar. Pasionales porque con solo verlo se me encendía la sangre con las ganas de estar en sus brazos y así terminábamos en las primeras horas de la mañana, que era cuando volvíamos a la habitación y pasábamos toda la mañana amándonos. Pero sabía no podía seguir así, debía volver a la oficina, revisar las inversiones, y llevar a cabo varios planes. Pero cada vez que tocaba en tema, Ang solo negaba y terminaba bajo su cuerpo, recibiendo sus caricias y silenciado por su boca, al besarme. En esos momentos me repetía que no quería que me arriesgue a volver afuera y que Amy me ataque. Acepté por unos días porque se podía decir que eran unas merecidas vacaciones, pero ya no podía dilatar el momento. Ahora desde el baño en donde me rasuraba escuchaba su gruñido y el andar por la pequeña habitación.

- Lex, si aparece Amy, te colocarás detrás de mí, y si esa sabandija le sigue, que es seguro -otro gruñido sigue a eso- te defenderás con esa daga que te di, directo al corazón. -Niego al enjuagar el resto de jabón-


-¿Un disparo no sería mejor? -salgo secando mi cara y lo veo parado con las piernas abiertas y puños en las caderas- uno que le atraviese la frente.


-Son traicioneros Lex, se valdrán de cualquier cosa para dañarme y tú eres mi talón de Aquiles.


-Nos cuidaremos, pero debo volver a la oficina.


Veo como asiente y al fin salimos rumbo al departamento primero, un cambio de ropa allí y el próximo destino es la oficina.


Durante todo el trayecto Ang no se ha separado y mucho más al llegar al edificio, en donde la recepcionista me mira con un montón de recados y no pierde la mirada a Ang, que sin proponerlo me hace poner celoso.


-Señor Black, lo he estado buscando desde hace varios días, nos tenia preocupados


-Buen día Aylen -tomo los recados y los leo a medida que voy entrando a la oficina-  llama a Japón y dile que se ha cerrado el trato y que quedamos con lo acordado y a Toronto con MacPerson que solo aceptaré el 40% y Aylen él es Angelos Santiago, lo verás siempre por aquí.

-Señor Santiago, es un gusto conocerlo


La sonrisa apreciativa de ella, me hizo levantar la ceja, aunque sabía el poder de atracción que tenía, aún me sabía novedoso sentirme posesivo.

ANGELOS
Hacia lo posible por disimular la sonrisa de suficiencia al sentir la energía que emanaba Black, estaba celoso y eso me satisfacía de una manera indescriptible. Sus ojos se estrechaban como rendijas, su cuerpo se tensaba como lienza de arco cuando alguna hembra me evaluaba de manera libidinosa, ¿y si pudiera asesinar con la mirada? seguro que la recepcionista y su secretaria hubiesen caído muertas mientras el cantaba un ara se victoria sobre sus cadáveres. Sip. Eso es lo que el haría. Sin embargo, para calmar las pasiones a penas la hembra hizo abandonó de la oficina, acaricie tu mejilla con esa extraña ternura que ya se estaba volviendo habitual cada vez que estamos juntos y le di aun suave beso mientras mi pecho te brindaba un ronco ronroneo, sabía el efecto relajante que tenía aquello sobre ti.

-Tu despreocúpate de mí, seré un lindo gatito y me quedaré en el sofá componiendo música ¿está bien? no te daré caza... al menos por ahora.


Guiñé divertido y me acomode en el sofá de la pequeña sala de estar que se encuentra dentro de tu oficina. He de reconocer que las instalaciones del lugar son un lujo y que las vistas son de lo mejor. 


Mientras mí mirada se perdía en el paisaje urbano mí mente comenzó a bullir en melodías inconexas, fragmentos de estrofas aun sin sentido. De manera inmediata destelle mí block de notas y un lápiz. Comencé a redactar cada estrofa mientras tarareaba bajito las notas de una posible canción. Observé la palma de mi mano izquierda, estaba vacía y un sentimiento de pesar se cobijó en mi corazón, a pesar que lo que sentíamos mutuamente es verdadero y que día a día hacíamos el amor con necesidad y desespero, las Parcas no habían hecho lo suyo. Definitivamente no acoplaban a parejas del mismo sexo. Confirmado. Suspiré con resignación ante lo que aquello implicaba.


A medida que el tiempo fue transcurriendo las palabras sin sentido y la melodía obtusa comenzó a tomar cuerpo y consistencia, destelle a Satanás y brindando suaves caricias a las cuerdas cante bajito la canción. Era una balada, cosa extraña puesto que por lo general mis canciones estaban cargadas de resentimiento, melancolía, dolor y depresión, siempre con un marcado rock duro. Pero esta era todo lo contrario. La canción hablaba de vida, alegría, sentimientos, amor puro y correspondido. Con mis ojos cerrados cante casi silenciosamente cada estrofa sintiéndola en el alma hasta la última nota, al finalizar los aplausos de Lex llama mí atención. 


ALEXANDER

Me costó mucho concentrarme en mi trabajo, tenerlo allí cerca, escuchar el sonido de su voz, a medida que se sumergía en lo que a él le gustaba, componer música.

Paso mi mano por la nuca repetidas veces y sin darme cuenta de nuevo lo miró.
¡Carajo! No podía creer aún. Existían los Dioses, los seres que se transformaban en animales. Animales en humanos y lo que más me dejaba pasmado. Yo, Alexander Black enamorado de uno de ellos.


Niego y meto mis dedos en el pelo, lo cepillo una y otra vez, compartía mi cama con un leopardo que me demostraba que existían mucho misterio y amor allí afuera. Nadie jamás me hubiera preparado para esto.


Vuelvo a mirar el monitor, termino los emails, los envío y me comunico con la inmobiliaria que me había dejado recados, descarto algunas propuestas y me quedo contemplando una que me parece perfecta para nosotros.


Una casa en la ladera de la montaña, un lago cerca, un pequeño bosque y mil hectáreas libres.


Al momento me respondieron dejándome ver el costo. No respondí porque necesitaba que él lo apruebe. 


Ahora mismo estaba terminando de cantar con esa hermosa voz que me hipnotizaba, mi polla estaba dura de solo escucharlo.


No lo interrumpo hasta que el último de sus acordes termine.


-Tu voz es privilegiada Ang y la canción es preciosa. Te has inspirado en nosotros ¿no es así? -no puedo evitar decir aquello, porque así lo sentía, era una letra inspiradora-

-Gracias Delicioso, este tipo de canción es algo nuevo para mí -una sonrisa complacida me nace al terminar de decirlo-


-Ven, quiero mostrarte algo -la impaciencia de que vea la casa me tiene acelerado, pero su sonrisa traviesa y cachonda hace latir mi erección dura, ya debajo de mi bragueta- 


-Si es tu polla permíteme decir -río fuerte al escucharlo- que he tenido encuentros muy cercanos con ella y nos llevamos de las mil maravillas, no tengo ningún problema en esconderme bajo tu escritorio y darle atención mientras trabajas.


-Siempre pensando con tu otra cabeza. -Giro la pantalla para que vea- Esto es lo que te quiero mostrar -La casa se ve en todo su esplendor y mi cara voltea hacia la tuya, para ver tu reacción- ¿qué te parece?


No dices nada aún lees la dirección y los detalles, pero empiezas a levantar la voz cuando te das cuenta de lo que implica


-Es una gran cabaña, el terreno amplio con mucha vegetación, aunque esta retirada de la ciudad…


-mmmm... Ángel... -Trago fuerte y me levanto hacía ti- ¿vivirías conmigo allí?


Solo clavas la mirada en mi cara y eso me pone nervioso. Con un carajo, ¿cómo actuar con él? ¿Es normal querer vivir junto a alguien que amas? 

-Quiero ir allí, la de la inmobiliaria nos esperaría mañana por la mañana


Meto las manos en mi bolsillo del pantalón. Con un demonio Ang, ¡dime algo!
Me siento expuesto, casi ridículo al no recibir respuesta. ¿Qué mierda busco?, ¿qué pretendo? Tal vez ellos no reaccionan como nosotros los humanos. 
En eso el teléfono suena y lo contesto para tratar de tranquilizar mi nerviosismo.


-Sí, puedes decirle que venga para las 4 pm, haremos esa entrevista.

Traté de concéntrame en lo que me decía Aylen. Pero el cuerpo de Ang pegado de improviso a mi espalda, me lo impedía.

ANGELOS
Apegué mi cuerpo al suyo, amoldándome a la perfección a su espalda, deliberadamente comencé a deslizar mis manos por sus caderas hasta posarlas  su bajo vientre y de mi pecho nació de manera espontánea un bajo ronroneo que sólo se presentaba para él. Las caricias a la parte trasera de su cuello no se hicieron esperar, mis labios te acarician tan ligeros como el toque de una suave brisa y susurré contra tu piel

-Me encantaría, pero… –te congelas tal como si fueses una estatua de sal-

-Después te llamo

Cortas la comunicación de manera instantánea para girarte entre mis brazos para observarme con atención, haces el ademán de decir algo, sin embargo, poso un dedo sobre tus labios y susurro bajito

-… Pero bajo un par de condiciones, son solo dos cosas. Cosa uno: La propiedad la compramos a medias, va a ser nuestro hogar así que también ayudaré, tengo algunos ahorros bajo el colchón que son más que suficientes para hacer la inversión y ayudar a llenarla con todo lo necesario. Y cosa dos: me gusta el lado izquierdo de la cama con dos almohadas que no sean de plumas, odio las almohadas de plumas, esto último no es transable bajo ningún motivo, mis almohadas son mías, sólo mías para babearlas y arañarlas, te pillaré y caerán las penas del infierno si las cambias, puedo ser un leopardo malo, muy malo si lo haces, prometo que no podrás sentarte en semanas y te torturaré dándote tantos orgasmos que rogarás para que me detenga.

Me miras más que divertido y rompes a reír a carcajadas mientras me abrazas con fuerza mientras beso el costado de tu cuello.

-Vale, vale, creo que puedo vivir con eso y también me siento más que dispuesto a recibir tu “castigo” al menos una vez por semana, tus manías son realmente tentadoras Ang, me das material de sobra para dejarme más que satisfecho. Todos tus caprichos, si no son cumplidos, siempre termino siendo follado por ti… si saco la última patata frita de la bolsa, si aprieto el tubo de dentífrico por la mitad, si no te doy el beso de buena noche, ahora hay que sumar que te gusta el lado izquierdo de la cama y lo de las almohadas –ríes divertido- eres toda una caja de sorpresas  mi tigre. –Estrecho la mirada-

-Leopardo –sonríes lleno de diversión-

-Es igual, eres mío de todas formas. –Nos besamos lentamente y sin apuro, apoyo mi frente en la tuya y suspiro- Ang, te ves cansado

-Ya sabes que estar así de día implica usar mucha magia, mantenerme como humano me desgasta.

-¿Por qué no cambias? Avisaré a mi secretaria que no permita el ingreso de alguien a menos que le anuncie, así podrás descansar Ang. –Acaricias mi mejilla e inclino mi cabeza en tu mano-

-Lo cierto es que lo necesito

Tras un rápido beso destello a Leopardo, se siente demasiado bien estar a estas horas del día en mi forma original, me estiro con ganas bajo tu atenta mirada, cargada de maravilla y sorpresa. Observo cómo vas hacia tu asiento y coges el teléfono dando las indicaciones para no ser molestado. Necesitando tu contacto avanzo hacia ti y colocándome a tu lado, bajo el escritorio, apoyo mi cabeza en tu pierna para recibir las más maravillosas caricias detrás de mis orejas y cuello, el ronroneo es instantáneo, lo haces de manera natural y espontánea mientras retomas tus labores administrativas, mis ojos comienzan a cerrarse, me siento adormilado.

El tiempo pasa mientras dormito con tus relajantes caricias, esto es un efecto recíproco, tú me acaricias, me relajo y ronroneo; yo ronroneo, tú te relajas y me acaricias, un maldito bien ejecutado trabajo en equipo.

La puerta se abre de manera sorpresiva, haciendo que saltes de tu asiento en sorpresa, siento tu tensión

-Natasha

-Lo siento señor Black, le dije a la señorita que usted no deseaba ser molestado pero ella…

-No te preocupes Aylen, yo me encargo

ALEXANDER
Después de haber concretado la visita a la casa con los de la inmobiliaria y seguir en ese periodo de relax y sentir como Ang descansaba debajo del escritorio a mis pies, mejor dicho enroscado en mis piernas, el sobresalto de la puerta al abrirse y dar paso a esa morena de cabellera lacia hasta la cintura, un cuerpo voluptuoso envuelto en un conjunto de seda color verde, envía por el caño toda calma, la disculpa de Aylen y la actitud de Natasha hacía ella me dejan tenso.

-Natasha

-Lo siento señor Black, le dije a la señorita que usted no deseaba ser molestado pero ella… -la cara de mi noble secretaria y la forma en que miraba a mi intrusa visitante era todo un poema. Veía las ganas de querer arrastrarla fuera de los pelos-

-No te preocupes Aylen, yo me encargo.


Me levanté de la silla para rodear el escritorio, pero los dientes de Ang y sus patas sostienen mi pierna y su voz en mi cabeza, hace que levante la ceja divertido.


-“¿Quieres que la coma como refrigerio o le dé unas caricias suaves como para que su piel luzca como cebra?” -Tosí levemente-

 
-Es una sorpresa verte por aquí -sonreí e invite a sentarse delante del escritorio-


-¿No piensas darme un beso Lex? -hace un mohín sexy y se inclina sobre el escritorio tomando mi corbata. El gruñido en mi cabeza se escucha fuerte-


-“El beso se dará ella misma cuando su lengua se enrosque en su tráquea, si no se aleja por un mínimo a mil metros de ti. Eres mío Lex” -Aun mi pierna está atrapada entre las patas de él-

-¡Natasha! -Le respondo con un beso en la mejilla y suelto mi corbata, me siento tomando el mouse y cierro algunas ventanas del monitor– disculpa, estaba en una reunión virtual con algunos inversores


Mi justificación a lo poco caballero que me comportaba al no poder salir y acompañarla al sofá para hablar era muy pobre.

Tomé asiento y bajé la mano acariciando a Ang detrás de sus orejas, pero él me dio un leve mordisco, comprendía que él quería salir ahora mismo de debajo del escritorio, pero era imposible, y mucho menos en su forma de leopardo. 


-¿Qué te trae por aquí Natasha? hace como dos meses que no nos vemos.


-Es porque nunca te haces encontrar Lex


De nuevo esos mohines al hablar, me recordaban a niñas consentidas, ahora no me explico que veía en todas las Natashas de mi vida pasada, ahora solo comprendía que con Ang era todo o nada, para ser feliz.

-Pasaba por aquí cerca y me dije que debía saludarte y de paso pedirte un favor -suspira dramática- ¿podrías salir de aval? Quiero hacer una compra y me piden alguien con mucha solvencia.

-¿Aval? -me acomodo en mi sillón y la miro muy concentrado- ¿en qué invertirás Natasha? 

-Se construirán unos nuevos condominios y debo aportar un gran capital para ser socia,  quiero sacar un dinero en préstamos del banco y no me lo darán si no eres tú.


-¿Yo? Y ¿por qué debo ser yo?


Imaginando que mi nombre fue usado de manera precisa y con ese fin. Niego mentalmente, ¿será que solo para eso me hice de personas a mí alrededor? ¿Y que solo con ese fin me veían? ¿Para ayudarles a dar un brinco en la escala de ascensión financiera?

-Debo saber con exacta precisión que es la inversión y como se moverá, de otra forma, no te daré mi nombre y apoyo.

Nadie me podía convencer a hacer lo que no deseará y me daba cuenta que pocos me conocían.

ANGELOS
-“Esa hembra no me agrada ni un poco Lex, apesta a mentiras, silicona y botox. ¡IUG! Te apuesto a que cuando la incineren en su funeral saldrá hedor a plástico quemado. –Siento como tu cuerpo se remese un poco por la risa contenida-Sé que te das cuenta que sus intenciones tienen algo oculto y no son del todo buenas Delicioso, eres muy perceptivo”

Mientras la hembra hablaba en exceso haciendo inflexiones de voz como si de una cría se tratase, Black estuvo constantemente acariciándome, provocando un bajo ronroneo que retumbaba en su pierna mientras tenía mi cabeza apoyada en él, buscando calmar su ansiedad frente a esto. Podía percibir sus sentimientos. Primero hubo sorpresa, molestia después, seguido de mucha decepción y ahora era un fastidio y cabreo que se acrecentaba poco a poco.

-“Se que me escuchas en tu mente, tócame una vez si tu respuesta es SI y dos veces si es NO ¿vale?” –un toque-

-“Si quieres puedo salir de debajo del escritorio y darle un susto que se llegará a mear en sus bragas, sería divertido ver que tan rápido puede correr en tacones” –dos toques- “ok, ok me portaré bien” –un toque-

-Todo lo que dices Natacha suena bien, pero a mí no me dan garantías las palabras, para mí son mas decidores los documentos oficiales, sin ellos mi respuesta sería negarme a lo que me pides puesto que no hago inversiones en ningún sitio del cual no cuente con un respaldo que me ofrezca una buena base de proyección y estabilidad en caso de riesgos. –Silencio por un momento-

-¿Acaso no confías en mi? –Su voz sonaba llena de falso dolor- nos conocemos por años y años Lex, me duele que no confíes en mi palabras, somos amigos… más que amigos… si lo desearas. ¿Qué te parece si conversamos este tema en otro sitio, un lugar más privado?

-¡Más privado mis pelotas! ¡Que ni se atreva a tocarte que de un zarpazo le realizo una abdominoplastía gratis! –dos toques y mi hastío estaban como en una olla a presión a punto de estallar- ¿Cómo se atreve a hacerte insinuaciones de ese calibre? ¡Estas emparejado! ¡Estás conmigo! ¡ERES MIO! –un toque-

-No necesito ningún otro sitio para hablar de negocios Natacha

-Vamos Lex, podríamos estar tan cómodos en algún otro lugar –dice en un tono bajo y sensual- se que podemos llegar a… un buen acuerdo tu y yo. Por ti podría hacer… muchas cosas para hacerte feliz.

-Si estas poniendo esos términos, mi respuesta inmediata es no.

-¿acaso tienes novia? –Dice con fingida decepción-

-No tengo ninguna chica y mi vida personal es eso, personal.

-Dile que estás conmigo  

Dos toques y quedé frio ¿acaso soy algo para ocultar? ¿Piensa mantenerme oculto? ¿Cómo algo de lo que se avergüenza?, en una fracción de segundo mil y un cosas pasaron por mi mente, sin embargo, bajó su otra mano y pegó una nota adhesiva en su pierna que decía.

“Usa tu magia Ang, destella al baño privado y has tu salida triunfal a la oficina”

Envié a su mente mi divertida risa mientras me transportaba al baño, con un solo pensamiento cambié mis ropas por algo que usaría en una de mis presentaciones y con propiedad salí para al fin ver a la hembra, los ojos de ella se abrieron como platos cuando sin el más mínimo pudor subí la cremallera de mis pantalones de cuero dejando el botón desabrochado para que se sujetaran en mis caderas, avancé hacia Lex, deslicé una mano por su cuello y le besé, no de manera posesiva sino un beso suave lento, sin lengua, solo caricias de nuestros labios. Sonreí como un puto cabrón.

-Veo que tenemos visitas, soy Angelos Santiago muñeca.

ALEXANDER
 Ver la forma en cómo salió Ang con ese aire sexual a flor de piel y despreocupado, caminar hacía mi hizo que mi polla se vuelva como un mástil al momento. Se inclinó sobre mi apoyando su boca, mi mano se poso en su suculento trasero sobándolo un poco.

-Veo que tenemos visitas -me doy vuelta a mirar a Natasha y sonrío al escucharlo- soy Angelos Santiago muñeca.


-Natasha, como te dije no tengo chica y siempre he mantenido mi vida personal así, pero para sacarte de dudas a lo que estas pensando. Tengo pareja y es Angelos.

La expresión de su cara fue de sorpresa, pasando a la negación y creería que lo último fue coraje y resentimiento. Eso hizo que me levantara y rodeará el escritorio.

-¿Eres gay? -casi escupió al decirlo y casi ni escucho lo que decía-


-¿Gay? Esa palabra suena despectiva. -me apoyé por el escritorio y con los brazos cruzándolos en el torso- Diría que soy “Gratamente feliz”, “Ansiosamente deseoso de estar con quien es parte importante de mi vida” y para completar “Yacería feliz al lado de ese alguien genuino en sus sentimientos y palabras” Entonces diré, soy GAY.


Escucho en mi mente la voz de Angelos que quiere saltar sobre ella.


-El rozarnos con zorras hace que busquemos lo auténtico -saca su cigarrillo lo enciende haciendo óvalos con el humo y entre ellos la mira recorriendo su cuerpo en varias pasadas- ¿Qué decías sobre una inversión? -el rostro de Natasha se puso rojo, blanco y de nuevo rojo, al comprender que le había escuchado-


-Le ofrecía un… -acomodó su pelo y soltó aire- creo que no habrá negocio y los felicito por la relación y no estoy en contra de las relaciones de el mismo género


Lo dijo apurada para salir caminando de espaldas y giro ya en la puerta, saliendo con un golpe seco.

Estiré el brazo para tomar la mano de Ang, lo jalé hacia mí, saqué el cigarrillo de su mano, le di dos caladas, apagué en el cenicero y lo besé, capturé su boca, enrede mi lengua en la suya, mientras mi mano sostenía su nuca.


-Te amo, mi leopardo, aunque dentro de mí haya una guerra contra todo lo que he descubierto, que la magia de los cuentos existe, que los Dioses de los libros están alrededor nuestro, que no puedo estar sin tocarte.


-Mi delicioso, también te amo y eres mío -mordisquea mis labios al decirlo y sus caderas se mueven rozando nuestra erección- Y esa zorra ya no se acercará ¿viste la cara? Era de esas que uno pone cuando se le ha comido a uno el postre, y que sepa que tú no eres postre de nadie.


Un golpe en la puerta y cuando Ang se iba a separar, niego y solo me separo un poco para mirar a Aylenn que llegaba con una sonrisa de satisfacción.

-La señorita se fue y -leyó en su agenda- me dejó dicho que le diga a usted  que el negocio que se negó era muy bueno y que se lo perdía -golpeó su bolígrafo en la agenda- señor Black, me alegra que se haya ido, no la soportaba -tapó su boca al decirlo- perdón, no debía decirlo.


-No te preocupes Aylenn, ese comentario coincide con los nuestros -Río cuando ella salé sonriendo y me doy vuelta a Ang de nuevo-


-Vamos a comer algo y a buscar ordenar mis cosas en el Hotel, para dejarlo y estar preparado para mudarnos.



Elegimos un restaurante cerca de las oficinas, y marchamos al hotel, no voy a negar que temía se apareciera esa arpía de la madre de él. Pero no ocurrió, junté mis ropas y llevamos algunas al Santuary- Las demás las dejé para recogerlas cuando nos mudáramos.